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Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Layla el Lun 25 Ene - 18:23

It's... It's... It's a BEAUTIFUL
Y una el capítulo me conmovio tanto que me dieron ganas de Llorar TuT tu si sabes conmober a la gente esperaré con ansias el capítulo
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Mi héroe (Capítulo 12: Día de artistas [parte 1]).

Mensaje por Saori vi Britannia el Vie 29 Ene - 21:57

Me levanté muy animada esta mañana, tenía la motivación de que hoy había clase de arte. Me fijé en la hora, y me había despertando antes que la alarma, eran las 5:15 de la mañana, por lo que la desactivé y me fui a tomar una ducha rápida.
  Salí 10 minutos más tarde, me sequé y me vestí relajadamente. Tomé mis cosas bajé al comedor, dejé todo lo que llevaba en el sofá y me senté tranquilamente en la mesa. Hoy tenía que ser un buen día.
    Pasó poco tiempo cuando divisé a mi madre bajando lentamente las escaleras, con cara de agobio. ¿Será quizás por la monotonía de nuestros días y el estrés con el que carga? Me acerqué a ella, y al notar mi presencia, vi por una décima de segundo su sorpresa, y luego su rostro se volvió a animar, como la vi anoche antes de dormir.
  —¡Hija! ¿Qué clase de milagro hace que estés en pie tan temprano? —bromeó. Me examinó un poco con la mirada— ¡Y hasta estás lista para irte! —concluyó.
  —Hoy es la primera clase de arte luego de la ausencia del profesor —expliqué—. Si quieres, puedo ayudarte con el desayuno.
  Los ojos de mi madre comenzaron a brillar ante mi proposición. Creo que debería intentar ayudarla más seguido.
  —Me parece una excelente idea.
Fuimos a la cocina y luego de una breve “discusión”, elegimos waffles. Mamá hablaba sobre que mi padre vio mi dibujo anoche, ella insistía en verlo luego de que acabemos de preparar todo y poner la mesa. Se nos pasó el tiempo hablando sobre variados temas, hasta que los waffles estaban listos. Le dije a mi madre que se siente, porque esta vez me encargaría yo de poner la mesa y servir la comida.
  Llevaba los platos en las manos cuando veo a mi hermano sentado junto a mamá, con cara de sueño pero además de ello un expresión triste. Al subir su mirada para verme, ya que me encontraba poniendo los cuatro platos sobre la mesa, lo noté soprendido.
  —¿Qué haces despierta, y además poniendo la mesa?
  —¿Tan raro es que me despierte temprano?
 
 
◊◊◊
 
 
  Por fin llegó la esperada hora de arte. Las dos horas que pasaron anteriormente fueron exactamente iguales a lo que había sido ayer. Malas caras, murmullos, rumores sobre mi. Pero nada pudo cambiar mi buen humor. Lo que más amo hacer es dibujar y pintar, y mi profesor de arte es alguien a quién estimo muchísimo.
  Prácticamente corrí al salón que me correspondía. Esta era una de las únicas clases que comparto con mi curso paralelo por la gran variedad de opciones en el ámbito artístico que ofrece mi instituto —un nivel se separa en dos debido a la excesiva cantidad de alumnos, somos tantos que sería imposible para un profesor manejarnos, a pesar de que los niveles de A y B tienen distintos horarios. Si no fuese separado, seríamos ochenta estudiantes en una clase de biología, por ejemplo—.  Al entrar, vi a Lucía y Molly juntas. Un puesto más adelante se encontraba Trevor, y a su lado no había nadie. Me senté en ese puesto e ignoré completamente la mirada chismosa de algunos.
  Como el profesor aún no llegaba, me dispuse a hablar con mis amigos.
  —Con que ustedes también se inscribieron a mi clase favorita. —comenté.
  —Aquí puedo pasar más tiempo relajada —contestó Lucía.
  —Puedo hacer lo que se me antoje, y será considerado como bueno. Puede ayudar a mis calificaciones —razonó Molly.
  —Probablemente May y yo somos los únicos a los que en verdad les interesa esto, ¿o no, May?
  —Oh, amo esto, ¿cómo podría no interesarme? Chicas, no las comprendo. —Bromeé.
  —¿Qué hicieron en la tarea que nos dejaron? —preguntó Molly— Yo esto. —Con cara de repugnancia fingida, nos enseñó un cielo de colores pastel estrellado. Se titulaba “Creatividad”.
  —Yo pues, hice esto —avergonzada, Lucía abrió su block y vimos una niña mirando hacia el agua, aparentemente en una playa. Se titulaba “Libertad” —Fue lo mejor que logré.
  —Bueno, pues esto es lo mejor que logré hacer.  —Trevor abrió el block de dibujo que estaba sobre su mesa para dejarnos contemplar la imagen de un gato que veía a un perro cazando un ratón por la ventana. Al lado del gato, había un generoso plato de comida. Se titulaba “La injusticia de los aliados enemigos”.
  —Magnífico como siempre, Trevor. —alagó Lucía.
  —Muéstranos el tuyo, May —pidió Molly, con impaciencia.
  Con inseguridad, abrí mi block de dibujo enseñando mi obra, y obtuve las miradas más sinceras de sorpresa y admiración.
  —Trevor y May se llevarán excelentemente. —Comentó Molly, y luego soltó una carcajada. La acompañamos con risas ante su chiste. Vi que Trevor se sonrojó levemente.
  El profesor llegó, interrumpiendo las palabras que vi que Lucía estaba a punto de decir. Como siempre, estaba de un excelente humor.
  —Chicos, al terminar el año, les asigné una tarea que espero que hayan cumplido. Llamaré por lista para examinar sus trabajos, el resto, mientras tanto, puede hacer lo que se les de la gana. Pero sólo mientras reviso sus trabajos.
  Mientras esperábamos, Molly y Lucía charlaban en susurros. Trevor optó por hacer lo mismo conmigo. Me pareció alguien bastante agradable. Compartíamos algunos gustos musicales y para nosotros el arte tenía el mismo sentido; plasmar nuestros sentimientos libremente. Los minutos pasaron volando, hasta que lo llamaron. Pasó muy poco tiempo, y el veredicto del profesor ya se había revelado.
  —¿Qué te dijo? —pregunté, en un susurro, con curiosidad.
  —Dijo que había quedado excelente, que es bastante explícito en lo que intenta demostrar, pero que cada quién puede verlo respecto a sus propias vidas. Dijo que… podría pintarlo en un cuadro para luego venderlo. —Me respondió suurrando al mismo tono que yo. Sus ojos brillaban al decir lo último.
  —Tiene razón, tú no te morirías de hambre como artista.  —Dije, mostrándole una sonrisa triste. Al instante, el profesor me llamó indicando que era mi turno.
  Al llegar a la mesa en que se encontraba instalado, abrí mi block y le mostré mi trabajo. Él lo acercó un poco hacia sí para examinarlo mejor, mientras yo esperaba ansiosa su respuesta.
  —No esperaba menos de ti, May. Este el trabajo con más profundidad en tanto a sentimientos que me han mostrado hoy. Es incluso digno de una galería de arte. Necesito que trates de replicar esta obra en un cuadro que te entregaré al final de la clase, ¿podrías traerlo la próxima clase? Yo me encargaré del resto. —Asentí, mientras mis ojos centellaban y mi cara se llenaba de júbilo. Sentí que mi estómago daba un vuelco de felicidad. Alguien valora realmente lo que más me apasiona hacer. ¿Será que realmente hice algo bien? Ante mi reacción, el profesor sonrió. —Vaya, parece que no te dicen seguido lo que vale tu arte. Ve a sentarte para que yo pueda evaluar al resto.
  Obedecí ante su orden y volví a mi puesto.
  —Tal parece que te dijo algo bueno. Es tu turno de contármelo. —Me pidió Trevor.
  —Dijo que merecía estar en una galería de arte, y que trate de replicarlo en un cuadro. ¿Podrías acompañarme al final de la clase? —Solté de manera tan rápida y alegre que llegué a asustarme a mi misma.
  —Oh, claro. Te ves muy feliz en este momento. —Sacó su celular de su bolsillo discretamente y apuntó hacia mi— Perfecto.
  —¿Tienes la manía de sacarle una foto a la gente feliz?
  —Por supuesto que no.
 
•••
 
  La clase de arte llegó a su fin y el profesor me había dicho que o espere, puesto que tenía que ir a su casillero en la sala de profesores a buscar un cuadro. Trevor se quedó acompañándome, pero Lucía y Molly prácticamente corrieron afuera sin decirnos absolutamente nada.
  —Creo que de verdad tienes talento, May. Deberías contarme qué quiere decir tu dibujo.
  —Algún día te lo diré. —Prometí. El profesor llegó justo en ese instante, pero no traía uno, sino dos cuadros.
  —May, cambio de planes. Trevor, ¿te dijo May lo que debe hacer? Bueno, ella tiene que replicar su obra. Y tú también tienes que hacerlo. Necesito que se queden hoy en la tarde para que pueda entregarlos mañana a la galería de arte de la ciudad. —Pidió el profesor. Trevor y yo intercambiamos una mirada de júbilo.
  —Llamaré a mi padre en este insante para poder quedarme en la tarde, deme un segundo.
  —Yo obviamente sí puedo quedarme, no tengo planes hoy. —Bromeó.
  La conversación con mi padre fue bastante típica, le dije que tendría que quedarme por un asunto de clases en la tarde y que me recoja un poco más tarde. Él finalmente accedió. Ese es el resumen de la conversación.
  —Todo arreglado. Puedo quedarme.
  El profesor nos dijo que no esperaría aquí a la hora de la salida —sala de artes— y salimos a disfrutar un poco del receso. Descubrí que Trevor es realmente un buen chico, es muy agradable y compartimos demasiadas cosas en común. Pasé un rato lleno de carcajadas y bromas, y me enteré de que tiene los mismos horarios de receso que yo, a diferencia de los demás de mis amigos. Nos estamos llevando bastante bien.
 
 
◊◊◊
 
  Llegó la anhelada hora de almuerzo en la que disfrutaría de mi comida junto a mis amigos. Encontré a Charlotte en el pasillo y decidimos ir juntas al patio del colegio, supimos que mis amigos se irían reuniendo poco a poco ahí por lo bonito que estaba el día.
  Acertamos cuando encontramos a Emilia, que nos ofreció una sincera sonrisa cuando llegamos. La saludamos, ya que no la habíamos visto en todo el día.
  —¿Cómo ha ido su día, chicas? —se interesó ella.
  —Bastante normal, diría yo. —Confesó Charlotte.
  —El mío de maravilla, por más increíble que suene. El profesor de arte nos ofreció a Trevor y a mi llevar nuestras obras a la galería de arte de la ciudad, no podría estar más feliz.
  Lucía, que se encontraba detrás de mi sin que yo advirtiera su presencia, se lanzó en mi espalda.
  —¡May, esa es una noticia increíble! —Chilló llena de alegría.
  —Lo sé. —Dije totalmente convencida. No sonó como yo. Mi evolución como artista servirá de mucho.
  Molly y Abigail se sumaron al grupo, mientras Lucía aún no soltaba mi espalda, ellas, un tanto confundidas, se reían ante lo que presenciaban.
  —No preguntaré qué sucede hasta que estemos todos. —Dijo Abigail, mirando con una expresión graciosa a Lucía. Ella al notar esto, se sentó a mi lado, como si no se hubiese cargado en mi espalda cinco segundos antes.
  Trevor llegó y se sentó entre Molly y Charlotte. Estábamos formando un círculo. Al ver que estábamos todos, sacamos nuestros almuerzos casi al mismo tiempo y empezamos a comer.
  —Muy bien, ahora sí pueden hablar. —Autorizó Molly.
  —Las obras de Trevor y May estarán en… ¡una galería de arte! —Exclamó lo último con felicidad saliendo hasta por sus poros.
 
•••
 
  —Y bien, ¿alguien sabe algo de Drew? Se siente raro ser el único hombre de un grupo de siete personas. —Preguntó Trevor, luego de haber pasado por una lluvia de felicitaciones de parte de nuestros amigos hacia Trevor y yo. Al escuchar esto, Charlotte me dirigió una mirada expentante, como sabiendo que algo sucedía. Yo bajé la vista, señalándole que me molestaba el tema.
  —Ayer lo vi en la clase de historia, y me habló normalmente, pero no apareció con nosotros. Hoy no lo vi en todo el día, a pesar de que compartimos dos clases. Quizá no vino a clases. —Nos contó Emilia.
  —Qué raro, ¿le habrá pasado algo? —Preguntó curiosa Abigail. Lucía me miró como pidiéndome autorización para hablar, y yo denegué su petición con mi mirada. ¿Cómo lo hice? Ni yo misma lo sé.
  —Creo que debería tratar de hablar con él en la tarde para ver si está enfermo o algo, ¿quién sabe? Quizá encontró algo mejor con qué entretenerse. Pero sigue incomodándome el hecho de ser el único hombre en el grupo en este momento. —Bromeó Trevor. Sus palabras me pesaron un buen rato. “Quizá encontró algo mejor con qué entretenerse”. Obviamente esa chica es mejor que yo, debe tener más talento y futuro que una simple artista como lo soy yo.
 



¡Hola! Aquí tienen la primera parte de un nuevo capítulo en esta historia. Eh estado escribiendo bastante últimamente. La siguiente parte de este capítulo ya está lista, junto con un capítulo más, pero esperaré un poco más para subirla. Necesito adelantar otros capítulos para no estar tan acomplejada en época de clases, como ustedes comprenderán. De todas formas, aún queda la etapa de edición de la parte dos. 
Me está alegrando mucho sus comentarios, mis queridas lectoras. Debo confesar que había considerado dejar de escribir esta novela por motivos personales, luego vi sus positivos comentarios y me entusiasmé. Aún siendo pocas personas apoyando este proyecto, se siente reconfortante que alguien anime mi trabajo. Por este apoyo y paciencia que han demostrado leyendo y acompañándome con esta novela, ¡Muchas gracias! Se los digo de todo corazón.
Deben saber que este es recién el inicio de esta novela, los capítulos que han leído son introductorios, más que nada. A partir de aquí viene lo más importante, los hechos centrales. Ya vendrá más interesante.
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por nikimay el Vie 29 Ene - 22:37

Yeee el cap estuvo maravilloso porfa no te rindasceste fics es muy bueno y intrigante yeee soy la primera heee espero quesea pronto la conti que lepasa a Drew
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por zafiro99 el Lun 1 Feb - 20:38

Que pasa con Drew no a aparecido en un tiempo, esta hermoso no puedo pesquera la segunda parte del capítulo Yuna ^u^
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Mi héroe (Capítulo 12: Día de artistas [¡parte 2!])

