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[Roll]Exile

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[Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Miér 31 Ago - 2:14

Exile
"El mundo es corrupto"


Esto fue lo que me dijeron hace muchos años, cuando era un joven que apenas comenzaba secundaria. Al principio no creí, puesto que mis padres me educaron para encontrar la bondad escondida en las personas, y por más delitos que pasaran frente a mis ojos, siempre le buscaba razones nobles para excusar esos actos.

Siempre las hallé, y por eso me he de considerar una de las principales lacras de este mundo.

Mas, este pensamiento fue un error que me vi obligado a pagar, y que no fue nada barato: la muerte de mis progenitores.

Como ya es sabido, ellos eran simples profesores de secundaria, siempre recibían buenas críticas por parte de sus compañeros y del mismo alumnado, personas de bien, sin una mancha en su hoja de vida. Hasta que una noche, un grupo de delincuentes ingresó a nuestro hogar. Traté de dialogar con ellos, no les agradó y mis padres fueron asesinados por culpa de mi ignorancia e ingenuidad.

La policía llegó no muy después. Me tomaron de rehén y me llevaron con ellos teniéndome como pretexto ante la policía.  Y con el mismo, fue que pude mantenerme vivo. Todavía temían ser encontrados y no poseer un boleto de salida.

Aún así... Fui torturado y perdí un globo ocular.

Realmente no estaba muy consciente del asunto, hasta que descubrí la razón por la que mi familia corrió con tan mala suerte: Droga.

Simplemente querían  droga, y por esa razón destrozaron a una familia completa.

Días después, fui rescatado en medio de un tiroteo; y solamente porque éstas personas fueron encarceladas; no me importó los daños físicos que recibí. ¿Pero saben qué? Fueron liberados no muchos años después.

Dejé de creer en todo lo que mis padres me enseñaron, y de la "bondad" que tienen todos. Porque esto es una vil mentira, nadie es completamente bondadoso, pero tampoco son unos villanos, no obstante también están los que no tienen un gramo de esa bondad dicha.

Por esa razón me convertí en abogado, para defender a quienes lo merecen y hundir a quienes hacen el mal. Mas, la simple carrera no es suficiente para que el mundo recapacite, por esa razón, entré a la política, y no mucho después, me lancé para gobernador. Con una satisfactoria victoria. Y con la cual juré detener y erradicar a todo el mal andante. Y gracias a esto es que ahora existe: Exile.

La penitenciaría más grande del mundo, dónde son arrojados todos los desechos sociales. Sin importar raza, sin importar estatus público o social. Con murallas de cien metros de alto, y una seguridad de última tecnología infalible. A pesar de que tienen su alimento de una vez al día. Estás personas, solo sobreviven para sufrir y morir.

¡Y este día más que nunca!

Ha pasado otro lustro, y esto significa que comienza la erradicación. Si estaban preocupados, ya no necesitan de eso, pues una vez terminado el mes, no quedará ninguno. ¡Porque así lo imponen las leyes, y el derecho de la ciudadanía por una vida pacífica!

Recuerden: La ley es la misma para todos, y bajo mi mandato seguirá siendo así.


Ab. Axel Jail
Gobernante global, año 2100
Rueda de prensa por la década existencial de la Penitenciaria Exile.

Año 2119 - Penitenciaría Exile.


Miseria, sed, hambre, dolor, locura. Es lo que se vive en la cárcel más grande y resguardada del mundo.

Nadie del exterior sabe el horror que se vive día tras día en Exile.
Desde un simple engaño, hasta asesinatos en masa y enfermedades terminales.
Una ciudad hundida en la decadencia. Dónde solo se poseen los antiguos recursos dejados por habitantes ya putrefactos, y el peligro rodea a cada paso.

Algunos han logrado mantenerse con vida gracias a pandillas, que a pesar de que se cuidan las espaldas no dudarían ni un minuto en traicionar a sus compañeros. Otros han creado pequeños negocios, ya que han sabido aprovechar los recursos, y hacerse con una moneda que solo sirve dentro, y no vale nada para el exterior. Ninguna de sus construcciones puede ser considerada habitable y mucho menos segura.

Pero... ¿Cómo pudo surgir Exile?

Una ciudad antigua señalada de zona roja por su alta taza de delincuencia, sin gobierno, sin seguridad, sin derechos, ni deberes.  Abandonada por el mundo, aun albergando a ciudadanos inocentes, atrapados, obligados a vivir día tras día entre la desgracia y el peligro.

Las cosas se salieron de control cuando estas personas se vieron en la necesidad de ampliar su terreno criminal; devastando sus alrededores. Por lo que el actual gobernante, tomó la oportunidad y decidió levantar una fortaleza a su alrededor, evitando la salida de cualquiera. Y gracias al nuevo sistema "Exl" el escapar es imposible, hasta para el más apto. Armas de larga distancia estarán listas para encestar tiros a órganos vitales; junto trampas impredecibles con una porcentaje de éxito del cien por ciento.

Cada cinco años militares capacitados son mandados para la purga de ese lugar. Evitando la sobre población y deshaciéndose de lo que ya no sirve en el mundo.

Una vez dentro, cualquiera sin uniforme está sentenciado.
Ahora, falta un año para la siguiente purga.

¿En qué lado te encuentras?
¿Dentro o fuera de la muralla?

• Normas

- Respeto.
- Personalidad variada. (Hay mucho de dónde sacar, eh).
- Equidad de género (Aunque ya la haya, igual recalco (?).
- Divertirse ~
- Dejan botado el rol, y mato, que yo no tengo piedad (?. (No, en serio... Es verdad c:).
- En serio... Tratemos de que avance bastante al menos o lloro ;w;. Me esforcé mucho (?.
- Si a dos semanas, no se ha recibido conti de alguien en algún cap, haré la vista gorda y continuaré con los siguientes caps.


• Cositas a aclarar de parte de la autora porque sí (?

-  Creo que expliqué bien qué es Exile. Pero igualmente.. explico mejor: Sí, Exile es una cárcel, pero en su interior no tiene apariencia de ésta. Es una ciudad cualquiera, abandonada, sin arreglos, rústica, y bastante apestosa. (?
- Normalmente cuando se ingresa a Exile, solo te dejan la ropa encima. Los recursos son los que ya existían dentro. Y cada quien se las ingenia en supervivencia. (Claro que una que otra cosita escondida vale (?)
- Este roll será llevado por capítulos. Porque se me antoja, y siento que así habrá un mayor orden.
- En los primeros... dos capítulos y hasta que yo avise. Sí yo (? No podrán usar otro personaje que no sea el de ustedes. Es decir, npc's sí... pero digamos el personaje de otro usuario... Nope c:
- Los primeros serán el cómo cada personaje arribó a Exile. No les pondré límite de longitud porque... Es caso perdido, hasta conmigo quizá (? Pero por favor que no sea el siguiente discurso de Monseñor (?.


• Código Ficha

Código:Seleccionar
Nombre:
Edad: No hay límite, pero tampoco van a ser bebés.
Afiliación: Exiliado - Inocente dentro de Exile - Ciudadano.
Apariencia:
Personalidad:
Extras:
Pareja: If you want it (?



• Mi Ficha

Nombre: Reese Jail

Edad: 24 años

Afiliación: Exiliado

Apariencia:
Spoiler:
El cabello es negro, y tiene ojos rojos(No era necesario decirlo pero bah (?)

Personalidad: Cuando tratamos con Reese siempre veremos en él a la persona centrada y amable que es. Porque sí, lo es. Es un conquistador que cree firmemente en el dialogo, y siempre recurrirá a esto primero, porque todavía confía en el ser humano, y que es lo suficientemente inteligente para saber qué le conviene, y de hecho termina muy decepcionado de la contra parte cuando reafirma lo contrario. El desarrolla alianza, lealtad, y hasta subordinación, mientras te endulza con lo que quieres escuchar, sea para el futuro, el momento o el pasado, siempre sabrá como llegar al punto débil de las emociones; porque es un observador nato. A él solo le falta un vistazo para saber de qué lugar vienes, a dónde quieres llegar, a qué te dedicas y cuan organizado o desorganizado eres.
Más que con dinero, es egoísta con lo que cree le pertenece; y es muy poco lo que llega a ser de tal magnitud, y en muchas ocasiones hasta insignificante, con eso te enteras que él no es avaro; de hecho necesita muy pocas cosas para ser feliz.
Y ¿Qué está mal con él?
Muy sencillo. Detesta la sociedad en la que vive, siente el aburrimiento de una sociedad sin bajas, ni fallos, nisiquiera siente que haya algún tema por el cual entrar a debate, que no sea la inclusión de delincuentes a la misma. Además Tanta paz le ha llevado a hurgar en lo más recóndito de cada lugar. Y hasta el momento lo único que encuentra es gente estúpida; que cree que por estar en una época de paz pueden hacer lo que les de la gana mientras el gobierno siga alabando su propio trabajo, mientras se las dan de hipócritas. Y mentiría si dijera que aquello le ha molestado, pues fue cuando comenzó a divertirse. Sí, a él le divierte el daño que pueden causar otros, y el cómo el lo puede empeorar, o de vez en cuando arreglarlo.
Y sin duda, es alguien inteligente, sutil, y bastante carismático.

Extras:

- Es hijo del actual gobernador.
- Está en puestos políticos gracias a su propio mérito. Si por su padre fuera, él estaría con los militares.
- Y de hecho, está capacitado para serlo, con todo lo que ha aprendido de ellos y sobrepasado, a esa edad ya tendría el título de Capitán general.
- Su nivel de supervivencia es alta, con solo observar encuentra lo que necesita.
- Sabe del uso de armas, no solo porque ha entrenado con los militares, sino también porque ha hecho contrabando de estas; sabe cuál es necesaria para qué caso y a quién le va mejor usar qué.
- Mas a él no le gusta usarlas; le parecen muy violentas. Lo mayor cercano a una que siempre carga con él es una pequeña navaja suiza, que le fue dada por los militares.
- En su lugar sabe de puntos de presión, artes marciales, y es estratégico.
- Es terrorista. Pero no cualquiera, a él no se lo ha visto cometer ningún delito de esos. Él controla desde las sombras mientras finge no saber nada.
- Es influyente. Tiene una gran cantidad de empresas a nombres falsos.
- Él considera a Exile como la ciudad de las oportunidades. No son plaga, son personas con potencial, el cual está siendo malgastado.
- Elegancia siempre. Traje siempre, Ajado y mal arreglado ¡Jamás!.
- No importa que ocurra por el camino, su traje permanecerá ileso, sin daños y sin una sola arruga.
- Es capaz de domar animales en cuanto cruza miradas con ellos. Si tienes una mascota, lo siento ya no te hará caso. (?
- Tiene la manía de arreglar más de las veces los gemelos de su camisa.
- No es Dios, tiene sus fallos , eh. xD
- De hecho es ateo. Y tiene una terrible repulsión por la religión.
- Una de sus metas dentro de Exile es crear una organización. Por lo que se le verá vagando por ahí, con los brazos en los bolsillos y completamente relajado. Hasta que encuentre a alguien para darle las buenas nuevas de una organización capaz de romper barreras. (?
- Tenía una hermana menor. La única persona a la que se sabe ha querido realmente.

Pareja: Nia, cariño ♥ (?
Creo que ya c:


Última edición por Fire el Vie 14 Jul - 17:30, editado 8 veces
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Miér 31 Ago - 2:16

Nombre: Nia
Edad: 20
Afiliación: Ciudadana
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Spoiler:
Personalidad: Nia sigue una dura filosofía en la vida: "Todos son escorias hasta que se demuestre lo contrario."
Debido a esto, es poco sociable con todo el mundo ya que o dirige una mirada fría o simplemente ignora a todo aquel que intente hablar con ella salvo algunas ocasiones donde es necesario la conversación, aunque los mantiene a niveles mínimos. Siempre esta a la defensiva en alerta, cautelosa en cada paso, sonido y movimiento por lo que difícilmente se la puede pillar desprevenida si ella no esta a gusto donde está. Aunque tenga gran sentido de la justicia y del orden, ignora los problemas si resolverlos no esta apuntado en la agenda de hoy (?
Suele ser fría pero debido a su trabajo también es capaz de actuar un rostro dulce, inocente, puro, lleno de bondad y sonrisas cuando la realidad dista mucho. Esta segunda cara lo usa con aquellos quienes no la conocen, embaucando a las personas a incitar actos ilegales para arrestarlos o matarlos.

La realidad es que detrás de estas máscaras se encuentra alguien bastante frágil y temerosa.
Extras:
- Por supuesto, sabe de defensa personal.
- Maneja cuchillos y pistolas a un nivel decente.

- En realidad sabe de todo lo que tenga que ver con el oficio pero a un nivel normal, tampoco es que sea experta en todo xD
- Trabaja en la ley. Concretamente en destruir amenazas.

- Es alguien con alta sensibilidad por lo que procura que nadie mancille su bendito cuerpo (?)
- No le gustan las verduras (?
- Si esta de buen humor, tarareará alguna canción.
- Huerfana de antes. Participó en cosas raras del Estado digase experimentos raros (los heavy no, ella es una señorita por favor) (?

Pareja: Reese Jail


Última edición por Ice el Sáb 3 Sep - 23:53, editado 3 veces
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por *Sab--loid09* el Miér 31 Ago - 14:08

Nombre: Zachary Blake (Zack).
Edad: 16
Afiliación: Exiliado.
Apariencia:
Spoiler:

Personalidad: Totalmente retorcido. Es un psicópata y asesino en serie. Tiene más víctimas que años de edad. Le encanta torturar a las personas antes de asesinarlas. A veces meticuloso en lo que hace y en otras ocasiones sólo mata salvajemente. Muy observador y detallista, se dará cuenta de las debilidades de los demás para usarlas en su contra. Lo más peligroso es que es un gran actor, puede fingir ser la persona más cuerda y amable del mundo, llegando incluso a ser cordial. Sufre de ataques de ansiedad por lo que siempre está haciendo algo con sus manos, sobretodo jugar con el collar que lleva puesto. Si lo sacas de quicio, no dudará en matarte a sangre fría. Nadie lo crió ni lo educó adecuadamente, así que sus problemas mentales sólo empeoraron con el tiempo. Adjetivos que lo caracterizan son: Por ser antisocial, es muy retraído, tímido, no habla mucho a menos que esté persuadiendo a una víctima o cuando ya ha platicado varias veces con alguien. Aunque no hable demasiado, siempre está alerta y escucha todo lo que dicen los demás.