Mensaje por Saori vi Britannia el Mar 9 Feb - 22:29

  Por fin habían terminado las clases por hoy. Al sonar el timbre, fui a recoger mis cosas al salón que me correspondía y tomé mis implementos de arte, que incluían óleos, acuarelas y acrílicos, pinceles de diferentes, distintos tipos de lápices de carbón junto a la goma de borrar, el cuadro que había recibido esta mañana y lo que no puede faltar; el paño, el recipiente para el agua, y la paleta de madera para mezclar colores. Tengo dos del último objeto que mencioné, pero sólo utilizo una por el momento. Estaba impecable, sin ninguna mancha de pintura por ahora. Me encanta ver estos materiales cuando aún no los utilizo porque me da la sensación de que cada mezcla de color tendrá un recuerdo, y ver una paleta nueva, me hace pensar en un nuevo cambio.
  Luego de esperar a que la mayoría de los estudiantes abandonaran el instituto, me dirigí a la sala de artes para reunirme con Trevor y mi profesor. Pasé por los vacíos pasillos del instituto cargando mis materiales, con un poco de miedo, puesto que los matones casi siempre estaban aquí después del horario de salida. A pesar de mis miedos, llegué a mi objetivo sin ningún problema.
  Cómo estaba intuyendo en ese momento, Trevor y el profesor ya estaban ahí. El profesor estaba instalado en su laptop mientras que Trevor tenía todos sus materiales preparados, listo para empezar a trabajar.
  Me senté al lado de Trevor y puse mi cuadro sobre la mesa. Coloqué los pinceles en la parte superior de la mesa para que no me incomoden y pueda pintar libremente, al lado de ellos pue mi paño. Puse mis lápices de carbón sobre el cuadro junto a la goma de borrar, ya que dibujar sería lo primero que haría. Tracé las mismas líneas, exactamente iguales, con lo mismos sentimientos que expresé la primera vez. Cada cierto tiempo, elevaba mi mirada para comparar ambos dibujos.
  —Vaya, May. Estás retratando el dibujo exactamente igual. Me encuentro junto una verdadera artista —señaló Trevor. Sus palabras hicieran que yo saltara de la silla por la impresión, estaba muy concentrada. Mi primera reacción antes de mi “salto”, fue quitar el lápiz para no arruinar mi dibujo. Al hacerlo, mi mano se estampó en la cara de mi amigo—. Y podrías ser una buena boxeadora también. No te faltaría el dinero, hasta podrías compartir un poco conmigo.
  Trevor soltó una risotada ante su propia broma, el profesor también soltó una carcajada. Yo me sonrojé y acompañé también con una leve risa, que delataba mi vergüenza.
  —Gracias por el cumplido y lo siento por el golpe, no fue intencional.
  Volvimos a concentrarnos en nuestro trabajo. Tracé las líneas que correspondían al contorno de la cara y el pelo. Enfoqué mi concentración para hacer correctamente la cara, y completamente igual a lo que había hecho anteriormente. Continué con el contorno de las alas de mariposa, cuidando la perfecta copia de lo que había hecho anteriormente. No agregué detalles a la cara, el vestido y las alas, ya que al pintarlo podría dejar manchas indeseadas a causa del carbón del lápiz.
  Comparé por última vez ambos dibujos. Mi obra había sido ampliada y copiada con éxito. Sonreí conforme ante ello, y esperé el juicio del profesor.
  —Es un excelente trabajo, May. Puedes empezar a pintarlo.
    Asentí con la cabeza y saqué mis implementos para pintar, pero antes de ello, enfoqué mi vista en lo que estaba haciendo Trevor. El dibujo que él estaba haciendo estaba siendo mejorado. Tras ser ampliado, se concentró en que los detalles fueran mejores y que se pueda notar más el sentido de lo que había hecho. Estaba haciendo un trabajo increíble, lo único que le estaba faltando eran las caras de los animales.
  Él notó que yo estaba viendo como terminaba con el dibujo de su obra y sonrió. Continué mirando hasta que él terminó y esperó la sentencia del profesor.
  —Te quedó admirable. Te enfocaste mejor en lo que querías demostrar. Ya puedes empezar a pintar tú también. May, ¿qué estás esperando?
  Volví a sonrojarme y obedecí ante la orden que trataba de darme. Lo que hice primero fue, con mucho cuidado, poner los colores base a mi dibujo y tapar completamente las líneas que había hecho con mis fieles acrílicos, ya que había poco tiempo.
  Repasé los detalles que había, como los rasgos de la cara, las alas, y todo lo que pudiera llenarse más aún de color con las acuarelas.
  Mezclé los colores que había utilizado en la bases hasta acabar con la parte principal de la obra.
  Finalmente, hice el fondo. Empecé con un azul grisáceo que iba aclarándose de abajo hacia arriba, pasaba por tonos que azules que se convertían poco a poco en celeste. El celeste acababa en la mitad del dibujo, y luego comenzaba con un tono lila sutil, que se oscurecía hasta que en la parte superior se convirtió en un hermoso color burdeo. Difuminé lo último que había hecho con ayuda de acuarelas, mucha agua, y un gran nivel de cautela.
  Admiré mi obra finalizada y miré a mi profesor, esperando su juicio final.
  —Quedó fantástico. Como te había dicho ya una vez, no esperaba menos de ti. Ahora debe dejar que seque.
  Sonreí en agradecimiento a sus palabras. Hoy me estaba sintiendo de maravilla.
  Me dediqué a ver cómo iba Trevor, y ya había acabado con las bases y los detalles, en otras palabras, con todo lo principal. Sólo le faltaban las sombras, ya que la ambientación de su obra no necesitaba un fondo como el mío.
 —Estás haciendo un excelente trabajo. —Le dije.
  Él sonrió como agradecimiento y continuó sombreando su dibujo.
 
•••
 
      Antes de irnos, el profesor nos entregó una placa en la que debíamos plasmar los nombres de nuestras obras, él se encargaría del resto. Mientras estaba ocupada en ello —para que la letra quedara decente para presentarse en una galería de arte—, recibí un mensaje en mi celular. La curiosidad me ganó, y antes de darme cuenta ya estaba revisando qué decía, puesto que después de lo ocurrido los mensajes eran muy novedosos en mi celular.
  Papá:
  Hija, surgió un problema en el trabajo, por lo que no podré pasar a buscarte. Lo siento mucho, ten cuidado al volver a casa.

  Suspiré y continué con lo que estaba haciendo hasta terminar. Trevor me había ganado en terminar hace rato, él tenía una linda letra sin hacer mayor esfuerzo.
  Le entregué mi trabajo a mi profesor y Trevor y yo caminamos hasta la salida.
  — ¿Tu papá viene a buscarte? —Preguntó Trevor cuando ya estábamos afuera.
  —No, tuvo un problema. Me iré caminando.
  —Lucía me dijo lo lejos que vives, ¿qué tal si pasamos a comer algo y luego te voy a dejar hasta allá con mi madre? —Era una oferta muy generosa. A este paso, voy a acabar rodando de un lado a otro con tanta comida que me ofrecen.
  —Si no es molestia, no me quedaría de otra que aceptar.
  —Por supuesto que no es molestia. —Dijo él.
  Comenzamos a caminar mientras hablábamos de algunas cosas. Le conté sobre lo que estaba empezando a estudiar con mis otros “amigos”, él me dijo que ya me había dado cuenta de eso. Preferimos cambiar te tema, y hablamos sobre nuestros hobbies, costumbres, padres, momentos de nuestras vidas. Descubrí que tenía una familia muy unida. Se dedicaba al arte en sus tiempo libres y sacaba buenas calificaciones. Pude notar que tuvo una infancia muy feliz sin la necesidad de ser popular, como lo fui yo —o lo soy, con los rumores que salen sobre mí—.
  Llegamos hasta un refinado restaurant, se veía muy lindo, cómodo y reconfortante. Entramos y Trevor me dijo que era propiedad de sus padres y que su mamá estaba trabajando ahí temporalmente, así que pasamos directamente a una mesa pensando en que ella nos atendería.
 
•••
 
  Pasaron quince minutos hasta que apareció una mujer rubia y esbelta a nuestra mesa, bastante atractiva. Me di cuenta de que se parecía mucho a Trevor, pero no parecía que fuera su madre, se veía demasiado joven. Llevaba unas gafas de sol que se quitó para atendernos, dejándonos contemplar sus ojos azules. Al verla, noté que era la chica que había visto el otro día con Drew. Me quedé helada, sin que ninguno de los presentes se diera cuenta. Mi mala suerte me condena y me persigue.
  — ¡Hermanito! ¿Qué quieres hoy y quién es la linda chica que te acompaña? —Preguntó animosamente para atendernos.
  —Ella es una amiga. Espera, ¿qué haces tú aquí?
  —Me puse a trabajar, ¿no es un poco obvio? Ahora dime, ¿qué quieren? La casa invita —insistió.
  —Danos dos chocolates calientes y una porción de pie de limón generosa para cada uno, por favor. —Pidió Trevor por ambos. A mí sólo me quedó asentir conforme.
  Trevor me hablaba de algo que no tenía mucha relevancia, no presté demasiada atención, pero asentía cuando debía hacerlo. Es increíble que me pasen estas cosas a mí. Si tan sólo mi papá hubiese pasado por mí, no estaría pasando por este tipo de situaciones. Al menos la chica al parecer nunca antes había notado mi existencia. Pero bueno, ¿quién la notaría? No soy tan llamativa como ella.
  Nuestra orden llegó por manos de la linda hermana de mi amigo y disfrutamos relajadamente de ella. La verdad es que todo estaba excelente, el chocolate caliente estaba dulce, en una proporción perfecta con el sabor del cacao y la crema más importante del pie estaba exquisita.
  Hablábamos mientras comíamos nuestro pedido hasta que terminamos y Trevor llamó a su hermana. Se llamaba Scarlett, según el disimulado grito de Trevor.
  — ¿Podrías llevar a May a su casa? Vive bastante lejos, y creí que contaría con mamá.
  —Claro. Puedo llevarla a casa ahora, no me queda nada pendiente en este momento. Si tú me cubres, sería fantástico. Pero luego debes irte a casa, ¿eh? —Accedió y ordenó ella. Trágame tierra.
  — ¿S-segura de que no es molestia? Es decir, podría irme sola, no hay para qué molestarse. —Traté de zafarme.
  — ¡No! Ni hablar, no es ninguna molestia. Te dejaré en la puerta de tu casa. Ven, vamos.
  No tuve más opción que seguirla. Llegamos hasta una moto, ella se subió primero, poniéndose su casco. Me pasó otro casco, refiriéndose a que me suba también. Temblorosa por el miedo que tenía de subirme, tomé el casco y seguí todas sus indicaciones.
  —Ahora dime, ¿estás saliendo con mi hermano? —me preguntó con una sonrisa en el rostro.
  —No, la verdad es que sólo somos amigos, hoy estábamos pintando nuestros cuadros para presentarlos en la galería de arte y luego mi padre me avisó que no podría venir a buscarme, y terminamos aquí.
  — ¿¡Presentar sus cuadros en una galería de arte!? Oh, él nunca me comentó sobre eso —Dijo, entre sorprendida y apenada—. Ok, tú me irás dando las indicaciones de cómo llegamos a tu casa. Pero debe relajarte y afirmarte de mí, ¿sí? No te preocupes, llegarás a salvo. —Me calmó ella, haciendo partir su moto. Intenté hacerle caso a todas sus indicaciones.
  — ¿Cómo supiste lo nerviosa que estoy?
  —Bueno, estás temblando, me hiciste suponer que nunca te habías subido a una moto, y te aterra viajar en una. Siento que estoy en lo correcto. Pero no te preocupes, no seré brusca, no tienes por qué asustarte. En todo el tiempo que conduzco esta moto jamás he tenido un accidente y no voy a arriesgar la vida de las amigas de mi hermano.
  —Soy bastante predecible, al parecer. —Bromeé.
  Scarlett siguió mis indicaciones e íbamos a una moderada velocidad. Poco a poco comencé a relajarme hasta el punto en que disfruté del viaje. Llegamos hasta la puerta de mi casa como la oji-azul me había prometido, se lo agradecí y me despedí. Ella partió de vuelta por el rocoso camino que había afuera de mi casa.

  Entré a casa saludando a mi madre y a Max, luego me fui a mi habitación. Scarlett me había parecido una buena chica, después de todo.


  ¡Aquí está la siguiente parte de este capítulo! No tardé tanto como de seguro se estaban imaginando. Ya saben, hay que tenerme mucha paciencia, sobre todo en estos tiempos. 
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por nikimay el Miér 10 Feb - 19:10

yeeeh la coti estoy mas intrigada de lo que deberia 
wuahh asi que scarlt pero que hacia con Drew 
mas capitulos pofa suerte y gracias por el cap
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por zafiro99 el Mar 16 Feb - 11:59

Esta hermosa la conti ^u^ esperó la conti con ansias
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Capítulo 13: Primer gran paso.

Mensaje por Saori vi Britannia el Vie 19 Feb - 15:17

  Me desperté emocionada. Hoy, jueves, sería el día en que mi profesor de arte llevaría mi trabajo a la galería de arte de la ciudad. Ojalá que con mi mala suerte nada pase, me emocionaría bastante ver mi trabajo y mi pasión instalado en un lugar tan bello como ese. No puedo evitar pensar en que este es tan sólo el comienzo de lo que realmente quiero dedicar mi vida a hacer.
  Corrí al baño a vestirme y arreglarme, como cada mañana. Fui tan alegremente que ni siquiera me había fijado en la hora que era.
  Estaba lista para irme. Tomé mi celular y bajé las escaleras de mi casa. No había absolutamente nadie, estaban todos dormidos en ese momento. Por segundos, pensé que había dormido tanto que era sábado y por eso estaban todos durmiendo. Luego me escuché a mí misma y noté lo ridículo que eso sonaba, así que miré la hora en mi celular. Eran las 5:30 de la mañana. Suspiré, sin perder mi radiante estado de ánimo, y me dirigí a la cocina.
  Preparé jugo de naranja suficiente para todos en casa. Se me ocurrió consentir a mi hermano preparando cereales con trozos de fruta y yogur, era una porción generosa. A mamá le preparé un sándwich de mermelada de mora y a mi padre uno de jamón y queso. Serví todo en la mesa, listo para que todos empecemos a comer. Escuché que mi madre bajaba las escaleras, y se asombró al ver todo listo.
  —Hija… —murmuró mamá— ¿A qué hora te levantaste? No tenías que hacerlo…
  —Mamá, mereces un descanso. Hoy me desperté demasiado temprano y si volvía a dormir probablemente me perdería lo que pasaría hoy… así que me levanté y preparé el desayuno para todos. No me molesta para nada, no te preocupes.
  —Espera, hija. ¿Qué se supone que pasará hoy?
  —Oh, esa noticia tendrá que esperar para cuando ya estemos todos.
 