Extras:

-Acerca de su nombre: “Zachary” significa irónicamente “recuerdo de Dios”. Por otro lado, “Blake” deriva del inglés antiguo blæc "negro" o blāc "pálido".
-El collar que lleva se lo quitó a una de sus víctimas, es la chapa de identificación de un viejo militar. Engaña a la gente diciendo que era familiar de éste para que lo crean inocente.
-Nunca ha dejado a una víctima viva, no le gusta dejar testigos de sus actos.
-Es un antisocial, ya que fue abandonado mata sobre todo a personas con familia porque él no creció con una.
-Su método de asesinato consiste en asechar a sus víctimas durante el día para analizar sus rutinas y personalidades, y en la noche las atrapa. Los tortura psicológica y físicamente, prefiere la primera: Les habla para asustarlos y traumatizarlos.
-Ama ver la sangre correr por lo que siempre asesina con armas filosas. No utiliza pistolas ya que hacen mucho ruido y el actúa en silencio.
-Mata a sus víctimas en callejones o sitios apartados, donde puede darse las libertades que quiera para emplear sus técnicas tétricas.
-A pesar de no haber sido educado, es inteligente y estratégico.
-Vive en una vieja casa de madera de la cual se adueñó ya que estaba vacía.
-Les quita las pertenencias valiosas y el dinero a los que mata, ya que con éste se abastece en comida para sobrevivir. A veces sólo roba los locales.
-A los únicos que les perdona la vida es a los animales, le gusta su compañía.

Pareja: La muerte(? Ya veremos si se consigue a alguien... Y no la mata en el proceso(? Nah, mentira, no lo veo con pareja xD


Última edición por *Sab--loid09* el Lun 7 Ago - 2:49, editado 4 veces
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Mar. el Miér 31 Ago - 15:07

Nombre: Lyanna Ross
Edad: 21 años
Afiliación: Exiliado
Apariencia:
Spoiler:
Personalidad: Es una chica bastante hiperactiva y elocuente. Creció con una fascinación por la magia callejera, incursionando en el ámbito durante gran parte de su adolescencia. Huérfana de padres, vivió en las calles desde temprana edad en donde conoció a un grupo de ladrones camuflados que la adoptaron como parte durante muchos años. Ellos se dedicaban a robar a los grandes magnates para dárselos a las clases más bajas o hacer actos de justicia de forma incógnita. Aprendió el manejo de armas y defensa personal con ellos mientras vivían escondidos de las autoridades. Fue a la escuela pública, en dónde se destacó como gimnasta y desarrolló sus conocimientos. Al cumplir los 18 años, la banda en dónde se encontraba planificó un robo supremo que lastimosamente salió mal dejando a varios muertos, entre inocentes y parte de los ladrones. Después de ello, el resto de la pandilla fueron cazados y expulsados a Exile en diversos tiempos y lugares, manteniéndolos alejados los unos de los otros. Pese a que Lyanna sabía cuidarse sola, en Exile tuvo que aprender a sobrevivir de la mejor forma utilizando todas sus habilidades, pero el trauma de aquella noche más los horrores de la prisión es lo que la lleva a volverse algo loca.

Lyanna es la personificación de la locura seductora. Es bastante hiperactiva y graciosa, aunque el humor es una característica principal de su personalidad, rara vez acierta con su acidez y oportunismo. Es una chica bastante hermosa y posee una sensualidad innata, de lo que es muy consciente y utiliza para su beneficio propio. Es algo sádica y los chistes gore con un poco de morbo, son sus favoritos. Es bastante audaz e inteligente. Pese a todo es una buena persona, con gran corazón y sentido de la justicia, aunque ama destruir cosas.
Utiliza sus habilidades de maga callejera, gimnasta y de Robin Hood para lograr sus planes.
Es una mujer determinada, ruda, fuerte y un poco extravagante. No le gusta estar callada. Es coqueta, terca, impulsiva y hasta un poco brusca, directa y ante todo, siempre tiene un aire de misterio. Es protectora y hasta un poco maternal, por eso cuando se enfada puede ser sinónimo del despertar de satanás, y allí no hay piedad ni nada que pueda salvarte.

Extras:
-Le gusta que le digan Lya.
-Su cabello original es color negro, pero ama tenerlo de ese color.
-Adora lo dulce y lo tierno, puede ser una de sus debilidades.
-Le gusta ponerle nombre y apodos a todo. Incluyendo a su maso favorito, llamado: Masi.
-Mide 1.54 y ama hacer chistes con respecto a eso.
-Es admiradora del arte: le gusta cantar, bailar y a veces dibujar, escribir o pintar. Pero nunca deja de cantar. (Y no lo hace nada mal)
-Siempre se luce bien. Wink
Pareja: ¿?*


Última edición por Mar. el Jue 1 Sep - 14:54, editado 4 veces
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Amelia el Miér 31 Ago - 23:31

   
Nombre: Aaron Cooper 

Edad: 20

Afiliación: Ciudadano

Apariencia:
Spoiler:


 
Personalidad: Es un persona que termino en Exile por conveniencia, tiene una forma de hablar muy peculiar y su risa muy singular, es muy mujeriego, tiene una personalidad espontánea y no es nada tímido, es muy observador y divertido. Ha vivido en Exile mucho tiempo y sabe como es la gente que lo rodea, tuvo que aprender a usar armas y ser muy precavido aún cuando parezca que todo esta en orden, nunca se sabe en una ciudad como esa, por su personalidad tan abierta, la gente piensa que él confía en todos sin embargo, no confía en nadie, es muy inteligente, sabe mucho de informática y sabe hackear hasta los más grandes programas militares y/o de seguridad, le gusta hacerse el detective e investigar todo tipo de cosas de personas que para él sean interesantes, su ideología es que todos los que viven en Exile son escorias y desechos de la humanidad, incluyéndose, sin embargo piensa que la purga es un desperdicio ya que la mayoría tienen capacidades más allá de lo normal y si los incentivaran y entrenaran podrían ser muy útiles en el mundo.  

   

Extras:
-Le aburre las personas normales y la cotidianidad
-Fuma 24/7
-Es muy bueno con las armas en especial los francotiradores y pistolas de alto calibre
-Sus mejores amigos son ladrones
-Siempre gira un poco la cabeza cuando algo o alguien le parece interesante
-Juega mucho con su cabello
-No tiene familia
-Tiene bastante dinero ya que la mayor parte del tiempo pasa robando pequeñas cantidades de dinero (para no levantar sospechas) a bancos desde su computadora  
-Le gusta el chocolate (?


Pareja: Como dije es mujeriego, pero lo más probable es que se consiga a alguien especial en el proceso




Cambie un poco a mi personaje, pero tiene la misma esencia en teoría culinaria hice salsa con otras especias (? xD


I'd said my piece 


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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Sáb 3 Sep - 19:47

CAPITULO UNO
LA LLEGADA A EXILE

Año 2119 - País Daem

El gran coliseo de la capital, es el lugar idóneo para la misa anual por la paz y el perdón de todas las almas deseosas de redimirse de sus pecados. Así mismo para rogar por las almas sin salvación, y pedir por una segunda oportunidad en este mundo.

En esta fecha millones de ciudadanos creyentes de que un mundo mejor es posible, asisten como prueba de fe y lealtad. Abasteciendo todo el área que otorgaba el lugar.

Otros preferían quedarse en casa y orar tranquilos desde ahí, pues sabían que sus plegarias serían escuchadas encontrasen donde se encontrasen.

Reese Jail detestaba ese día.

No solamente porque estaba obligado a cuidar del sacerdote, por todos los inconvenientes presentados años anteriores por culpa de terroristas sin fe. Sino porque gracias a ese pequeño trabajo, su lugar radicaba sobre el gran escenario, tras la silla sacerdotal. Y tenía la vista completa del interior del coliseo; por ende, la irritación albergaba en muchos de sus sentidos al tener que presenciar tal estupidez humana. Que surgía de algo que le parecía absurdo y sin fundamento.

El coche gubernamental arribó por la puerta trasera del coliseo, con más autos tras esta, anunciando la llegada del hombre con más poder en el mundo actualmente: El abogado Axel Jail, gobernante.
El auto de Reese fue el último en llegar; bajó sin mucha prisa y dejó las manos en los bolsillos, aún erguido y avanzando con paso tranquilo, mantuvo una sonrisa sutil; evitando cualquier duda sobre su incomodidad.
Su padre, el mayor de los Jail, caminaba al frente e iba rodeado de guardias, mientras mantenía conversación con el de mayor rango presente, un general. En un intento disimulado le observaron, e instantáneamente supo que estaban hablando de él, sobre su alistamiento a las fuerzas armadas. Cosa que jamás pasaría en un tiempo como ese; dónde, para él, ser militar era útil solo una vez cada cinco años, y después solo quedaba el título para adornar unas simples placas.

Llegaron hasta el altar, dónde el mayor se inclinó y persignó ante el crucifijo, para después saludar al obispo con una reverencia.

- Un gusto verlo Padre. - Estrecharon manos, mientras los guardias daban espacio para que la cadena televisiva captara el momento. - Es un placer para el mundo que nos regale esa paz que aún nos hace falta.
- Lo mismo digo hijo mío. Pero quien regala la paz no soy yo, es nuestro señor todopoderoso. - El hombre de avanzada edad extendió medianamente los brazos y esbozó una amplia sonrisa de satisfacción.
- Entonces, esperemos que cada día sea mejor, con el favor de Dios. – Hizo una pequeña pausa, contemplando el amplio del escenario, hasta que sus ojos volvieron a un Reese que le contemplaba con sorna. - Me gustaría que conociera a mi hijo. - Hizo señas; el nominado se acercó con las manos a la vista y extendiendo una para estrecharla con el mayor.
- Oh... Reese, claro que lo conozco, es quien ha estado cuidando de mí desde que llegué - Dio un cálido estrechón a la mano del joven, quien amplió su sonrisa. - Nunca esperé que fuera su hijo.
- Yo no sabía que él... - Fue interrumpido.
- Yo pedí por el cambio, y que me dejaran su seguridad. - La voz grave pero tersa del joven se dio a relucir. Y observó a su padre al soltar la mano del encargado de la ceremonia. - Me hubiera quedado con él hasta hoy, pero tuve asuntos que atender. Así que dejé a cargo a alguien de confianza. ¿Hay algún inconveniente?
- Oh, por supuesto que no. Pero ¿Por qué no me dijiste?
- Porque te gusta mucho contar de tu vida, le vi peligroso que supieran que solo yo estaba a cargo de tal misión.
- ¿Pero qué dices? Si eres capaz de tumbar a cien hombres – Dijo con orgullo, y Reese simplemente negó con una pequeña risa.
- No seas tan exagerado... A penas y puedo relajarme pensando que algo malo puede pasar. - Dio un vistazo al lugar nuevamente, como si nunca antes lo hubiera hecho. Aún cuando había sido oficio de cada año. - No falta mucho para que den paso a las personas. - Les recordó. Axel suspiró resignado a la exagerada puntualidad de su hijo.
- Entonces... Me retiro. - Una vez más el gobernador se inclinó ante el sacerdote. Y pasó a formar parte de los expectantes, en su lugar exclusivo.

No muy después, el lugar se llenó, algunos quedaron fuera por la falta de espacio; pero, eso no evitó que con cantos de alabanza diera comienzo la santa ceremonia.

El momento de plegarias llegó, y Reese no había quitado el ojo de encima del obispo, hasta ese omento, pues tuvo la necesidad de observar su costado por el rabillo del ojo; supo que algo grande pasaría... Más grande que años anteriores. Regresó la vista al hombre de manto blanco, quien también le observó. No era nada extraño que de vez en cuando los protegidos giraran a observar, en caso de que su protector no esté. Pero aquello era diferente... Eso era aquello a lo que se definía como: Odio.

Había pasado tanto tiempo desde que alguien le había observado así... Casi hasta lo añoraba. Por lo que no pudo evitar que una risa saliera de él. ¿Qué era aquello? Nunca había escuchado de un cura tan perspicaz en la vida.

Reese lo había estado investigando desde un tiempo atrás, por esa razón pidió el cambio, con el guardia original, y a pesar de ser una sorpresa para los encargados, aceptaron.
Desde el principio sabía que uno de los principales delitos de ese hombre era ser avaro. Y se valía de su puesto para quitar el bien monetario a los más desesperados a cambio de falsas promesas.
Reese no podía concebir eso. Pues entendía el robo por necesidad y por enfermedad. Pero, no por algo tan absurdo, como era lucrarse a sí mismo sin dar a cambio algo del mismo valor.

Y el hombre se había dado cuenta de sus verdaderas intenciones, y eso sin duda era digno de aplaudir, y al mismo tiempo de lamentar; pero si las cosas salían bien, se sentiría complacido. Por lo que no se desesperó y continuó escuchando tranquilo; esperando el momento exacto. El cual llegó no muy después.

Dio dos pasos al frente, para ganar tiempo, y entonces una gran explosión fue presenciada por todo el público. El escenario caía envuelto en una gran nube de humo, causando conmoción y desesperación. Las personas huían despavoridas sin ver por nadie más que ellos mismos, querían salir, mas, todo había sido cerrado. Y las personas no daban el paso necesario a los militares del interior.
Inmediatamente, Axel, llamó refuerzos, y a gritos pedía por una calma, que no llegaba ni a los que estaban más cerca de él.