•••
 
 
  Por fin estábamos los cuatro reunidos en la mesa, comiendo sin prisas, ya que hoy nadie se había levantado demasiado tarde. Papá había despertado un poco triste, por lo que noté. Max estaba terriblemente malhumorado, y mamá estaba preocupada por los dos.
  —Antes de que terminemos de comer, May, quien preparó el desayuno de manera sorprendentemente entusiasta, tiene algo que compartirnos. —Anunció mi madre. Max bufó.
  —Bueno, ayer en la clase de arte, el profesor juzgó mi dibujo, y le pareció que estaba tan bien que será presentado en la galería de arte de la ciudad. Ayer me quedé hasta más tarde en clases porque debía volver a retratarlo en un cuadro, y hoy será trasladado por mi profesor. Sería algo fantástico que ustedes me acompañen a ver este logro.
  Luego de hablar, me dediqué a ver las expresiones de mi familia. Max, estaba inmóvil, con la cuchara en medio del camino para comerse su cereal, sorprendido. A mamá y a papá les brillaban los ojos de la emoción.
  —Te dije que el dibujo había quedado fantástico —presumió mi padre a mamá—. Por supuesto que te acompañaremos, estoy muy orgulloso de ti hija, te felicito.
  —Hija, este es uno de todos los logros que tendrás. Estoy muy orgullosa.
  —Felicidades, hermana.
 
 
◊◊◊
 
  Luego de dar la noticia a mi familia, pasé un día normal en la escuela, críticas discretas, burlas y chismes por parte de la mayor parte del instituto. Estos dos días han sido bastante buenos, por lo que no me ha preocupado lo que dicen y por qué lo dicen.
  El día lo había pasado entre con Trevor y con Charlotte. A la hora de almuerzo, como se me estaba haciendo costumbre, nos reunimos todos —exceptuando a Drew, nuevamente— para pasar un rato agradable hablando sobre cualquier cosa que pudiese surgir.
  Esta mañana cuando estaba con Trevor en recreo, el profesor de arte se acercó a nosotros y nos dijo que nuestros trabajos estaban instalados ya en la galería de arte, listos para ser presentadas ante distintos ojos por un mes, o al menos eso nos anunció. Ambos nos habíamos emocionado ante la noticia.
  Me encontraba en este momento en la sofocante clase de matemáticas, escuchando y viendo en el pizarrón una cantidad abrumadora y confusa de números, que, por supuesto, no estaba entendiendo en absoluto. La hora pasaba lentamente mientras intentaba comprender lo que nos explicaba el profesor y anotando todo lo que consideraba necesario.
  Ya estaba mareada con tantos números y signos, y el timbre sonó para que por fin el día escolar acabe. Guardé todas mis cosas y las llevé a grandes zancadas al salón en el que acostumbraba dejarlas, llevando tan solo mi pequeña mochila con lo más necesario —Los viernes eran los únicos días en que llevaba mis cuadernos y libros a casa, mi mochila pesaba en exceso aquél milagroso día de la semana, pero lo valía de todas formas—.
  Volví a atravesar el enorme pasillo y a bajar las escaleras, dirigiéndome a la salida para esperar allá a Charlotte. Quedamos en que juntos —Jack, Charlotte, Melody, mi familia y yo, mis amigos también dijeron que iban, pero aparte de nosotros— iríamos a ver mi obra en la galería de arte de la ciudad.
 Iba en medio de mi recorrido a la salida cuando un mensaje en mi celular me interrumpió. Lo saqué de mi pequeña mochila y entre que me entusiasmé y alarmé al ver de quién era.
 
Drew:
Así que ahora sales con mis primos.
  Fruncí el ceño en señal de confusión, ¿de qué estará hablando? Debe haberse confundido. No supe qué contestarle, así que continué mi recorrido a la salida. Al llegar ahí, Charlotte me estaba esperando con una sonrisa.
  —Ahora sí me contarás qué rayos está pasando. —Exigió ella.
  —Hoy te quedas en mi casa a dormir y te contaré todo. —Le propuse. Me recordé a mis amigas, cuando me invitaban a dormir a sus casas para contarme cosas. La verdad es que me aburría hablando sobre “sus chicos” y pintándome las uñas fingiendo que me gusta y me interesa hacerlo.
   —Pero mañana es viernes, hay clases… —dudó ella.
  —No te preocupes por eso. Podemos irnos juntas. —insistí.
  —De ser así el caso, sí iré a dormir a tu casa.
  Nos quedamos esperando a Jack y Melody alrededor de veinticinco minutos, y luego empezamos a caminar a la galería de arte. Quedaba bastante cerca del instituto, así que acordé con mis padres que me iría a pie y que los estaría esperando allá.
  Melody iba muy feliz, nos contaba cosas sobre su escuela e iba tomada de la mano con Jack y Charlotte, en medio de ambos. Era algo bastante tierno de ver.
  Llegamos a nuestro objetivo y al entrar, vi a Trevor, Scarlett y Drew. Trágame tierra.
  Había bastante gente, lo cual me hacía sentir ligeramente nerviosa, sobre todo con la presencia de aquellos individuos que lograban incomodarme.
  Miré a Charlotte, como señalándole que no quería estar cerca de él.
  —May —susurró—, tenemos que esperar a tu familia aquí.
  — ¿Qué tanto hablan? —Preguntó Jack.
  —N-nada importante. —Le contesté.
  Nos apartamos un poco más de la entrada para no estorbar a la gente y continuamos esperando a mis padres. Para mi desgracia, cuando llevábamos un rato, aparecieron mis amigos, y Lucía entró demasiado alegremente —saltaba, como una niña pequeña— como para así llamar la atención.
  — ¡Hola chicos! ¿Dónde están sus cuadros? Y… ¿qué hacen aquí?
  —Bueno, estoy esperando a que llegue mi familia… si quieres ve a verlas tú…
  — ¡Oh mira, es Trevor, y Drew, y Scarlett! —Exclamó Lucía, interrumpiéndome y acaparando la atención de quienes había nombrado. Miré a Charlotte, con una expresión desesperada. Ella se rio al verme así— ¡Vamos con ellos!
  —Lucía, te acabo de decir que estoy esperando a mi familia. —Dije ya un poco enfadada.
 —Ellos tampoco parecen moverse. Vamos a esperarlos con ellos, ¿sí? —Dijo amablemente Abigail. No me quedó otra alternativa que aceptar.
  Caminamos unos poco pasos y llegamos al pequeño grupo. Saludamos a Drew y a Scarlett, a Trevor ya lo habíamos visto toda la mañana en el instituto.
  Nos quedamos conversando —o más bien, se quedaron conversando mientras yo me quedaba incómoda—por un buen rato, mis amigos aceptaron quedarse esperando a mis padres. Ninguno de nosotros había visto las pinturas aún, por lo que no teníamos la menor idea de dónde estaban.
 
•••
 
  Por fin llegaron mis padres, y se veían muy bien. Mi madre llevaba un vestido de color beige muy elegante, junto a unos tacones del mismo color que la hacían ver casi del porte de papá. Y mi padre con un terno gris, camisa blanca y corbata roja. Max llevaba una camisa azul y unos jeans de tono más oscuro, junto a unas converse del mismo color de su pantalón. Toda la gente en la galería iba bien vestida, apenas me había percatado de ello. Nosotros, en cambio, llevábamos nuestros uniformes escolares, que destacaban un poco entre la multitud.
  Mi familia y mis amigos se saludaron y decidimos ir a recorrer la galería. Vimos diferentes pinturas, con significados muy profundos para descubrir. Estaba muy entretenida, analizando cada pintura que veía. Sabía que tras cada pincelada había algo oculto.
  Seguí avanzando a mi propio paso de tortuga mientras los demás ya me habían dejado atrás, ellos tan solo miraban unos segundos cada obra y luego se alejaban, sin tratar de descifrar el mundo que se ocultaba en ellas.
  Estaba concentrada, con la vista fija en una pintura que contenía a una mujer bailando ballet, llena de cicatrices en las piernas, donde debería haber unas hermosas puntillas cubriéndolas. Se titulaba “El sacrificio del baile”. Analizaba la obra cuando una mano cayó sobre mi hombro, desconcentrándome absolutamente.
  —Encontramos tu obra, jueza del arte. —Ni siquiera había tenido que voltearme para saber que la voz era de Drew. Sólo me limité a asentir y luego a seguirlo hasta el lugar donde se encontraba mi trabajo. Unas diez pinturas después de la que estaba viendo, se encontraba mi cuadro. Abrí ambos ojos como platos al ver que tenía un marco de plata, que significaba que es una pintura valiosa. El máximo valor en esta galería —que siempre tiene todas las categorías— era el de oro. Luego venía el de plata, y luego el de bronce. Yo sentía que estaba siendo sobrevalorado, por lo que me entristecí por un momento.
  —Es demasiado… —murmuré apenada.
  —No lo es. Yo creo que es un excelente trabajo —opinó Scarlett.
  Antes de que pudiera protestar, alguien nos interrumpió hablando a través del micrófono.
  —Como ya sabrán algunos, estamos presentando a los artistas que nos han brindado sus obras en esta galería. Hoy no será la excepción de aquello, así que invitamos a Trevor Williams y May Balance a pasar aquí para  ser presentados. —Sentí una punzada en el estómago que me hizo saber lo nerviosa que estaba. Empecé a caminar hasta el centro de la galería donde se encontraba el hombre que estaba hablando en el micrófono. Trevor había hecho lo mismo, y se veía menos nervioso que yo. —Dinos, Trevor. ¿Cuál es el título de tu obra? Y, ¿en qué te inspiraste al pintarla? Ojo, es sólo una pista. No digas el significado completo.
  —Mi pintura se llama “la injusticia de los aliados enemigos”. Expresa lo que sucede muchas veces con la gente. Aplauden a personas que no deberían ser aplaudidas.
  Irónicamente, se escuchan aplausos ante las palabras de Trevor.
  —Excelente. May, debes responder las mismas preguntas que acabo de hacer.
  —Bueno, la mía se titula “la desolación de la novia rechazada”. Me inspiré en el olvido y el rechazo, y en la subjetividad de la belleza. —Respondí. Sabía que no había dicho el significado completo de mi obra, por miedo a que alguien pueda tener lástima de mí. Los aplausos volvieron a invadir el lugar, me sentí muy bien ante eso.

  —Muy bien. Como probablemente vieron, estas dos obras están enmarcadas en plata, que nos muestra el valor que tienen. Estos jóvenes son aún estudiantes en el instituto, a su corta edad desbordan un talento muy digno de apreciar. Por lo que hoy subastaremos sus obras de arte.



¡PREGUNTA! Antes de que dejen de leer este mensaje, me gustaría consultarles si quisieran que adjuntara el horario de clases de May en el próximo capítulo, para así entender un poco más el sistema del instituto. Por favor, dejen sus respuestas en los comentarios.
En el capítulo de hoy, como se dieron cuenta, se vio nuevamente un capítulo donde el arte toma relevancia. Quiero advertirles desde ahora que el arte seguirá siendo un factor importante en la historia.
¿Ya extrañaban a Drew? Ya se viene algo interesante al respecto.
En otras informaciones, tengo tres capítulos terminados aparte de este. Como podrán entender, voy a ser una persona a la cuál se le cargará de estrés en el año escolar, por lo que quiero dejar algunas cosas avanzadas para no seguir atrasando esto como el año anterior. Lo único que le falta a esos capítulos es una última edición y revisión, no hay que alarmarse, voy a seguir siendo constante por ahora. 
Sin más que decir, las espero con sus respuestas en los comentarios y nos leemos en el próximo capítulo.
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por zafiro99 el Dom 21 Feb - 10:53

Si primera en comentar ^u^ en gusto mucho la conti Yuna
Estoy feliz por que May esta cumpliendo su sueño y también por que Drew volvió Smile
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por nikimay el Dom 21 Feb - 12:27

pue querida Yuna resepecto a tu pregunta creo que no seria necesario saes por que tu lo cuentas detalladamene y muy bien creo que eso es lo que cuenta y bueno que rayos esta pasando como que Trevor es el primo de Drew y que esa chica Scarlet es su prima acaso ella se lo conto a Drew que pasa aqui me vuelvo loca por la desesperacion espero la continuacion con ansia querida Yuna (que desgracia no haber sido la primera e comentar)
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Capítulo 14: Dudas.

Mensaje por Saori vi Britannia el Dom 6 Mar - 21:08

  Me volví a sorprender, y me sentí feliz y apenada al mismo tiempo. ¿Van a subastar mi patético trabajo? Por favor, hay obras muchísimo mejores. De todas formas, me emocionaba la idea. Miré a mis padres. Ellos se veían muy felices y emocionados ante lo que estaba pasando.
  —Comencemos por “La injusticia de los aliados enemigos”. ¿Qué es lo que ofrecen?
  — ¡400 dólares!
  — ¡600 dólares!
  — ¡Mil dólares!
  — ¡Mil doscientos dólares!
  Las ofertas cesaron en ese instante.
  — ¡Se queda en mil doscientos dólares!
  Me volteé para ver la cara de Trevor. Sus ojos brillaban demasiado, estaba muy feliz. Le dieron bastante dinero, no quiero ni imaginar cuánto darían por un cuadro con marco de oro.
  —La siguiente subasta será para “La desolación de la novia rechazada”, ¿cuánto dan por ella?
  — ¡500 dólares! —Ofreció inicialmente mi padre. Seguramente quiere que le ofrezcan mucho más que esa cantidad, lo conozco.
  — ¡700 dólares!
  — ¡800 dólares!
  — ¡Mil dólares!
  — ¡Mil quinientos dólares! —Ofreció el último. Quedé asombrada, era demasiado dinero para ser el trabajo de una estudiante con anhelos de ser una artista.
  —El trato será acordado con los compradores y luego con los artistas para resolver temas financieros. Muchas gracias por su atención.
 
•••
 
  Ya habíamos cerrado el trato con los administradores de la galería y las obras ya habían sido vendidas. Destinamos un 10% de nuestras ganancias a quienes nos habían auspiciado, y mis padres me dijeron que el dinero era mío y yo vería qué hacer con él. Yo sabía que no necesitaba algo concretamente, por lo que ahorraría un poco de ese dinero para el futuro y el resto se lo dejaría a mis padres.
  Estaba de camino al lugar donde estaban mis amigos cuando alguien interrumpió mi trayecto.
    —May, necesito hablar contigo.
  —Este, sí, ¿de qué quieres hablar? —balbuceé estúpidamente.
  —Ven. —Esta vendría siendo la segunda vez en el día que me toca seguir a Drew. Me encontraba nerviosa y un poco angustiada, no tenía ganas de hablar con él porque me confundía demasiado, y no quería seguir sufriendo porque me ilusiono a causa de mi estupidez. Me llevó a un lugar un poco más apartado de la galería. — ¿Te pasa algo? —Me preguntó.
  — ¿A mí? No, no me pasa nada.
  —Te vi ayer con mis primos.
  — ¿Con tus primos? Debes estar confundido…
  —Sí, Scarlett y Trevor —Me interrumpió—. No te veías muy cómoda. —Me sentí aliviada y feliz al saber lo que Drew me acababa de informar.
  — ¿Scarlett y Trevor son tus primos? No lo sabía… Y sí estaba cómoda con ellos. —Discutí.
  No seguimos hablando, hubo un contacto visual entre nosotros que no nos permitía hacerlo. Sentí que Drew se acercaba poco a poco a mí y comencé a sentirme extrañamente ansiosa, como nunca antes lo había estado. Una de sus manos se rozó con la mía, y comencé a ruborizarme. Antes de que pudiera reaccionar, sentí como los labios de Drew se posaron en los míos. Tenía una sensación inexplicablemente feliz, no quería que este momento se terminara nunca, pero así tuvo que ser.
  Drew se alejó y luego se fue, dejándome confusa, plantada y feliz. Ese había sido mi primer beso.
 