Otra explosión fue escuchada, y más escombros se avistaban cayendo sin piedad. El ambiente solo empeoraba, y los medios de comunicación también se vieron forzados a abandonar la transmisión. Para ese momento miles de cadáveres yacían entre los escombros y el público.

Reese había logrado alcanzar al cura, y sacarlo del escenario justo a tiempo, antes de que comenzara a desmoronarse. Dirigiéndose hacia dónde se encontraba su padre, y dónde estaba seguro no había ocurrido nada. Mas en mitad del camino algo le obligó a detenerse, y rápidamente se alejó del hombre al cual estaba ayudando. Le había intentado apuñalar por la espalda.

- Vaya, vaya... - Fue lo único que salió de sus labios sin poder dejar de sonreír.
- Se suponía que no debías de escapar de esa explosión. - Recriminó el mayor.
- ¿E ibas a morir en ella también? - Aparentó curiosidad.
- El lugar en el que estaba era seguro, todo estaba calculado. - Le observó en reproche. Reese por supuesto que sabía eso. No era más que una trampa; por una pequeñez como era la de desenmascarar a aquel hombre en quien todos confiaban. Pero no le culparía; se parecían en varios aspectos.
Dio un suspiro cansado.
- Parece que a la religión tampoco le agrado. - Se encogió de hombros. - Pero bueno... Me ahorraste el trabajo, yo no pensaba hacer algo así hasta el siguiente año. - Se acomodó los gemelos y llevó sus manos a la espalda. - Pero ya no queda qué destruir aquí. - Observó el piso que continuaba cayendo de a poco y llevándose consigo más vidas.
El cura rió.
- ¿Sabes lo que haces contándome esto?
- ¿Me dirá que no lo sabe? - Le miró de nuevo. Ese hombre era el sacerdote más corrupto que había conocido, eso le divertía, por lo que no podía evitar soltar la lengua de más.
Y era verdad, ese anciano lo sabía.
- No eres más que un sucio terrorista muchacho... Lo que ha pasado aquí no es nada para lo que has creado.
- No me halague tanto, por favor. Yo lo único que hago es mover hilos.
- Uno de estos días saldrás quemado... Y puede que hoy sea ese día...- El hombre caminó un poco hacia atrás, hasta que llegó a la barandilla. Reese abrió los ojos grandes. Se había lanzado sin más. Estaban en un segundo piso, lo que se dio a entender que antes de ser juzgado y terminar en la pobreza absoluta, aquel hombre prefería morir.

Su sonrisa cambió a seriedad cuando al acercarse al mismo lugar observó a militares no solo rodear el cuerpo ya inerte del sacerdote; sino también apuntando a él. Y cuando intentó retroceder escuchó pasos a su espalda, eran más militares, que le obstruyeron la salida. Ahora su rostro reflejaba diversión.

Era tan irónico... En todos esos años, desde que ejerció como una lacra de la sociedad; viene a ser atrapado por culpa de una de las cosas que más detestaba: Religiosos.

- Entonces... Tengo derecho a un abogado ¿No?

La respuesta era simple y esperada: "No"
Reese alguna vez en el pasado había visto a su padre decepcionado, pero nunca como en ese momento.
Le habían estado investigando un tiempo atrás, desde que en uno de los tantos casos de ataques a ciudadanos se había vista envuelta su hermana pequeña; pero no tenían las pruebas necesarias para ser culpado. Mas, aquel cura se las había jugado en grande... Como no logró asesinarlo, dejó pruebas que lo comprometían a él, como causante de aquella explosión. Y a pesar de que tenía maneras de apelar, dejó que las cosas siguieran su rumbo.

No muchas horas después estaba frente a Exile, la ciudad de las oportunidades, como le gustaba llamarla.
En realidad, tenía tiempo queriendo ingresar a ésta, claro que nunca imaginó que sería como exiliado. Y aún a pesar de haber sido culpado y rebajado como uno de los peores seres existentes, muchos militares lo despidieron con un saludo de visera; demostrando que aún le tenían aprecio, y que no creían del todo en aquello ocurrido.
Él no pudo corresponder el gesto hasta que una vez dentro fue quitado las esposas y encerrado. No le importó no haber sido visto, pero le debía muchas enseñanzas a esas personas, y él no era un malagradecido.

Antes de llegar a la ciudad se pasaba un largo pasillo, que producía eco a cada pisada que daba. Y una vez en el umbral que le separaba de el pasillo y la libertad, pasó a observar el lugar detenidamente.
Polvoriento, descuidado, desdichado, y sin nada que hacer además de encontrar la manera de sobrevivir. Definitivamente, nadie estaría encantado de llegar a tal pocilga. Pero para Reese aquello era mejor de lo que esperaba. Así que, se acomodó el traje como si fuera a tener una reunión importante, y después de dejar las manos en los bolsillos de su pantalón, avanzó con el orgullo que representaba llegar a esa prisión.

-----

(Se arrodilla en disculpa (?)
Está larguísimo, creo que lloraré D:Y eso que no hice todo lo que quería porque.... Se alargaba más (?
Pues... Es eso... La llegada de cada uno a Exile. ¿Cómo y porqué llegaron ahí?
Hay que definir bien a los personajes, y por eso me vale que tan largo sea ya (?
Es que... Yo no comprendo al mío, déjenme conocerlo bien (???
Eeen fin ~
Eso, Iniciamos Exile :D

Cositas que se me olvidaban xDD
El tiempo que quieren que cada personaje haya permanecido en Exile es cosa de ustedes, pero el año mínimo es el 2116 :3
La ciudad es inventada porque... Sí (?
Solo si no han leído ya están las normas y lo otro que me faltaba, solo si no lo han leído xDD



Última edición por Fire el Sáb 3 Sep - 23:53, editado 1 vez
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por *Sab--loid09* el Sáb 3 Sep - 22:32

-¿Qué haremos con él? –Habló una mujer de cabellera castaña.
-Te lo dije la otra vez, debemos deshacernos de este niño, es un fenómeno –Le respondió un hombre algo más alto que ella y de cabello oscuro.
-Pero…
-No es el bebé inocente que llevaste en brazos la primera vez. Engendramos un monstruo.
-Dios nos ha castigado…
-Sí, y nos desharemos de ese castigo mañana por la mañana.
-¿Abandonarlo, dices? –La mujer volteó a ver a un pequeño de siete años, que estaba en el jardín de la casa- Pero Dios nos hará pagar por eso también.
-Si Dios es nuestro testigo, que sea ciego –El hombre tenía una Biblia en la mano y la arrojó en un cajón polvoriento, el cual cerró con llave.
-… ¿A qué hora? –Contestó siniestramente ella.
-Lo más temprano posible.

La mujer de cabellos marrones salió de la casa con un rostro inexpresivo, el cual cambió para fingir amabilidad cuando llegó hasta donde estaba el niño sentado.

-¿Zack? Cariño… -Llamó su atención mientras se arrodillaba a su lado.

El niño sólo asintió y movió una de sus manos, lo que hizo a la fémina voltear en esa dirección. La mano pequeña sostenía una astilla filosa en cuya punta se retorcía un insecto a punto de morir. Ella hizo un gesto de desagrado y desaprobación con la boca, que el menor no vio pues su vista estaba clavada en el bicho agonizante.

-Mañana temprano iremos papá, tú y yo a un pequeño paseo, un bosque, ¿Te parece? Será divertido –Habló con una voz melosa.
-…… Hay muchos de éstos en un bosque –Le respondió el hijo moviendo la astilla, aún mirando a la criatura retorcerse.
-Sí, amor, los hay… –Si no fuese porque el chico era menor, se hubiese dado cuenta de lo fingida que era esa voz.
-Bien… Iremos entonces –Confirmó el castaño con su voz de niño pequeño.
-Perfecto –La mujer parecía más animada ahora, se puso de pie y sacudió con las manos la tierra que había ensuciado su vestido- Vamos adentro, es tarde. Debes dormir para tener energías mañana. –Le extendió una mano.

El insecto dejó de moverse, colgaba inerte del pedazo de madera. Fue ahí cuando el niño dejó de mirarlo y levantó su vista hacia su madre, tomando su mano. Ella le sonrió y caminaron juntos hacia la casa, el hombre los veía acercarse desde una ventana, del rostro de la mujer se borró la sonrisa y asintió mirándolo.

Acostaron al niño en su cama y le desearon las buenas noches, el pequeño pronto se quedó dormido. Ambos lo contemplaban desde la puerta y, justo antes de cerrar la misma, intercambiaron una mirada de complicidad.

-¿Estás seguro?
-El niño habla solo, mata insectos por diversión y no manifiesta culpa por las cosas horribles que hace, está loco. No lo quiero en esta casa.
-Sin hablar de sus ataques de ansiedad, balancearse mientras murmura cosas, jugar frenéticamente con lo que sea que alcancen sus manos… Oh. ¿Por qué nos ha pasado a nosotros?
-Cuando salgamos de él, nos mudaremos. Empezaremos de nuevo. Como esta casa está aislada, nadie supo nada de ese niño. Nadie sabrá que lo dejamos.

La mujer asintió ante las palabras del hombre.



Un niño de diez años raspaba la pared de una pequeña cueva con una piedra filosa, marcando una raya junto a un montón de otras que parecía haber hecho él mismo.

-Tres años –Murmuró para sí con un rostro inexpresivo.

“-Zachary, querido, papá y yo iremos un momento a ver el auto. Tu padre dice que vio a alguien por allí, no vaya a ser que se lo lleven. Volveremos para estacionarlo cerca de aquí. Quédate donde estás y espéranos.

-¿Por qué no puedo ir?

-… Sólo quédate jugando, papá y mamá se encargarán de lo demás, ¿Sí?

-Está bien, mamá.”


El chico sonrió para sí con amargura.

-¿Quién tarda tres años en traer un auto? –Cuestionó observando el montón de rayas, éstas representaban los días que habían pasado desde el suceso.

Se puso de pie, su ropa estaba manchada y rasgada en algunas partes. Sus rodillas estaban raspadas y tenía algunos cortes en los brazos y piernas. Salió con pasos calmados de la cueva, había amanecido, se desperezó y su estómago empezó a crujir.

-Fruta… -Susurró.

Corrió hacia un árbol y empezó a treparlo con agilidad, una vez había alcanzado cierta altura estiró el brazo y tomó dos manzanas de entre las ramas. Se deslizó hacia abajo y en cuanto tocó el suelo empezó a devorarlas.

-Mismo desayuno, una y otra vez… -Habló de nuevo para sí mismo.

Un escarabajo pasó cerca de él silenciosamente.

-Es aburrido, ¿No crees? –Le habló al insecto.
-… -El bicho siguió caminando.
-Cuando pasaron unos veinte minutos, fui a buscarlos… -Le relató. Su mirada se dirigió en torno a la cueva en la que había estado antes- Tardé unos diez minutos más en llegar hasta donde habíamos dejado el auto… Pero no estaban –Hablaba con tal seguridad, que parecía haber meditado mucho el asunto- No entiendo por qué.
-…
-¿Por qué me dejaron aquí? ¿Les pasó algo? Yo no escuché nada… ¿Fue a propósito? –Cada vez hablaba más rápido y agitaba con frustración el hueso de una de las manzanas que devoró-
-… -El escarabajo abrió sus alas para emprender vuelo, pero el niño lo detuvo con una mano.
-Le conté lo mismo a un bicho como tú, él tampoco pareció interesado. Me molesta que me ignoren. ¡Me molesta mucho!

En un arranque de ira, aplastó al bicho con su propia mano y éste quedó esparcido en pedazos en el suelo, botando líquidos desagradables y retorciendo algunas patas como un reflejo. El niño se limpió la mano con el césped y se levantó. De repente, sintió unos pasos, se puso alerta y se escondió detrás del árbol manzano. Sus ojos verdes recorrieron el lugar hasta que dio con lo que buscaba: Un hombre viejo y alto vestido de una manera particular paseaba a sus anchas por el bosque, a unos veinte metros de donde estaba Zachary.

-Un hombre… ¡Un militar! –Murmuró al ver su ropa, bajando la vista se encontró con el arma que cargaba en un cinturón, era algo más larga que una pistola normal- Un arma. Enemigo. –Analizó.

El hombre parecía despreocupado y silbaba tranquilamente mientras paseaba. Lo que no sabía, es que lo asechaban desde lejos.

Diez minutos, veinte minutos.

Te están siguiendo, ¿no lo ves?

Treinta minutos.

El viejo militar sacó su arma y la tiró a un lado, parecía pesada. Dio unos pasos más rodeando un enorme árbol, gruñó con cansancio y se recostó apoyando su espalda en el gran tronco. Con sigilo, el niño de cabellos castaños se acercó, tomó el arma que el hombre había dejado atrás y con dos pasos más se encontraba detrás de este, a un costado y oculto por el tronco. Desde donde estaba, vio que el militar tenía los ojos cerrados, parecía ignorar el hecho de que hubiese alguien detrás de él, no tenía idea. El rostro del más pequeño se ensombreció con una sonrisa que denotaba malicia.

-Idiota.

Disparó.

Justo en la sien. Certero y preciso. El hombre no pudo ni siquiera reaccionar, murió instantáneamente. El niño se quedó unos quince minutos estático, mirando como brotaba sangre de la herida fatal, su rostro no denotaba expresión alguna.

-Me desagradan. Son todos unos debiluchos. –Cerca de él pasó un venado- ¿Puedes creerlo? Fue igual de estúpido que esos tipos de las otras veces.

“-Oye, Fergus. Ven a ver, creo que encontré uno bueno.

-Espero que esta vez hables en serio, Rick.

-Sí, ven a ver. Es un venado enorme, nos servirá.

-Esto de ser cazadores no se nos está dando muy bien, ¿No crees?

-Vamos, sólo hay que darle otra oportunidad. Eh… ¿Y tu arma?

-¿Qué? Oh, se me habrá caído…

-Serás imbécil… Uh… ¿Niño? ¿Qué haces? ESPERA.