◊◊◊
 
  Me encontraba yendo rumbo a mi casa junto a Charlotte, Max, mamá y papá. Jack y Melody se habían ido caminando y los demás no sé qué habrían hecho.
  Antes de irnos, habíamos pasado a casa de Charlotte a recoger las cosas que le serían necesarias para quedarse en mi casa. Mis padres terminaron por convencer a los suyos para que Charlotte se quedara hasta el domingo con nosotros.
  Sólo quería que lleguemos pronto a casa para contarle a Charlotte lo que había pasado, ya que no quería hablar del tema frente a mis padres. Mi amiga hablaba y conocía a mis padres, mientras yo fingía prestar atención pero realmente reflexionaba sobre lo que estaba pasando. ¿De verdad Drew me había besado a mí? ¿Por qué se había ido después? ¿Por qué se había alejado de todos nosotros?
  Mis preguntas no tenían respuesta en estos momentos, pero no hubo tiempo de seguir buscándolas en vano, porque ya habíamos llegado a casa.
  Max bajó lo más rápido que pudo, y con las llaves que había sacado recientemente del bolso de mamá entró directamente a la casa, sin dar explicaciones de nada ni esperar a nadie.
  Mis padres, por otro lado, nos acompañaron a Charlotte y a mí a la entrada de la casa, alegres y amables. Se habían llevado bien con dos de mis nuevas amigas ya.
  —Ya sabes, Charlotte. Puedes sentirte como en casa. Cualquier cosa que necesites estaremos ahí. ¡Pásenlo bien! —Indicó mi madre a mi amiga.
  —Deben levantare temprano para ir mañana al instituto, no habrá escusa que valga. —Ordenó papá.
  —Por mí no hay problema, señor Balance. Puede contar con que nos vayamos sin problema alguno.
  —Excelente. Si no es mucha molestia, les voy a pedir que me ayuden para preparar la mesa para la merienda.
  Charlotte y yo asentimos y nos dedicamos a hacer lo que mamá nos había pedido. Pusimos los individuales sobre la mesa, los platos, doblamos servilletas y las colocamos junto a los platos, bajo los cuchillos de cada puesto, pusimos las tazas sobre los pequeños platos que deben poseerlas, y acabamos por colocar el pan, el azúcar y algunas cosas más para que cada quién prepare su sándwich.
  Dejé a Charlotte junto a mamá y papá y fui a buscar a Max para que coma con nosotros. Subí las escaleras y me dirigí a la habitación de mi hermano. Di dos golpecitos en la puerta, y luego la abrí sin esperar respuestas. Me asomé y que mi hermano se encontraba en posición fetal evidentemente triste, con su Ralts en frente, y mi Eevee se encontraba dentro de su habitación junto a él inexplicablemente, yo lo había dejado dentro de mi habitación.
  —Max… ¿estás bien? Ya es hora de comer, ven con nosotros.
  —Sí, estoy bien —mintió, tras levantarse y pararse a mi lado—. Vamos.
  No quise insistir, así que llamé a mi Eevee, lo volví a dejar en mi habitación y fui al comedor con mi hermano.
 
•◊•
 
  Todos terminamos de comer y Charlotte y yo subimos las escaleras para llegar a mi cuarto. Mis ganas por contarle mi historia a Charlotte habían disminuido un poco, en este instante quería saber su historia con Jack. Ellos hacen una linda pareja, nunca dijo nada sobre cómo comenzó,  ese es el motivo por el cual me dio curiosidad.
  Entramos en mi cuarto y yo extendí el sofá-cama que tengo en mi pieza en caso de emergencias. No dejaría a Charlotte dormir en el cuarto de huéspedes. Acomodamos frazadas para que no pase frío en la noche, y le pasé una de mis cabeceras. No necesitaría más puesto que su cama por este fin de semana ya cuenta con una.
  Nos acomodamos tapándonos muy bien para soportar el frío que estaba haciendo y pusimos música a un nivel en que no incomode a nadie. Es más, creo que ni siquiera se escuchará fuera de mi habitación. Ambas sabíamos que este era el momento de una conversación.
  —Charlotte, antes de que me vuelvas a preguntar qué pasó, quiero que tú me cuentes algo.
  — ¿Qué quieres que te cuente, May?
  Ambas hablábamos en volúmenes relativamente bajos como precaución de que nadie pueda oír nuestra conversación.
  —Dime, ¿Cómo empezó todo con Jack? ¿Cómo se conocieron?
Relato de Charlotte.
Hace un año.
    Las clases empezaban nuevamente. Todo estaba como antes, mis compañeros en sus propios asuntos, todos ignorando mi existencia. Sabía que todo volvería a ser monótono, y no estaba conforme con eso.
  Ya era la hora de salir de una de mis clases. Tomé mi estuche y mi cuaderno favorito como ya era de costumbre y fui a la biblioteca. Me instalé a dibujar o escribir para matar el tiempo, así se acababa de una vez este día.
  Todo estaba yendo igual que siempre, me encontraba escribiendo una canción compuesta por mí misma. La música era lo que más amo en este mundo, a veces me gustaba dibujar, pero no se comparaba con las sensaciones que me trae el tipo de arte que me fascina.
  Mi concentración se enfocaba únicamente en lo que estaba haciendo, hasta que escuché una silla moverse a mi lado. Cuidadosamente, levanté la vista y me encontré con los ojos más maravillosos que había visto en mi vida.
  — ¿No te molesta que me siente aquí?
  Tuve que controlarme para no ruborizarme ni hacer algo estúpido. Mantuve la calma en tiempo récord.
  —No, para nada.
  Volví a fijar mi vista en mi cuaderno. Avancé un par de líneas hasta que la agradablemente ronca voz del chico de ojos preciosos que se encontraba a mi lado volvió a hablar.
  — ¿Qué estás escribiendo? —Reflexionó un poco— Lo siento, debí haberme presentado. Mi nombre es Jack, ¿y el tuyo? —agregó. Sentí que me bombardeaba con preguntas, pero no me molestaba en absoluto. Me agradaba mucho su compañía.
  —Estoy escribiendo la letra de una canción que estoy componiendo —dije un poco avergonzada—. Mi nombre es Charlotte.
  —Lindo nombre. A mí también me gusta la música. Nos llevaremos muy bien. —Me guiñó un ojo. Sonreí.
  Desde ese día, no reuníamos en la biblioteca cada vez que podíamos, discutíamos sobre música, componíamos juntos. Jack me presentó a sus amigos y terminaron siendo amigos míos también. Ellos estaban en el mismo nivel que él.
  Cada vez hablábamos más, y yo me daba cuenta de que cada vez me gustaba más. Estaba muy feliz siempre que hablábamos, nuestros amigos me enviaban indirectas diciendo que Jack sentía lo mismo.
  Hoy era uno de esos días en que nos reuniríamos en la biblioteca. Jack aún no había llegado, por lo que abrí mi cuaderno en la página que tocaba hoy para componer algo nuevo, como acordamos que haríamos hoy.
  Para mi sorpresa, la página no estaba vacía. Con letras de color azul, decía:
  “Charlotte, ¿aceptas ser mi novia?”
  Reconocí la letra del chico que tanto me gustaba apenas lo vi. Me emocioné muchísimo en ese momento. Tapé mi boca con ambas manos por la sorpresa que me acababa de llevar. Al hacerlo, me percaté de que el responsable de aquello se encontraba de pie justo al lado de mí. Me levanté de mi lugar y lo abracé, procurando mantener el silencio ya que estábamos en una biblioteca.
  —Sí Jack, acepto ser tu novia. —Susurré en su oído, sin separarme de él. Luego de haber dicho esto, nos abrazamos más fuerte.
  Nuestro noviazgo iba siempre de maravilla. Nos comprendíamos perfectamente y nos llevábamos demasiado bien. Cuando uno de los dos estaba a punto de enfadarse, tan sólo manteníamos la calma y nos decíamos civilizadamente lo que nos molestaba. Gracias a esto, muy pocas veces nos enfadamos.
  Todo era absolutamente perfecto hasta que el año acabó y Jack terminó el instituto, junto a nuestros amigos. Fue un golpe duro para mí, aunque se lo oculté lo más que pude a Jack para no transmitirle mi sufrimiento. Pero por otra parte, estaba muy feliz por él cuando supimos que había entrado a estudiar música. Lo bueno es que no tuvo que cambiarse de ciudad, porque aquí se encuentra una de las mejores academias del mundo, y él quedó aquí.
  En este momento, podemos seguir viéndonos con la mayor frecuencia posible, hablamos mucho y prácticamente sabemos todo lo que el otro hace en el día. Creo que no podría tener una mejor relación que la que tengo con él. Es posiblemente lo mejor que me haya pasado.
 
Fin del relato.
 
  Quedé asombradísima ante la maravillosa historia de amor que Charlotte me acababa de presentar. Ahora podía entender perfectamente por qué se veían tan bien juntos, al parecer mi amiga había encontrado el amor muy joven, según mi juicio, porque creo que acabarán casados.
  Charlotte suspiró, con un brillo especial en los ojos. Sabía que sería mi turno de hablar.
  —Bien May, ahora tú debes decirme qué es lo que te pasa.
  Inhalé y exhalé profundamente, no porque mi relato sería muy largo, sino porque quería soltarlo de una vez pero al mismo tiempo me incomodaba hablar de ello.
  —El otro día, cuando fui de compras con mamá, me encontré con Lucía. Mientras estábamos por comer, vi a Drew con alguien. Me sentí muy mal por eso. Drew no se acercaba a nosotros. Ayer estuve todo el día con Tevor y… —fui interrumpida.
  —Alto ahí, May. Te he visto muy apegada a Trevor. ¿Qué te está pasando? ¿Será que estás confundida?

  Me sonrojé. No lo había pensado de ese modo…
 


¡Otro capítulo! Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo escribiéndolo. Lo capítulos que van a leer a continuación son intensos, se van a entretener y ansiarán seguir leyendo. Sí, la intención de este capítulo fue dejarlas con la intriga, jeje.
¿Qué les pareció lo que pasó en este capítulo?
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por nikimay el Sáb 12 Mar - 11:22

hermoso jijijii yo la primera un milagro no ya bueno esta increible es uno de los fics que mas eh seguido en mi corta vid espero la continacion pero May que te pasa yo que tu elijiria a tevor auque no se quien su historia es muy bonita
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Serevir el Sáb 26 Mar - 1:27

Holaa me encanta tu fic y como lo narras en primera persona nwn ya tienes nueva lectora! espero la conti saludoos!! Very Happy
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Saori vi Britannia el Dom 27 Mar - 20:22

  —No Charlotte, te equivocas. No me gusta Trevor. —Contesté. De haber sido así, en este momento estaría en serios problemas. Lo que dijo Charlotte me hizo dudar de mis sentimientos, pero la verdad es que no puedo verlo a él de otra forma que no sea como un buen amigo.
  —Bueno, te creo. Si pasara cualquier cosa, me lo contarías, ¿verdad?
  —Sí, te lo contaría.
  —Puedes seguir contándome entonces.
  Arreglé mi garganta. Lo necesitaba después de haber quedado desconcertada de esa forma.
  —Luego de que terminamos los cuadros fuimos al restaurant de los padres del Trevor, ahí conocí a Scarlett, que es la hermana de Trevor y la chica a la que vi con Drew. Me di cuenta de que era bastante simpática… —Me tomé una pausa— Hoy en la galería, Drew me pidió que hable con él. Me preguntó qué me pasaba, me enteré de que Trevor y Scarlett son sus primos y luego me besó. Pero se fue con total indiferencia. Ahora no sé qué pensar. —Dije con cierto tono de tristeza.
  Charlotte me miró sorprendida y confundida. Probablemente yo tenía la misma expresión en aquél momento.
  —Realmente no podría decirte lo que está pasando, es demasiado confuso. Pero te ayudaré con esto, lo prometo.
  — ¿Cómo vas a ayudarme?
  —Tengo cartas bajo la manga. —Contestó ella, dejándome confusa.
  Me quedé en silencio. ¿Y si Drew sólo me está utilizando? Puede que él sea aliado de ellos, quizás se están riendo de mí. Tal vez sólo me ayudó ese día para ganarse mi confianza y está del lado de los demás. Bueno, Si yo fuera él tampoco estaría del lado de alguien como yo. ¿Y si me mintió y Scarlett no es su prima, sino su novia? Sentí que mis mejillas se humedecían. Estaba llorando frente a mi amiga.
  Charlotte me rodeo con sus brazos y me apretó levemente.
  — ¿Hay algo más que necesites contarme? —susurró suavemente, tratando de calmarme.
  Pensé en contarle sobre lo que me estaba pasando en el instituto. Reflexioné en que sí podía confiar en ella y tomé mi decisión.
  —Mis amigas… e-ellas dicen que las traicioné —logré responder entre sollozos—. Todos en el instituto hablan peste de mí ahora. Hay unos matones que me molestan desde hace un tiempo… Tengo miedo. ¿Qué tal si Drew es aliado de ellos junto a mis amigas?
  Charlotte me miró atenta y comprensiva. Se le veía muy seria. Yo por el contrario, me sentía muy angustiada.
  —No lo creo. Pero no debes asustarte, May. Yo y los demás de nuestros amigos estaremos siempre ahí para apoyarte y defenderte, al menos yo me comprometo a eso —dijo mi amiga en completa seriedad—. Sé perfectamente lo que es que hablen de ti sin que hayas hecho nada malo, pero por el contrario a ti, yo jamás he sido popular. Debes mantenerte fuerte, y recuerda, sólo te queda un año.
  — ¿Cómo es posible que nunca hayas sido popular, si eres tan bonita?
  —Bueno, quizás siempre se dieron cuenta de que era opuesta a ellos —me ofreció una tierna sonrisa—. Siempre me dejaron de lado, hablan pestes de mí también y tratan de hacerme caer. No lo tomes como el fin del mundo, tómalo como una lección para hacerte más fuerte.
  Me quedé en silencio, las palabras de Charlotte me habían serenado. Jack debe haberla sacado de su soledad por culpa de los populares y debe haberle dolido mucho el golpe de que haya acabado el instituto, ahora puedo comprenderla. ¿Cómo es posible que no me di cuenta de lo que hacían esos patanes? ¿Cómo pude haberme quedado con ellos? Me siento estúpida.
 
◊◊◊
 
  Me encontraba corriendo de los matones que me molestan. Volteé para ver cuánta ventaja tenía, y me preocupé porque estaban a corta distancia de mí. Me volví a enfocar en mi camino, y me asusté porque frente a mi se encontraban Dawn y Misty. Sus presencias me obligaron a detenerme para no chocar con ellas, y en poco tiempo terminé absolutamente rodeada, sin opción alguna de escapar.
  —Vas a pagar por tu traición, May.
  Un sonido que se escuchaba lejano me hizo tambalearme un poco, llevé mis manos a mi cabeza y poco a poco abrí mis ojos. Era tan solo un sueño.
  Me encontraba en posición fetal, con las manos en mi cabeza como había hecho en mi pesadilla y estaba empapada en sudor. Una lágrima cayó por mi mejilla.
  Estaba ya completamente despierta. Vi que Charlotte estaba durmiendo plácidamente y decidí ver la hora por si tenía que despertarla para que nos alistemos para ir al instituto. Me sobresalté al ver que eran las 4:45 de la madrugada.
  Volví a recostarme e hice mi mayor esfuerzo para completar las horas de sueño que eran necesarias para estar en mi plenitud en el día, pero fue en vano. No lograba conciliar el sueño, estaba asustada y ansiosa.
  Me rendí, tomé mi celular, mis audífonos, una manta y salí a mi balcón. Rodeé mi cuerpo con la manta para no sentir el frío que obviamente había en este momento, conecté mis audífonos a mi celular y comencé a escuchar música y a relajarme.
  Ni siquiera me di cuenta cuando estaba envuelta en mi cálida manta, trazando líneas en mi fiel block de dibujo mientras acompañaba mis acciones con música. Los trazos formaron un pequeño gatito indefenso e inocente, sin embargo, muy aterrado, por los pelos que se le erizaban por el lomo y la cola. Me fijé en la hora y me percaté de que había pasado exactamente una hora desde que me había despertado.
  Me levanté de mi lugar, dejé lo que había sacado en mi habitación y bajé a la cocina. Preparé rápidamente el desayuno para que mi madre no trabaje y volví a subir a cambiarme y a despertar a Charlotte.
  Vi que seguía dormida, y me acerqué y la sacudí, diciendo su nombre un par de veces, suficientes para que logre despertarse. Pensé en que tiene el sueño liviano, y luego recordé que está en otra casa, está más atenta. Cualquiera lo estaría.
  —Buenos días, May.
  —Buenos días Charlotte. ¿Te vestirás aquí o usarás el baño?
  —Si no te molesta, prefiero usar el baño.
  —No hay problema, puedes ir.
  Sin decir más, tomó su ropa y fue a cambiarse al baño. Yo tomé la mía y me vestí rápidamente. Por costumbre, verifiqué mi celular. Había un mensaje de un número desconocido.
  “Traidora”
  Me sentí asustada de nuevo sin poder controlarlo. Tomé mis audífonos y sin soltar mi celular salí de la habitación. Charlotte estaba saliendo del baño, ya estaba lista. Le hice una seña y bajamos juntas al comedor.
  Mamá se encontraba sonriente, papá un poco serio y Max se veía un poco triste.
  — ¡Buenos días! —Dijimos Charlotte y yo al unísono, y nos reímos de ello.
  —Buenos días, chicas. —Correspondió papá.
  —Buenos días. —Contestó mi hermano casi inaudible.
  —Buenos días niñas. Gracias por preparar el desayuno. —Saludó y agradeció alegremente mamá.
  Charlotte se volteó a mirarme, y luego se dirigió a mamá nuevamente.
  —En realidad fue May la que lo preparó, luego fue a despertarme. Disculpa por no haberme despertado. —Dijo mi amiga un poco apenada.
  Nos sentamos y tomamos desayuno tranquilamente.
 
•••
 
  Íbamos ya de camino al instituto. Papá no había cambiado su semblante serio, intuyo que de estar preocupado y/o estresado por algún asunto del trabajo. No me gusta verlo así.
  Sentí que el trayecto era más lento y largo porque me encontraba un poco mal por la mala mañana que estaba teniendo.
  Llegamos por fin al instituto, nos bajamos y nos despedimos de papá. Habíamos llegado en buen horario, así que nos fuimos a nuestro lugar de siempre y nos llevamos a Lucía con nosotras, ya que nos la habíamos encontrado en el camino.
  El tiempo hoy seguía pasando lento para mí. Estaba angustiada pero sabía ocultarlo muy bien cuando mis amigas charlaban y reían, y yo acompañaba fingidamente sus carcajadas, como en ocasiones me tocaba hacer con mis anteriores amigas.
  El timbre tocó y cada quién tomo su propio camino a la clase que le correspondía a cada una. Aquello me angustió más aún.
  Fui al salón en el que debía recoger mis cosas. Al abrir mi casillero, me encontré con una extraña sorpresa.
  Sobre mis libros habían esparcidos pétalos de rosas rojas. Yo amo las rosas de ese color, y según lo que yo sé, nadie sabía sobre aquello. En el centro de estos preciosos pétalos, había una nota con letras del color de la sorpresa adornada en mi casillero.
  “Acostúmbrate a esto”
  Me sentí confundida al leer lo que decía esta nota. Cuidadosamente, aparté los pétalos y saqué los libros y cuadernos que necesitaba y dejé el precioso detalle en mi casillero.
 
 
◊◊◊
 
 
  El timbre que indicaba la salida sonó, aliviándome ligeramente. Me levanté de mi asiento y fui a buscar mis cosas. Guardé todo en mi mochila para que nada corriera peligro. Dude un poco hasta que finalmente guardé los pétalos de rosa en un bolsillo pequeño y seguro de mi mochila, junto a mi celular y audífonos.
  Caminé hacia la salida, y mis pasos se aceleraron al ver a los matones. Se percataron de mi presencia y cuando pasé junto a ellos para salir, me empujaron fuertemente. Me tambaleé un poco, luchando por no caer y logré mantenerme en pie. Seguí caminando y vi a Charlotte que estaba esperándome. Escuché las fuertes carcajadas de los matones y mis ojos se humedecieron.
  Llegué hasta mi amiga y ella me miró preocupada.
  —Vi que te estaban molestando. Son unos cobardes estúpidos… No les hagas caso, tranquila May —Dijo exactamente lo que necesitaba oír. Asentí y sequé mis lágrimas antes de que se escapen.
  Nos quedamos esperando a mi papá, que no tardó ni cinco minutos en llegar. Estaba un poco más relajado.

  Al subirme al auto suspiré, ya completamente aliviada. Había sobrevivido sana y salva a una semana más de instituto.

¡Pregunta! ¿Les gustaría leer un capítulo especial narrado por Drew en algún momento? Había estado pensando en que sería interesante mostrarle la forma de Drew de pensar y ver las cosas, y quería saber qué opinaban respecto a esto, para ver si llevarlo a cabo o no.
Debo disculparme por el atraso del capítulo. Estaba completamente listo, pero han surgido inconvenientes personales que me han tenido un poco distante de cualquier cosa, incluso he tenido que dejar un poco de lado mis estudios, espero que comprendan. Tenía planeado subir esta continuación el día viernes, había coordinado todo y había acomodado un espacio para hacerlo, pero mi computadora ha estado fallando, para sumar a mi mala suerte.
Este capítulo fue más corto que los últimos que vieron, pero no se preocupen, tiene un sentido, no es más corto porque sí.
Gracias por sus comentarios y bienvenida sea la nueva lectora de esta novela.
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Serevir el Lun 28 Mar - 0:31

Aww pobre May como sufre X( si la idea de un capítulo narrado por Drew seria genial! Asi me saco la duda de que es lo que piensa el respecto a May y porque se desaparece tanto ewe gracias por actualizar esperaré la conti saludos! Ah! Y gracias por la bienvenida! nwn
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Capítulo 15: Primera paliza.

Mensaje por Saori vi Britannia el Sáb 16 Abr - 22:45

  Estaba desayunando nuevamente un día lunes a las siete y media de la mañana, luego de haber preparado el desayuno como me estaba acostumbrando por mis insomnios. Charlotte se había ido ayer por la tarde, había sido un increíble fin de semana. Pero aquí estaba de nuevo, volviendo a la realidad para volver a los rutinarios y aburridos días.
  Con desgano, terminé mi comida y llevé los utensilios que había usado para comer a la cocina y esperé a mi papá —que junto a Max y mamá no habían acabado de comer aún— en el auto, con mis audífonos puestos y la música reproduciéndose a bajo volumen por si alguien me hablaba.
  Llevaba lo que para mí fue una eternidad mirando al vacío con todo el sueño y cansancio que tenía por todos los días que llevaba en mi terrible dormir, además de mi preocupación ante lo que podría pasar en el instituto. Al menos nadie se había dado cuenta de eso aún.
  Max y mi papá me sacaron de mis pensamientos abriendo las puertas del auto y subiéndose. Papá me dirigió una mirada de preocupación quizá por la cara que debía traer yo en ese instante, lo cual me hizo sentir apenada. No podía seguir transmitiéndole lo que me pasaba a mi papá, él ya tenía suficiente con sus problemas.
  Sonreí como intentando decirle que estaba todo bien, y a mí parecer me creyó, o eso quería creer.
  El recorrido iba bastante normal, hasta que un auto delante de nosotros frenó bruscamente. La velocidad a la que íbamos era de 80 kilómetros por hora, e íbamos cerca de aquél auto, a punto de adelantarlo. Papá maniobró para no sufrir un accidente. Mi corazón se aceleró en ese momento y sólo pude cerrar fuertemente los ojos. Yo estaba en el asiento del copiloto.
  Cuando abrí los ojos, suspiré aliviada. No estaba en el hospital. No nos había pasado nada.
  Desde aquél momento supe que este no sería un gran día.
 
•••
 
  Después del incidente, había llegado al instituto asustada. En este momento me encontraba junto a Lucía, esperando a los demás de nuestros amigos.
  Al estar todos reunidos en el pequeño y deshabitado comedor del instituto, les conté lo que me había ocurrido. Drew nuevamente no estaba aquí, lo que me volvió a hacer dudar y no deshacer las teorías que tenía respecto a su comportamiento. Si está burlándose de mí, lo está logrando bastante bien, porque me preocupa.
  —Tienes suerte de haber salido ilesa. De seguro tu papá es un excelente conductor —comentó Emily—. Qué bien que no te haya pasado nada.
  Últimamente, Emily no estaba siendo muy agradable conmigo. Cada vez que la veía en los pasillos del instituto trataba de evitarme y cuando nos reuníamos me ignoraba.
  —Todavía te queda una larga carrera de artista. Debe de ser esa la razón por la que te salvaste. —Bromeó Trevor. Todos se rieron menos Emily y yo, yo sólo sonreí y Emily rodó los ojos.
  —Menos mal sigues viva. —Dijo Lucía. Acto seguido me abrazó. Yo me reí, tratando de quitármela de encima.
  El almuerzo siguió su curso normalmente. Hablábamos sobre lo que nos había pasado hoy y el viernes en clases. Sobre los maestros, los regaños, las materias, los próximos exámenes… Sí, ya comenzaban los siguientes exámenes. Para los cuáles tendría que estudiar si quería enorgullecer a mis padres. Tendría que conseguirme las materias porque en algunas clases me dormí, reescribirlas, resumirlas, memorizarlas. Las vacaciones habían acabado en un 100% para todos nosotros.
  Me encontraba compartiendo agradables risas y buenos momentos con mis amigos, a pesar de todo el sueño que tenía. Estaba muy asustada como para dormir en medio de la clase, porque podían regañarme y mandarme a detención o mis compañeros podrían encargarse de molestarme.
  El timbre interrumpió nuestra agradable charla, lo que hizo que bufáramos y refunfuñáramos, como alumnos que somos a punto de enfrentarse a otra hora de clases.
  Caminé desganada nuevamente hacia mi objetivo. Me dirigía en el salón en el cuál transcurriría la hora de inglés del día. Llegué a mi casillero con una notable expresión de agobio, la cual cambió drásticamente al abrirlo. En él, había una hermosa rosa roja. Se veía bastante fresca y estaba en una condición excelente.
  Me sonrojé al ver ese precioso detalle. El viernes habían sido tan sólo pétalos, y hoy me encuentro con esta maravilla.
  Una punzada de dolor atacó mi cabeza. Ante mi mente apareció un rosal lleno de las maravillosas flores que habían sido mis favoritas desde siempre. Atrás de ella había una casa hermosa. En el recuerdo que había llegado a mi mente, extendí mi mano hacia el rosal para cortar una. Sentí un fuerte ardor en mi mano, al intentar removerla, me hice una terrible herida con una de las espinas de la majestuosa planta. Unas manos tocaron mi hombro.
  — ¿Estás bien?
  El recuerdo se fue de mi mente, y por más que intenté seguir recordando, no pude lograrlo. Con desconcierto, saqué con cuidado mis cuadernos y libros que necesitaría para las siguientes tres horas, y dejé la rosa en su lugar. Unas horas más en ese lugar no le harán daño.
  Caminé al salón que me correspondía para así entrar a la clase de inglés. Me senté en un puesto que estaba en medio de la sala, sola. Puse atención a la clase y a lo que decía la profesora durante unos quince minutos, pero el dolor de cabeza no me permitió seguir escuchando.
  Llevé mis dos manos heladas hacia mi cabeza, tratando de amortiguar el fuerte dolor. Pero mis intentos eran en vano. Sentí que perdía mis fuerzas y mi energía poco a poco, hasta que llegó el punto en el que no sentí nada de lo que sucedía a mi alrededor.
  Cuando volví a ser consciente, vi que seguía en la clase de inglés. Nadie había notado lo que me había pasado recientemente. Tomé mi lápiz y volví a dirigir mi atención a la profesora e intentar comprender todo lo posible. El dolor de cabeza había disminuido pero aún no acababa.
 