-¡NO!”


-Fue demasiado fácil. Ya he matado a varios de esos. Cazadores, se hacen llamar. Buscan a seres como ustedes –El animal miraba atentamente a Zack- Ya los he librado de unos seis o siete. Deberías agradecerme –Miró al venado, quien empezaba a caminar lejos de él- Oye, no te vayas sólo así. Es cierto, he tenido que hacer lo mismo con uno que otro como tú, pero es que tenía hambre, no había otra opción… -Al niño sólo parecía remorderle la consciencia el hecho de matar animales.

El venado se había ido.

-Ustedes son diferentes, los animales… Me agradan. Pero esta gente, no tiene remedio –Miró de nuevo al militar caído y soltó el arma a su lado- Me gusta ese collar, si no te importa, lo tomaré –Le habló al fallecido.

Le quitó la llamada “chapa de identificación” al militar, ésta tenía dos placas de metal con inscripciones grabadas, el niño se la puso en su cuello. Caminó unos pasos en dirección opuesta y soltó unas hojas largas que tenía en la mano derecha, que cayeron en un riachuelo.

-Vi esto en uno de los programas que ponía papá en la televisión –Se miró la mano donde antes tenía las hojas, era la misma con la cual había jalado el gatillo del arma- Dicen que si no te cubres las manos, dejas una pista y te pueden descubrir –Habló para sí, como acostumbraba.



Año 2116.

Tres años después de estos acontecimientos, el joven, que ya tenía trece años, andaba sin rumbo por el bosque por una zona que no había recorrido antes. Luego de algunas horas de caminata, dio con la ciudad Exile, el extraño murmullo de un gentío lo hizo acercarse con interés aunque sólo percibía un ruido sordo a causa de las grandes murallas que rodeaban el lugar. Atrajo la atención de un par de militares que vigilaban la entrada a la ciudad.

-Niño, ¿De dónde vienes? –Preguntó uno de ellos.

El castaño no respondió, tenía la vista fija en el suelo y jugaba frenéticamente con el collar que llevaba puesto. Los dos hombres notaron esto.

-Oye Clare, mira –Dijo el más alto tomando de las manos de Zack las placas del collar, el niño se puso tenso- Es… Es del Coronel Haunt.
-Imposible, desapareció hace tres años.
-Niño, ¿Quién eres tú?
-Él… Unos maleantes… Yo pude escapar… -Mintió aún mirando al suelo, el militar soltó las placas y el chico siguió moviéndolo ansiosamente.

Los militares intercambiaron miradas.

-Creo que el Coronel trató de salvar a este niño… -Le susurró uno al otro y preguntó elevando la voz-: ¿Eres pariente del Coronel Haunt?
-Su hijo… -Respondió en voz baja.
-¿Hijo? Él no tenía hijos.
-Mamá me dijo que nos dejó cuando yo estaba muy pequeño.
-Oh… ¿Habrá sido una aventura? ¿Quién lo diría del Coronel? –Dijo el otro militar.
-¿De dónde vienes? –Insistió el otro hombre. Zack se limitó a señalar hacia el bosque.
-¿Será posible que…?
-Buscamos en todo el perímetro del bosque y no lo hallamos, no puede ser, Teo.
-Pero mira la ropa de este niño, parece que ha estado vagando por ahí por años. Está rasgada y le queda corta.

El niño castaño seguía jugando frenéticamente con el collar y ahora veía con atención la entrada de la ciudad. Los dos militares observaron su comportamiento.

-¿Y qué hacías tú solo por ahí cuando eso ocurrió?
-Mamá me abandonó cerca de aquí.
-Claro, la mujer debía saber que Haunt trabajaba de guardia en este lugar.
-Teo… Ese niño no está bien –Susurró el otro militar- Creo que ha quedado trastornado.
-Bueno… Ya que ha llegado hasta aquí… Pasa niño, estarás mejor en la ciudad.
-Gracias –Respondió Zack- Seguro papá se los agradecería –Volvió a mentir.

Los militares estaban acostumbrados a escenas inusuales como aquella así que lo dejaron pasar abriendo las enormes puertas del muro de la ciudad. Zachary caminó sin reparos por el largo camino desolado hasta dar con otra puerta que también se abrió y, una vez dentro, sonrió para sí.

-Aquí hay más de ellos –Se relamió los labios con malicia.

Luego de varios días de estar en Exile, vagando por las calles y los complicados callejones, dio con una casa vieja y abandonada y se refugió en ella. Poco después, sus instintos asesinos afloraron aún más con el potencial de víctimas que le brindaba aquél lugar tan poblado. Además, no le fue difícil sobrevivir a los maleantes de allí, ya que teniendo experiencia en asesinar, se deshacía de ellos con facilidad.



Transcurría el año 2119, tres años habían pasado desde que el chico trastornado había llegado a la lúgubre ciudad, su número de víctimas aumentó desmesuradamente en ese tiempo y sus técnicas habían mejorado. El niño antisocial era ahora un asesino en serie.

-Es divertido este lugar –Contempló Zachary Blake, un joven de dieciséis años de edad, apoyado en el alféizar de una ventana rota y mirando con calma la metrópoli que se extendía a su alrededor.





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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Dom 4 Sep - 0:22

Año 2119

Sus pasos hacían eco sobre el silencio. Aquellos quienes conocían su temperamento, bajaban la voz por precaución pero ninguno se atrevía a entablar conversación con ella, pues su historial de trabajo era impecable y nadie sabía sus métodos, siempre iba sola negándose de cualquier apoyo adicional.

Nia pertenecía a una de esas pocas organizaciones gubernamentales ocultas donde la legalidad era dudosa ya que ellos mismos rompían la ley para hacerla cumplir. Su división en especial consistía en eliminar las amenazas silenciosamente, a veces pacíficamente y otras veces no, debido a la letalidad y/o la incapacidad de retener el objetivo en una prisión, raramente incluso de Exile.
Aquel día ella justo estaba volviendo de una misión de "asesinar" decenas de personas. Si el cielo y el infierno existían, dudaba que la excusa del bien mayor colara en el Señor Inmortal. Definitivamente ardería para siempre.
- Bu. -
Nia se sobresaltó de aquel susto, pero instintivamente, ejecutó un movimiento de defensa personal por detrás y derribó al culpable.
- ¡Pero que haces! - Gritó el hombre levantándose dolorido.
- ¡Es tu culpa! - Se sonrojó. Aquella persona era de las pocas quien tenía confianza. Lo suficiente para no estar en guardia.
- Tomare nota mental de no volver a hacerlo. -
- ¿Cuantos años llevamos conociéndonos? ¿Hum? - El se rascó la cabeza y se encogió de hombros.
- Como sea... el jefe de sección de te llama. -
Nia suspiró moviendo la cabeza en  un "no" ligeramente y echó a caminar mientras él le seguía por detrás. Su rostro había vuelto a la seriedad perpetua de siempre.
- ¿Como fue hoy? -
- Como siempre. - Respondió ella.
- ¿No vas a contarme tu secreto? -
Aquella frase provocó que evocara recuerdos de su misión. Tan solo de recordar lo que tuvo que hacer para cumplir la misión, su cara ya estaba  haciendo una mueca rara con un tic en el ojo. Tuvo que hacerse pasar por mercancía de esclavas para poder entrar en aquella fortaleza lleno de brutos con armas pesadas.
- No quieras saber. -
- ¿Te vuelves psicópata? o acaso... ¿Levantas la pierna? - Lo fulminó con mirada fría a lo que él retrocedió un paso. - Jesús, tampoco te pongas así. -