 
◊◊◊
 
 
  Habían acabado las clases por hoy y yo había tomado la mayor atención posible. Con lentitud para no sentir un dolor más intenso, me levanté de mi puesto y salí del salón. Tomé todas mis cosas y fui al salón donde estaba mi casillero. Iba a paso lento, por lo que todos me pasaban de largo. Algunos murmurando, otros riéndose descaradamente de mí.
  Llegué a mi destino. Me paré frente a mi casillero y suspiré. Pue todos mis libros y cuadernos en su lugar y con una sonrisa y la cara sonrosada, extendí mi mano hacia la rosa roja que había en mi casillero. La tomé y la guardé en el espacio que había dejado exclusivamente para ella —había dejado mi típico cuaderno y mi estuche en el casillero, posiblemente me arrepentiría más tarde de ello— de mi mochila. La cerré y me quedé mirando mi cerrada y simple mochila con una sonrisa, pensando en la posible persona que la había dejado ahí.
  Luego de estar unos minutos mirando mi mochila, tome rumbo hacia la salida a paso lento. Hoy sería un día en el que me reuniría con Peter para pasar un buen momento con mi amigo de la infancia, según lo que me había asegurado él.
  Unas manos tomando bruscamente mis hombros y presionándolos lograron sacarme de mis pensamientos. Fui volteada de la dirección en la que iba, mirando en dirección al instituto nuevamente. Fui empujada y obligada a caminar nuevamente adentro del instituto. Mis hombros dolían por la presión de las manos que los oprimían con agresividad. Escuché unos pasos atrás de mí.
  Volteé mi vista hacia mi lado izquierdo, donde se encontraba el agresivo ser que me estaba obligando a caminar. Vi al líder de los bravucones, y el miedo se apoderó completamente de mí. Estaba siendo arrastrada a paso rápido, lo que hacía que mi dolor de cabeza aumentara. Eso combinado con lo asustada que estaba era una combinación terrible.
  Me encontraba ya adentro del instituto, afuera del baño de mujeres más deshabitado de todos. Estaba terriblemente asustada.
  Los cuatro matones me rodearon completamente, sin permitirme escapar de ellos. Sabía que lo que venía no sería algo precisamente bonito.
  — ¿Tienes miedo, traidora? No haremos nada que no te merezcas. —Habló el matón líder.
  Fruncí el ceño y levanté mi mentón, como desafío. Los bravucones soltaron una carcajada a coro.
  — ¿Puedes notar lo horripilante que eres? No entiendo cómo es que alguien como Drew te defiende.
  —Tienes mucha suerte de haber sido acogida por Dawn y Misty, realmente das asco.
  —Después de haber sido acogida por ellas, a pesar de todos tus defectos, las traicionaste. No sabes aprovechar las cosas, basura traidora.
  — ¿Qué se siente ser la traidora con peor fama en el instituto?
  Ellos soltaron una carcajada nuevamente. Yo en cambio, tenía los ojos llenos de lágrimas. Sólo quería huir de ellos, tenía mucho miedo. Me sentía terrible ante lo que me decían, y sentía que era cierto. Cada una de sus palabras para mí eran ciertas.
  De pronto, sentí un golpe en mi mejilla que me hizo voltear la cara hacia mi lado derecho. Mi mejilla me ardía, por lo que puse mi mano sobre ella. Un puñetazo se estrelló contra mi estómago, haciendo que cayera al suelo por el dolor que me había provocado. Una patada llegó a mi costado izquierdo, y terminé completamente en el piso de aquél deshabitado pasillo.
  Mis lágrimas caían y mi cuerpo me dolía por los golpes que había recibido. Mi cabeza latía del dolor por los bruscos impactos y mis cuatro oponentes se reían a carcajadas, como si lo que estaba sucediendo era algo para celebrar y reír.
  Fui arrastrada al interior del baño, luego sentí que alguien ponía un pie sobre mí y cargaba todo su peso en mi estómago para luego dar otro paso y salir del baño como si nada, cerrando la puerta.
  Me reincorporé y recorrí el baño con la vista. Me di cuenta de que el lugar estaba completamente vacío.
  Al notar esto, solté un sollozo y rompí en un llanto desconsolado, sin importarme que alguien pudiese escucharme. Estaba terriblemente aterrada, pensando en las cosas que me habían dicho. Me sentí terriblemente indefensa. Mi cabeza latía por el terrible dolor que tenía siendo complementado con el terror, la angustia y el llanto.
  Entre sollozos caminé hacia la entrada y traté de abrir la puerta. La puerta estaba atorada, no había forma de abrirla. Lloré más fuerte. No tenía idea de qué podría hacer.
  Abrí mi mochila para ver si tenía algo para ayudarme a escapar, pero sólo encontré la majestuosa rosa, que me hizo sonreír a pesar de la terrible adversidad que pasaba en este preciso instante.
  Paré lentamente de llorar, y al cesar completamente los sollozos y el llanto, llevé mis manos a mi cabeza para aliviarme un poco.
  Luego de unos minutos, el dolor había disminuido, permitiéndome pensar con mayor claridad. Volví a recorrer la habitación con la mirada, aún con un nudo en la garganta, y encontré una ventanilla en el último baño. No sería problema salir por ahí, soy delgada y me encuentro en el primer piso del instituto, la caería no dolería tanto.
  Sonreí y cerré mi mochila. La volví a colocar en mi espalda y me subí al WWC del último baño. Abrí la ventanilla, y resistiéndome al dolor salí cuidadosamente.
  Dejé mi cuerpo caer hacia afuera. El impacto contra el piso causó que me estremeciera y retorciera del dolor por los golpes que había recibido, y por haber recibido uno nuevo.
  Pasaron un par de minutos cuando por fin decidí levantarme. Rodeé el instituto para por fin llegar a la puerta principal. Caminé hacia la calle muy lentamente, con los ojos llorosos. Noté que había sido cruelmente humillada y me sentía fatal. Mi cuerpo empezó a sentir más gravemente los golpes.
  Al atravesar la rejas del instituto y llegar a la calle, pude ver a Peter, apoyado en su auto. Al verme, caminó en mi dirección con una sonrisa, por lo que pude ver con los ojos nublados por las lágrimas.
  — ¡Hola May! ¿Por qué te tardaste tanto?

  No dudé ni medio segundo y lo abracé fuertemente, quebrando nuevamente en llanto, él, a pesar de la sorpresa que le había causado, correspondió mi abrazo.

¡Hola! Aquí está el siguiente capítulo. El estrés de las últimas semanas ha sido algo completamente terrible, espero que logren comprenderme, estoy teniendo muchísimos exámenes, y no me da demasiado tiempo como para meterme en la laptop y publicar capítulos, hay días en los que no puedo siquiera darme cinco minutos para respirar, porque he tenido complicaciones a nivel familiar, específicamente relacionadas con el hospitales, ustedes comprenderán que no es un lugar sencillo ni se caracteriza por ser agradable.
Respecto al capítulo en que narrará Drew, lo verán pronto, no les adelantaré cuándo, pero el capítulo ya está en proceso.
Fin del comunicado, gracias por leer y espero ver sus comentarios. 
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Serevir el Dom 17 Abr - 1:12

Aww que triste capítulo pero aún así estuvo bueno, ya le vendrán mejores dias a May Very Happy espero :v Extraño tanto a Drew! :'( pero eso lo compensará el capitulo narrado por él nwn Gracias por actualizar! Supuse que por esta fecha y hora lo harias asi que me pase a corroborar si no me equivocaba y no lo hice jeje estaba a punto de Irme a dormir XD No te preocupes por el tiempo de actualizar siempre y cuando no lo dejes abandonado como me ha pasado con otros fanfics :'( gracias saludos y buen capitulo Smile
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Saori vi Britannia el Lun 30 Mayo - 0:37

  — ¿Qué te pasó, May? —Me preguntó Peter, cuando ya estaba un poco más calmada.
  —E-es que hay unos matones… que no me dejan en paz en el instituto desde hace mucho tiempo. Mis examigas me acusaron de traidora y que se aliaron con e-ellos. Hoy me golpearon y me encerraron en el baño. Nunca antes ha-había pasado.
  Peter se quedó serio, y me miró con compasión.
  —Tienes que decírselo a tus padres.
  —Claro, se los diré yo, lo prometo. No te preocupes. —Mentí.
  —Muy bien, confiaré en ti —me dijo, mientras abría la puerta del copiloto de su auto para invitarme a subir—. Ahora debe decirme dónde quieres ir para distraerte.
  Uf, me tocaba decidir a mí. Varias cosas pasaron por mi mente, como ir a por un helado, o por una pizza, o papas fritas. Pero tuve que descartar esas ideas o iba a ponerme como una morsa. Con esfuerzo, pensé en otras opciones, y se me ocurrió por fin algo bueno; el parque de diversiones.
  El parque de diversiones de esta ciudad está abierto todos los días del año, es una excelente opción para los estudiantes que buscan trabajo, incluso eh pensado en esa opción. Hay una gran diversidad de cosas entretenidas para gente de todas las edades, y la entrada no es muy cara.
  — ¿Qué tal si vamos al parque de atracciones?
  —Me parece una buena idea. ¿Vas a subir, o quieres irte a pie? —Preguntó en un amable tono burlón. ¿Cómo es posible ser burlón pero amable? Sólo Peter lo sabe.
  Le hice caso y me subí al asiento del copiloto, un poco temblorosa por el dolor de los golpes, el dolor de cabeza y el leve trauma que me había causado el incidente de esta mañana.
  Luego de que me haya subido, Peter cerró mi puerta y rodeó su auto para subirse también en el asiento del chofer. Hizo partir el auto y empezamos el recorrido hacia el divertido lugar que había sugerido. Mi dolor de cabeza fue un poco más persistente cuando partimos.
  Durante el viaje, compartíamos nuestras experiencias durante la semana. Él me había contado sobre sus aburridos días universitarios, como él los llamaba. Me dijo que ya les fijaron algunos exámenes y eso lo tenía un poco estresado. Yo le conté sobre la galería de arte, el casi-accidente de esta mañana y le detallé el tema de los bravucones. Él se enfadaba bastante con aquél tema.
  Peter aparcó el auto en el estacionamiento exclusivo del parque de diversiones. Nos bajamos del auto y nos encaminamos a la boletería, que estaba junto después de subir la escalera eléctrica, ya que el estacionamiento se encontraba en un piso subterráneo. Pagamos sin problema alguno y entramos.
  —Esta es una excelente idea para distraerte de todo. Espero que lo pases bien.
  —Yo espero exactamente lo mismo —Bromeé. Reímos ante mi comentario—. ¿Qué haremos primero?
  Vi que Peter ladeó un poco la cabeza, con expresión pensativa y sonriente.
  —Vamos a una montaña rusa.
  Como es natural en mí, me asustó aquella idea. Tenía mucho miedo de las montañas rusas, era algo inexplicable. No recordaba ninguna experiencia con una, pero me aterraba de todas formas. Mi cara debe haber sido épica, puesto que Peter soltó una carcajada.
  —Recordaba lo mucho que te aterraban. ¿Qué tal si intentas superar ese miedo hoy? Nada pierdes con intentarlo, y nada malo puede pasarte, hay mucha seguridad en este parque de diversiones.
  Dudé un poco sobre mi próxima respuesta, de verdad me daban mucho miedo. Finalmente pensé en que sería bueno aceptar. Peter tenía razón, debía desprenderme de ese miedo y hoy tenía la oportunidad de hacerlo.
  —Está bien, lo intentaré. —Acepté. Acto seguido, suspiré con una divertida expresión de haberme rendido. Peter y yo reímos por eso.
  Empezamos a caminar en dirección a la montaña rusa. Nos tocó hacer una fila llena de jóvenes de alrededor de nuestras edades, unos un poco menores, otros un par de años mayores. Pero en este juego no había niños, puesto que era una montaña rusa a alta velocidad y había bastantes vueltas y curvas, alguien con poca edad no aguantaría ante tal “suplicio” que estaba a punto de enfrentar en este momento.
  La fila avanzaba rápidamente, Peter disfrutó ver mi nerviosa y asustada cara hasta que llegó nuestro turno. Nos atendió un joven bastante amigable y conforme con su trabajo. Nos llevó a uno de los carriles que se encontraban en la mitad. Yo me senté en el lado derecho y Peter en el izquierdo. El joven nos abrochó los cinturones de seguridad y luego ajustó un sistema de seguridad de barandales. Me sentí un poco más aliviada al ver que era un juego seguro.
  Después de que todos se habían subido ya, empezamos a avanzar. En un principio, íbamos a una velocidad muy lenta, que incrementaba no tan lentamente hasta volverse muy rápido.
  Subíamos, bajábamos, doblábamos, todo a una velocidad increíble. El dolor de cabeza me aturdía un poco, pero no fue suficiente como para no disfrutar lo que estaba viviendo. Sí, estaba disfrutándolo al máximo. Al momento de subir no podría haber dicho lo mismo, pero luego me relajé poco a poco, y me di cuenta de que era algo genial.
  Nos íbamos deteniendo poco a poco, bajando la velocidad al ritmo en que subía al principio, hasta que el juego se detuvo por completo. Teníamos que esperar nuestro turno para bajar.
  Vi cómo se bajó la primera persona cuando una fuerte punzada de dolor atacó nuevamente atacó mi cabeza, más fuerte que la primera vez. Mi mente me permitió descubrir la misma montaña rusa, pintada con otro color. El recorrido estaba a punto de terminar, la velocidad había sido reducida levemente cuando sentí que algo decayó en el carril. El recuerdo no siguió avanzando, pero mi cabeza comenzó a doler la cabeza al haber recordado aquél incidente, tanto que mi visión se nubló, y no volvió hasta que el dolor disminuyó.
  Al volver a ver, noté que ya era nuestro turno. El joven que nos atendió al subir me sacó las medidas de seguridad primero a mí, yo me bajé cuidadosamente por todos los dolores que tenía. Luego Peter se bajó.
  Cuando nos apartamos un poco de la montaña rusa, se me ocurrió algo.
  —Oye Peter, ¿qué tal si vamos a por unas palomita de maíz y nos sentamos un rato? —Sugerí. Quería ver si él podría ayudarme a refrescarme la memoria y unir los recuerdos sueltos que están llegando a mi mente.
  —Me parece excelente, vamos. —Accedió.
  Empezamos a caminar en dirección a un pequeño puesto que había justo en el centro del parque. Mientras caminábamos, hablábamos sobre la reciente experiencia de la montaña rusa.
  Llegamos allá y tuvimos que hacer una fila más. Ésta avanzaba un poco más lento, pero el servicio en mi opinión seguía siendo bastante bueno. Este era un muy buen parque de diversiones, con buen servicio y seguridad. Esa debe ser la causa del éxito que tiene durante todo el año.
  Llegó nuestro turno, y nos atendió una chica que estaba siendo especialmente amable con mi amigo. Él estaba correspondiendo, puesto que él fue quien pidió nuestras palomitas. De seguro la joven pensó que yo era familiar de Peter.
  Peter me envió a buscar un puesto para ambos. Yo accedí, pero no sin antes dirigirles una sonrisa de picardía a ambos. Ellos sólo se limitaron a reír mientras yo me retiraba.
  Encontré una mesa para dos a unos pasos del local, me senté en el puesto en el que se podía ver el local, dejando a Peter de espaldas a él. Está bien jugar chueco de vez en cuando.
  Unos cinco minutos pasaron cuando mi amigo llegó a sentarse a mi lado, con dos palomitas de porción pequeña. Puso una de ellas en mi lado de la mesa y la suya consigo.
  — ¿Cómo te fue, Romeo?
  —Me fue bastante bien, conseguí su número de teléfono —sonrió como si fuese un campeón—. Espera, ¿te sentaste ahí a propósito? —Dijo mirándome con mala cara fingida.
  —Posiblemente.
  — ¿Celosa?
  — ¿De ti? Sigue soñando, campeón.
  Empecé a comer las palomitas de maíz luego de mi contestación.
  —Oye… ¿puedo preguntarte algo?
  —Por supuesto que no —dijo él, burlándose—. Está bien, lo pensé mejor. Adelante, puedes preguntar.
   Solté una carcajada que me hizo liberarme un poco de la tensión que estaba sintiendo en ese momento, pero me jugó en contra mi terrible dolor de cabeza.
  —Bueno, últimamente me han atacado unos fuertes dolores de cabeza, seguidos por fragmentos de algunos recuerdos.
  Peter se quedó completamente serio apenas acabé de hablar, incluso podría decir que estaba hasta un poco asustado. Me empecé a sentir nerviosa.
  — ¿Q-qué tipo de recuerdos, May?
  —Uno que tenía que ver con cómo me accidenté con un rosal, debo haber sido pequeña en ese entonces…
  Peter suspiró, como un poco aliviado.
  —Sí, lo eras. No sé qué te daba cuando veías esas rosas, pero te encantaban. Ése día te fuiste exclusivamente a un rosal, y te accidentaste. Pasaste en el hospital luego de eso.
  —Hay algo más… —Confesé. Peter volvió a tensarse, ése fue mi turno para suspirar, como juntando aliento para lo que diría— Cuando nos subimos a la montaña rusa, recordé algo de que el carril en el que iba se soltaba, o no sé bien lo que ocurría, porque el recuerdo acabó ahí. ¿Tú sabes lo que pasó?
  Peter se tensó muchísimo más cuando le dijo lo que había recordado, se le podía notar a kilómetros de distancia.
  —Bueno, yo no sé con certeza lo que pudo haberte pasado en ese momento…
  — ¿Seguro? —Insistí.
  —Estoy completamente seguro.
  Debo admitir que no le creo en absoluto, pero seguir insistiéndole no me servirá de mucho, así que pasé al siguiente tema del que quería hablar. No sin antes de eso comer un poco de mis palomitas, estaban deliciosas.
    Peter sacó unos refrescos de su mochila, y me entregó no con una sonrisa en la cara, luego me entregó una.
  —Cortesía de la señorita Julieta. —Dijo, haciendo referencia a mi chiste de cuando llegó a sentarse. Solté una carcajada.
  —Vaya, eres ahora todo un rompecorazones. Gracias por compartir tu logro conmigo.
  Ambos nos reímos y comenzamos a beber nuestros refrescos. Peter se había recuperado un poco de su reciente tensión.
  — ¿Qué me habrá ocurrido? Esos dolores de cabeza no pueden ser normales, son demasiado fuertes…
  —Realmente no tengo idea, May. Deberías consultar con un médico i el dolor es muy fuer…
  —No es normal que me falten recuerdos de mi infancia, nunca me percaté de ello… Creo que debería hablar con papá sobre el asunto. —Dije yo interrumpiéndolo, sabía que trataba de evitar el tema.
  —Sí, es lo mejor que podrías hacer… Yo no puedo ayudarte más con el tema, porque no sé nada más sobre lo que quieres saber.  —Dijo él. Entendió inmediatamente a dónde quería llegar, y me frenó de golpe. ¿Me está ocultando algo?
  Decidimos cambiar de tema, y seguimos hablando sobre las responsabilidades. Le hablé del instituto, lo que estábamos viendo, los exámenes que nos fijaron, y hablando un poco sobre la vida personal de algunos profesores, como él estuvo en el mismo instituto, le interesa saber un poco del tema.
  Cuando por fin terminamos de comer, decidimos retirarnos. Ya era, las 19.30 de la tarde, faltaba poco para que anocheciera y no podía preocupar a mi padre.
  Peter comenzó con el recorrido a mi casa y seguimos hablando sobre algunas cosas sobre nuestros amigos. Me enteré que en el grupo estaba él junto a un amigo de su nivel, y dijo en tono de broma que Charlotte y yo habíamos ocupado sus puestos. Se sentía como si yo hubiese estado en otro instituto, o en otro mundo… La popularidad es diferente y millones de veces más aburrida.
  Llegamos a casa, y papá invitó a Peter a pasar un rato. Se quedaron hablando principalmente ellos y yo me quedé haciéndoles un poco de compañía, ya que había venido conmigo, no podía irme de esa forma.

  Hablaron por aproximadamente por media hora, y cuando Peter se fue, decidí que mañana hablaría con papá sobre lo que tanto estaba inquietándome…


Muy bien, aquí me reporto nuevamente con un capítulo. Bueno, lo que quiero decir es que no estoy pasando por un buen momento a nivel personal, por lo tanto no me puedo comprometer a seguir escribiendo, es más, ni siquiera puedo ir al instituto, para que se imaginen la gravedad. Les cuento esto porque esta historia es realmente importante para mí y si no puedo seguir lo mínimo es avisar, no sé por cuanto tiempo será, pero de verdad no me puedo comprometer a nada.
Esperando su comprensión, me retiro. Nos vemos en el próximo capítulo, quién sabe cuándo.
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Serevir el Lun 30 Mayo - 22:31

Oouh fue un lindo capítulo, me gusta mucho el personaje de Peter que lastima esta triste noticia espero que te mejores y puedas seguir escribiendo esta bella historia Smile Saludos y fuerzaa Wink
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por nikimay el Sáb 11 Jun - 11:43

ohhhh est cada vez mas intrigante espero la
continuacion ya quiero saver el secreto de 
May y su pasado tendra que ver Drew en esto
:v quiero ya saver que pasara 


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Capítulo 16: Primer día en el hospital.

Mensaje por Saori vi Britannia el Jue 21 Jul - 23:00

Llegué al instituto, asustada y adolorida por el terrible incidente del día anterior. Hoy estaba un poco más sensible por el trauma que me causaron los matones, por lo que evitaba las miradas juzgadoras, las risas y las burlas. Caminé lo más rápido que pude hasta el lugar secreto que Charlotte me enseñó.
  Apenas llegué ahí y revisé que no había nadie, empecé a llorar. No tenía ganas de seguir estando en este instituto aguantando cosas todos los días, era algo realmente frustrante. No sabía que mis propios amigos me darían la espalda, confiaba demasiado en ellos. Estaba en lo más alto de la torre de la torre, y nunca me di cuenta de que no todo era tan perfecto. Jamás me percaté en si alguna vez hice daño como me lo hacen a mí, y me arrepiento profundamente. A veces hace falta caer para lograr un gran cambio…
  Seguí llorando, y no me había percatado de que alguien más estaba aquí hasta que sentí una mano en mi hombro. Salté del susto con el contacto de la mano en mi hombro, porque recordé cuando los matones me llevaron para golpearme. Tenía una marca azul por culpa de la presión que habían hecho ayer, y me puse inmediatamente a la defensiva.
  Al ver de quién se trataba, me relajé y seguí llorando sin poder controlarlo. Cuando realmente confías en alguien no te importa demostrarle qué te está pasando.
  — ¿Qué pasa? —Me preguntó mi amiga Charlotte, yo no podía responder a causa de mi estado— No me digas que esos idiotas… —Asentí, sabiendo a lo que se refería— ¿Qué hicieron para merecer tus lágrimas?
  Mi amiga esperó pacientemente a que yo le respondiera, y yo, por mi parte, estaba tratando de controlar mis lágrimas y decírselo. Mientras me tranquilizaba, el timbre tocó para que entremos, dejándome terriblemente nerviosa. No quería que me vieran entrando a la clase de filosofía, mucho menos el profesor, con lo poco agradable que era algunas veces…
  —No te preocupes, May. Me quedaré contigo hasta que estés mejor, fingiremos que llegamos tarde. ¿Qué clase tienes?
  Me calmé un poco más, inhalé y exhalé profundamente y me digné a responder de una vez, controlando completamente mis lágrimas.
  —Dos horas de filosofía.
  —Perfecto, yo tengo dos horas de matemáticas que perder con mucho gusto.
  Acompañé la risa de Charlotte con un poco de dificultad.
  —Oye, tenemos que escondernos, si nos ven aquí nos van a suspender. —advirtió Charlotte.
  Charlotte se levantó de donde estábamos y me hizo una seña para que me levante también y la siga. Hice caso a su petición y empezamos a caminar. Copiaba la discreción de Charlotte. Llegamos hasta el baño en que había sido encerrada ayer…
  Comencé a llorar involuntariamente y a respirar de forma acelerada.
  — ¿May, qué pasa?
•••
 
  Sólo logré decir que salgamos de ese lugar, porque no podía parar de llorar. Tenía mucho miedo de esos matones, ayer había creído que me quedaría encerrada un buen tiempo. Me hace muy mal ver ese lugar.
  Mientras nos trasladábamos a otro baño, yo lloraba silenciosamente para que nadie nos descubra.
  Llegamos finalmente al baño del segundo piso y nos quedamos cerca de las casillas para ocultarnos en caso de oír ruidos.
  Mi amiga me consoló, hablando muy despacio. Me ayudó a lavarme la cara cuando terminé de llorar.
  —Mira May, mi intención no es presionarte ni nada, pero, ¿qué te hicieron? —Me dijo en un dulce y bajo tono de voz.
  —Ellos me golpearon, me insultaron y me encerraron en el baño de abajo… —Susurré.
  Desde ese momento, Charlotte se quedó consolándome, animándome y dándome las fuerzas que necesitaba para soportar el día en el instituto por el resto de hora y media que teníamos aproximadamente hasta la próxima clase. Ella es una amiga increíble, de esas que hacen falta en el mundo. Ojalá la hubiese conocido antes para abrirme los ojos.
  Pasó el tiempo y llegó la hora de nuestro receso. Mis párpados estaban deshinchados y mis ojos ya habían dejado de estar rojos, no había ni rastro de mi llanto, a excepción del dolor de cabeza que dejó el dicho. Pero al menos eso no es perceptible.
  Nos juntamos con Lucía porque sabíamos que también tenía receso a esa hora. Ella logró hacerme reír con gran facilidad y reanimarme, a pesar de que no sabía de lo ocurrido. Recuperé las fuerzas y el ánimo que requería para este día.
 
◊◊◊
 
Las clases terminaron por aquél martes. Llegué sana y salva a casa, fingiendo que todo estaba bien porque no quería preocupar aún más a mis padres. Al estar en mi hogar, subí inmediatamente a mi habitación y me quedé ahí encerrada por un rato, viendo televisión. Luego me aburrí de ello y salí a mi balcón con mi set de lápices de colores, mi block de dibujo, un lápiz de carbón y una goma, mis pantuflas favoritas y mi acogedora manta.
  Me senté en el suelo con las piernas cruzadas y me cubrí con mi mantita estratégicamente para luego acomodar mi block sobre mis piernas y el set de lápices junto a mi fiel lápiz grafito acompañado de la goma frente a mis piernas para mantenerme relajada, y luego abrí mi block en el último dibujo que había hecho, el gato asustado.
  Comencé a pintar suavemente con los colores base del dibujo, que eran amarillo y café para el pelaje del dulce felino. Luego empecé a mezclar estos colores base para llegar a las tonalidades que quería.
  Antes de terminar pinté los grandes ojos del animal, que eran de un color celeste claro. Definí el iris con más tonalidades de celeste, y luego me decidí por terminar con las sombras y las zonas más iluminadas.
  Cuando ya había terminado, contemplé mi trabajo recién realizado. El resultado era un gato de color café claro con reflejos amarillos pastel sobrio, con rayas de un tono de café oscuro. Lo que más resaltaba eran los adorables ojos del pequeño e indefenso gatito. Estaba satisfecha con mi trabajo, así que lo guardé en lugar de botarlo a la basura como acostumbraba a hacer con muchos otros dibujos.
  Repartí mis cosas en el lugar que correspondía y luego me recosté cuidadosamente sobre mi cama, acurrucada en mi manta, con los audífonos puestos y la música relajándome.
  El cansancio comenzó a ser notado por mi cuerpo,  y no pude controlar la necesidad de dormir, por lo que me tomé una reconfortante siesta.
 
•••
 
  Me desperté alarmada, pensando en que había dormido demasiado. Los problemas de sueño que tenía se intensificaban cada vez más, y no era algo que yo pudiese controlar.
 Me fijé en la hora, sólo había dormido por treinta minutos. Solté un suspiro en señal de alivio.
  La música seguía reproduciéndose. Había olvidado detenerla antes de quedarme dormida, así que la pausé, desconecté y me quité los audífonos y llevé mi celular a cargar.
  Salí de mi habitación y bajé las escaleras, con cierta pesadez. Me sentía un poco mareada y adolorida. Llegué al sofá y me senté.
  Las náuseas se apoderaron de mí, hasta el punto en que corrí al baño, y sin haber siquiera cerrado la puerta, comencé a vomitar en el escusado, pero, para mi sorpresa, en él había quedado sangre que había sido expulsada por mi organismo. Al ver esto, un agudo dolor de cabeza me atacó, y de mi garganta salió un grito que se oía lejano, como si no hubiese sido mío. Tenía los ojos fuertemente apretados, y sentí un escalofrío en todo el cuerpo, en señal de que me había caído.
  Cuando abrí los ojos, vi sangre a mi lado, y una mochila colorida empapada por ella, y una rosa que salía a causa de que estaba entreabierta y desgarrada. Supe que era otro recuerdo, porque esa no era mi mochila actual.
  Perdí la consciencia.
 
◊◊◊
 
  Lo primero que vi al despertar, fueron unas paredes completamente blancas y aburridas, con alguna que otra mancha de polvo, si miras con muchísimo detenimiento, pero como cualquier otro lugar. Bajé un poco la vista y noté que estaba sobre una cama que evidentemente no era mía, y me encontraba cubierta por unas sábanas blancas.
  Parpadeé un par de veces, estaba asustada y extrañada hasta que recordé qué había pasado antes de haber despertado aquí.
  Ladeé un poco mi cabeza y vi un suero colgado al lado de la cama, y un par de centímetros más allá había una mesa de noche. Había una silla al lado de la cama. En ese momento supe que me encontraba en el hospital.
  Me removí un poco de la cama, y me quedé mirando el aburrido techo, lo único que podía hacer por el momento. Estaba esperando algo o alguien, pero no sabía bien el por qué; quizás esperaba a que entraran mis padres, o el doctor para saber qué me pasó.
  El techo era tan “normal” que me hizo sentir tan aburrida como lo era este y empecé a cerrar lentamente mis párpados de nuevo. Descansaría todo lo que no descansé anteriormente.
 
•••
 
  Volví a despertar, y volví a recorrer la aburrida habitación con la vista. Me sobresalté un poco al ver instalada en la mesa de noche una rosa roja, puesta en un fino y hermoso jarrón blanco con detalles rojos. Tenía muchas ganas de saber quién dejaba esas rosas, me encantaba ese detalle. También me preguntaba si aquella persona sabiendo ese detalle sobre mí que pocos conocen sabrá alguna otra cosa de mí algo que me dé una pista para saber qué me ocurrió de una vez por todas. Tengo una curiosidad sobre mi pasado que crece día tras día.
  Pasé un lapso de tiempo del cuál no estoy segura si fueron segundos, minutos u horas —no hay un reloj en esta habitación— reflexionando sobre quién sería la misteriosa y hasta el momento desconocida persona que deja las majestuosas rosa rojas para mí, hasta que el sonido de la puerta abriéndose me obligó por instinto a mirar hacia aquél lugar. Sentí un gran alivio al ver que se trataba de mi padre, pero al mismo tiempo angustia, porque mi padre debe estar pasando un pésimo momento preocupándose por mi estado de salud.
  Mi padre me regaló una sonrisa que estoy segura que era forzada, pero supo fingirla bien, y se sentó en la silla que había al lado de la cama. Me miró para asegurarse de que estaba mejor.
  — ¿Cómo te sientes, hija? —preguntó con un tono tierno y dulce. ¿Habrá sido ese el mismo tono que utilizaba cuando tenía un resfriado común y corriente? Me encantaría poder recordarlo.
  —Me siento mucho mejor, estaba muy agotada. En estos momentos aún estoy un poco cansada, pero no tanto como antes —le expliqué con honestidad, a pesar de que no quería su preocupación—. Voy a estar bien. —Le sonreí.
  —Me alegro de que estés mejor. Vas a tener que quedarte aquí hasta mañana... —me informó apenado— Pero nosotros vamos a estar acompañándote, ¿sí? No vas a estar sola. Sé que no te gusta este lugar pero…
  — ¿Cómo lo sabes, papá? —Cuestioné, con la intensión de saber qué me había pasado en mi infancia— ¿Me pasó algo antes? Porque yo no puedo recordarlo… Por favor, quiero que me lo digas.


  Su rostro palideció al escuchar mis palabras. ¿Qué será lo que me están ocultando?


¡Estoy de vuelta! Espero que les guste este capítulo. Tengo la sorpresa casi lista, pero no diré qué capítulo será, jejeje. Les agradecería darse la molestia de leer este fic y comentar qué les pareció, sin importar cuánto tengan por decir.


Última edición por Yuna el Jue 21 Jul - 23:06, editado 1 vez (Razón : Había olvidado dejar mi mensaje final...)
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por nikimay el Lun 25 Jul - 22:05

ohhh mi querida yuna  esta increible pero ya basta con la intriga quiero saver enserio quiero saver el sereto que olcultan porfao ya no mas intriga espero tu proximo capitulo
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Capítulo 17: Rosas Rojas.

Mensaje por Saori vi Britannia el Mar 23 Ago - 17:45

  La puerta volvió a abrirse cuando mi padre estaba a punto de abrir la boca para responderme. El doctor entró en la habitación, arruinando mi plan para saber qué había pasado conmigo. Me sentí frustrada. En cuanto a mi padre, se vio un poco más aliviado. Sabía que internamente estaba agradeciendo al doctor por haber entrado en ese preciso instante.
  El doctor se paró al lado de la silla en la que estaba sentado mi padre, nos miró a ambos y luego e decidió a hablar.
  —Señorita May, veo que se despertó —observó—. Eso está muy bien. Usted sufrió una descompensación por una enfermedad anterior, esto podría explicar una pequeña parte del cansancio que posiblemente está sufriendo en este momento. En cualquier caso, esto está totalmente desvinculado con el que haya expulsado sangre oralmente. Esto se debe a la sangre que se acumuló por los moratones que le encontramos —informó. Mi padre, que estaba ocupado mirando la rosa que había en mi mesa de noche, se volteó por la sorpresa y la confusión respecto a la última mención del doctor—. Debes quedarte aquí para que termines de descansar y te recuperes plenamente. —Anunció.
  Me tensé un cuando el doctor habló sobre mis moratones. No me sentía preparada para hablar del tema con mi padre, y no quería que se preocupase más de lo que ya estaba, así que busqué una excusa rápidamente, la cuál diría sólo si él preguntaba para no levantar más sospechas.
  —Bueno, eso era todo lo que tenía que informarles. Espero que te recuperes pronto, May.
  —Gracias, doctor. —Dijimos al unísono mi padre y yo. El doctor levantó su pulgar como diciendo “por nada” y se retiró de la habitación. Tanto mi padre como yo nos vimos más tensos tras la salida del último personaje.
    Aclaré mi garganta, pensé en lo siguiente que diría y luego hablé.
  —Papá, dime lo que me pasó, no es necesario seguir ocultándolo. Creo que es peor seguir fingiendo que nada pasó, que no recuerdo nada sin razón aparente. Por favor, no trates de seguir engañándome.
  —H-hija, yo no trato de engañarte —Balbuceó nervioso mi papá—. Lo único que podría decirte ahora es que tuviste un accidente y tu madre y yo tuvimos que cuidarte por mucho tiempo, más adelante sabrás lo demás.
  — ¿Pero cuándo? ¿¡Cuándo podré saber por qué no recuerdo nada!? —chillé con desesperación.
  Mi papá bajó la mirada, nervioso y apenado. Sin embargo, volvió a mirarme directamente a los ojos.
  —Prometo que cuando llegue el momento lo sabrás todo. Quizás ni siquiera seré yo quien te diga la verdad, pero vas a obtener la respuesta a todas tus preguntas —juró con seriedad absoluta.
  Asentí con la cabeza, sintiéndome y mostrándome algo confusa.
  Desvié la mirada hacia el ventanal del hospital, en donde podían admirarse las verdes hojas de enormes árboles, iluminados levemente por la tenue luz lunar. Me percaté de que era tarde y que el horario de visita debía haber terminado gracias a la luna, deduje que papá se quedaría a cuidarme esta noche.
  Mi padre aclaró su garganta, haciendo que le preste atención y deje de tener la vista fija a la ventana.
  — ¿A qué se deben los moratones que mencionó el doctor, hija?
  —Ayer me caí de la escalera del instituto —mentí con lo primero que se me cruzó por la mente—, no creía que fuese tanto, porque no fueron golpe fuertes.
  — ¿Nadie te ayudó o te vio? Porque cuando eso pasa, lo que deben hacer es avisarme a mí o a tu madre.
  —No, fue cuando llegué —dije rápidamente para no ser descubierta— ya sabes, a esa hora es tan temprano que aún no ha llegado nadie. —Me reí nerviosamente.
  —Oh… Debería ir a quejarme de eso entonces, si hubiese sido más grave, ¿quién habría ayudado si como dices no hay nadie?
  — ¡No! —exclamé—. D-digo, no es necesario, voy a subir las escaleras cuando toque el timbre para entrar por precaución. —Prometí nerviosa. Me sentí como estúpida por haber puesto aquella tonta escusa.
  —Lo accidentes pasan, May. Y pueden pasar a cualquier hora. Por lo tanto, debería haber alguien al cuidado de los estudiantes.
  Había alguien encargado de cuidarnos. Si papá iba a quejarse de ello, me descubriría y tendría que contarle todo, y se preocuparía por mí. Debía evitar que fuera.
  —Papá, de verdad, no quiero que vayas. —Esta vez dije la verdad.
  Él me miró a los ojos por unos segundos.
  —Está bien, no lo haré.
  Me sentí aliviada y mis músculos dejaron de estar tensos, mi cuerpo reposó por completo en la cama por primera vez desde que entró mi padre a la habitación. Mi padre sonrió al verme tranquila y dirigió su vista al jarrón que contenía la rosa. Se quedó un par de segundos viéndola.
  — ¿Quién te trajo esa rosa?
  Sonreí instantáneamente, sin poder controlarlo.
  —No lo sé, pero es preciosa, ¿no crees?
  —Sí, lo es. Siempre llevabas ese tipo de rosas a casa. Me trae un poco de nostalgia… —Vi que papá se entristeció un poco— A tu madre le encantan esas rosas, creo que es algo que heredaste de ella y la persona la trajo probablemente sabe eso.
  — ¿Le regalabas rosas rojas a mamá? —Pregunté, demostrando el interés que sentía.
  —Sí. Cuando nos conocimos, yo llevaba un adorno de rosas rojas para ponerla en la tumba de mi abuela, estábamos en el cementerio —sonrió, haciendo una pausa—. La vi muy triste, puesto que su abuelo estaba siendo sepultado. Cuando tuve la oportunidad, me acerqué y le di la rosa, diciéndole que era una chica hermosa que debía sonreír y que cada vez que la vea que sonría. Cuando ya éramos una pareja, me dijo que las rosas rojas eran sus flores favoritas, me sentí feliz cuando supe que había acertado.
  —Entonces, ¿es por eso que cada año hay tantas rosas rojas como años que cumplen casados en su aniversario?
  —Exactamente. Ésa es mi brillante hija. —Dijo orgulloso. Ambos nos reímos por su comentario.
  Mi padre y yo mantuvimos una agradable charla durante unos veinticinco minutos, hasta que poco a poco fui vencida por el sueño y el cansancio.
  Empecé a abrir lentamente los ojos y me encontré con una habitación que no reconozco. Las paredes estaban pintadas de un color café oscuro, igual que los marcos de la puerta y los de la ventana. Había muebles casi del mismo color y había lápices de cera y dibujos de flores y corazones de color rojo. La decoración me hizo pensar que era una casa con cierta antigüedad o que quizás se le quería dar ese aspecto, pero la duda era la misma en todo momento, ¿dónde estoy? Y tal vez… ¿cómo llegué aquí?
  Comencé a levantarme delicadamente de la cama, que tenía sábanas blancas y cobertor rojo, del mismo color que las cabeceras. Extrañamente, no tenía dolor alguno ni había rastros de mis moratones.
  Caminé hasta la ventana para ver si podría saber dónde estoy; conozco mi ciudad como a la palma de mi mano.
  Llegué hasta la ventana y tuve que ponerme de puntillas para alcanzar a ver algo, ya que la ventana me parecía muy alta. Vi un bellísimo barrio con casas grandes y, en su mayoría, casas con cierta antigüedad. Mi vista se quedó fija en un arbusto de rosas rojas, y sentí un incontrolable deseo de ir a por ellas.
  Crucé la habitación, llegué a un pasillo a paso corto, pero rápido. Me encontré con unas grandes y algo desgastadas escaleras de color café, las cuales bajé y me encontré con el living y un pasillo para llegar a la puerta principal.
  Caminé aún con mi objetivo fijo, ni siquiera mi sentido de razón podía contradecirme, era como si estuviese siendo controlada.
  Giré el pomo de la puerta y salí.
  El sol me molestaba a la vista, por lo que puse mi mano como visera y caminé hasta el rosal que tanto deseaba ver.
  Corté una rosa y luego vi a mi derecha, y empecé a caminar por la calle, sin rumbo ni ganas de volver a la casa de la que había salido.
  Conocía ese barrio muy bien, no podía recordar de dónde.
  Crucé la calle, sin saber muy bien a dónde quería dirigirme. Pero un auto que no escuché ni vi venir estaba demasiado cerca de mí, por lo que corrí y cerré  mis ojos, apretándolos fuertemente.
  Abrí los ojos algo asustada, y me encontré nuevamente con las blancas paredes del hospital. ¿Qué había sido eso, un sueño? ¿O tal vez había sido un recuerdo? Definitivamente había sido un recuerdo, porque estaba actuando por inercia. Tal vez esa había sido la casa que tenía antes. Otra duda comenzó a invadirme. ¿Cómo había sido mi accidente? Hay tres maneras distintas, tres recuerdos completamente diferentes, todo me parecía demasiado inconcluso. Las piezas de mi memoria no lograban coincidir ni encajar. Debía descubrir la verdad, será muy difícil, pero tengo que lograrlo. No está nada cerca.

  Solté un suspiro y comencé a voltear mi cuerpo para ver hacia la ventana y me quedé pasmada al ver que quién se encontraba de visita no era ni mi padre, ni mi madre, ni Lucía, ni Charlotte. Era el chico peli-verde que me gustaba y me tenía confundida.


He aquí el siguiente capítulo, digamos que estoy un poco entusiasmada con dejarles intriga. Las saqué de una y las metí en otra, y deben decir, ¡Por fin va a actualizar el capítulo de Drew que había prometido! Y sí, lo haré pronto. Mi regreso al foro ha sido agradable y estoy teniendo un poco más de tiempo y relajo, por lo que dedicaré algo de tiempo al foro.
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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por Seira-Chan el Miér 24 Ago - 12:47

Yahoo!!


Por fin después de infinitos capitulo vuelvo a comentar!
Es por eso que voy a hablar de toda la historia hasta ahora.

Déjame decirte que tu forma de narrar atrapa, me he leído el fic del tirón (releí los capítulos que ya había leído) y no se hace en ningún momento pesada, al contrario es muy sencillo de leer.
Me gusta muchísimo el mundo, la trama y los personajes que has creado. A los personajes que salen con más frecuencia les acabas cogiendo cariño Charlotte TWT Lucía :'')
Ha habido partes en este fic donde me he sentido dolorosamente identificada, y los sentimientos de los personajes me han llegado, eso es algo admirable *-*

Se que no tiene nada que ver, pero es que llevo pensándolo todo el fic, May NO ha traicionado a Misty y a Dawn, pero tampoco creo que haya sido la mejor amiga. Es decir las ha dejado de un día para otro sin dar explicación alguna. Su amistad NO era sana, pero creo que al menos merecían una explicación (Aunque esta es solo mi humilde opinión) 
Ahora si se están comportando como unas autenticas...
El comportamiento de Drew es un autentico enigma, por eso te quiero suplico leer el capitulo narrado desde su punto de vista, a ver, si de una vez por todas logro comprender que pasa por la cabeza de la lechuga esa.
En cuanto a May... ¡¿QUE DIABLOS LE PASÓ?! ¡¿PORQUE NARICES SU PROPIO PADRE SE LO OCULTA?! No entiendo nada y lloro TwT
No se si es producto de mi mente que busca siempre lo peor(? pero juraría que a Max también le pasa algo, si es así espero que no sea nada muy grabe...
También adoro todos y cada uno de los dibujos de los que hablas, es decir, me los imagino y son tan geniales que no puedo evitar amarlos!!
Por cierto, lo de la intriga lo llevas bien, aunque yo no la he sufrido hasta ahora, así que ahora me toca comerme la cabeza pensando que pasará...
Bueno, ya me callo, solo decirte que espero la contii con MUCHAS ganas ^v^


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Re: Mi héroe (Capítulo 19: Siempre te protegeré).

Mensaje por nikimay el Miér 24 Ago - 19:23

yeeehhhh ya volviste¡¡¡¡ a mi me encanta tu fics es increible ...... y mas cosa asi y bueno me dejase muy intrigaada espero que no termine por que quiero seguir leendo el fics
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