Tomaron el ascensor hasta llegar a la tercera planta. Allí en el mostrador, hicieron las comprobaciones de identidad rutinarias por seguridad y tras varios pasillos, ya estaban enfrente del despacho donde su superior los recibió.
- Agentes. - Miró a los dos. Ambos dedicaron un saludo a lo que el superior asintió bastante satisfecho. - Tengo un pequeño trabajo para ustedes. -
Dejó varios papeles en la mesa que Nia tomó. Hizo señas para su acompañante también tomara el otro archivo.
- ¿En serio? - Dijo Nia tras leer por encima.
- En serio. - Pausó. - La Purga está por llegar y sabemos que hay regularidades sobre el terreno. Los agentes enviados han resultado ser... bueno, ahí lo pone. El caso es que ambos estáis por encima de la media, necesito que entreis ahí y saqueis información. -
- Oi oi oi. - Saltó inmediatamente Alex, el acompañante de Nia. - Estamos hablando de Exile, nadie entra pasa salir con vida. -
- ¿No sería mejor que Inteligencia u otra división se encargue? - Siguió Nia. - Se que estamos encima de la media pero esto es mucho. - Dijo dejando el montón de papeles sobre la mesa de nuevo, lo suficientemente hostil para dejar claro su postura pero sin irritar a nadie sobretodo su superior.
- Piensalo como una posibilidad de ascenso. -
- ¿Para seguir asesinando? - El superior suspiró.
- Sabes. - Se apoyó en la mesa serio. - Nadie quiere aceptar el encargo, "todos están ocupados". Además si consigues hacerlo bien, podrás pedir un retiro permanente. O un ascenso. O una nueva vida.
El silencio cayó sobre la sala mientras Alex estaba en pánico conforme seguía leyendo los informes. Nia apretó los puños mientras pensaba la oferta. Una nueva vida no estaría mal, después de todo, ella solo tenía ese trabajo por obligación.
- No juegas limpio, serpiente. -
- Me alegro de que aceptes la oferta. - Dijo mientras rebuscaba en unos cajones de la mesa. - Solo necesitamos que nos digas... como están organizados y por supuesto, sabotear todo lo posible ya que la última vez, fueron listos instalando todo tipo de trampas y artimañas. - Sacó la hoja que tanto buscaba. - Pero vas a tener en especial cuidado con este sujeto. -
- Pero él es... -
- Ajá. Al final no siguió los pasos de su padre. Solo se le pudo incriminar y por suerte. -
- ¿Y como será la operación? -
- Entrarás a Exile, investiga todo lo que puedas: edificios, personas, calles, incluso si debes hacer mapas, hasta el último rincón. Alex se encontrará contigo cada cierto tiempo y le informarás de todo. - El nominado volvió al mundo. - Por supuesto, no recibirás ninguna ayuda ni favorecimiento del Estado, si te acercas al muro, se te considerará hostil así que deberás ocuparte de todo tu sola. -
- No lo hagas Nia, es una locura. -
- Yo decidiré lo que haré con mi vida Alex. - Sentenció para luego salir.
- ¡Espera! -



- Nia por favor. -
La nominada hizo caso a omiso entrando en su habitación que estaba bastante desordenada en todos sitios menos el suelo y los cajones. Tiró del lazo que sujetaba sus cabellos pálidos y
Alex aprovechó para abrazarla por detrás.
- Alex basta. - Advirtió al instante.
- No vayas. -
- ¡Dije que basta! - Se dio la vuelta para abofetearlo. No era la primera vez que lo intentaba y ella lo rechazaba. - Sal de mi habitación. -
El le miró con una mano en la mejilla, que le ardía de dolor. Seriamente asintió levemente y salió andando con paso serio y firme. Cerró la puerta y se sentó al borde de la cama dejando escapar un suspiro para luego dejarse caer sobre las sábanas.
Sabía que aunque rechazara la oferta, la asaltarían con ella una y otra y de ser necesario la obligarían a ello. Si la oferta se cumplía, por fin podría librarse del martirio de ser esclava de su propio destino, el de servir a la patria por siempre jamás ya que después de todo, ella era húerfana y el Estado se había encargado de mantenerla. Y no solo eso, la habían obligado a aquel trabajo.
Ella era el fruto de las aberraciones del progreso.
- Reese Jail... - Miró de nuevo los papeles. - Menuda tontería. -



- Andando. - Dijo uno de los guardias. Llevaban una armadura completa que impedía ver sus rostros.
- ¡Mas rápido! - Uno de ellos empujó levemente a Nia. Ya estaban fuera del muro, osea dentro de la ciudad pero en los límites de seguridad por lo que ese hecho la molestó y dejó escapar un chasquido.
- Tsk. -
Aquello pareció una cerilla encendiendo dinamita provocando que el guardia le golpeara con frialdad de manera que la tiró al suelo. Los presos que la acompañaban echaron a correr una vez dejaron de tener los grilletes que retenían sus manos.
El guardia que la había golpeado, retiró sus esposas con una tarjeta pues ahora las esposas habían evolucionado para solo abrirse con ese método.
- Suerte. - Dijo retirandose junto a otros guardias hacia la puerta. Nia solo miró hasta que se cerró, fue entonces cuando decidió levantarse del suelo.
- Puto bastardo (? - Ese golpe no había sido mentira.
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Amelia el Dom 4 Sep - 2:15

Año 2117-----------------------------------------------------------------------
 
Era altas horas de la noche, el cielo era oscuro y sin estrellas, el viento era brusco, en un callejón se escuchaba claramente como robaban a una persona, muy usual, en otro se escuchaba un gato que hacía ruido con los basureros y en otro como una pareja se besaba apasionadamente, sin embargo, casi no se escuchaba un alma caminar por las calles de la gran ciudad apodada “del vicio”. 
En un barrio muy particular se encontraba uno de los muchos cavaret pero este en especial era el favorito de Aaron Cooper, un joven chico de dieciocho años de edad, este se encontraba dentro cómodamente sentado en un gran sillón de terciopelo, con un vaso de whisky con hielo en su mano izquierda y un cigarro en su mano derecha, su quinto cigarro para ser preciso, alrededor de él se encontraban aproximadamente cinco bellísimas mujeres vestidas en cuero y lencería provocadora bailando elegantemente para el muchacho, él lo disfrutaba como siempre lo hacía, y las mujeres disfrutaban de su encanto.
 
-Cuando no te encuentro en tu cueva, sé que estas aquí – dijo un hombre de traje con cabello negro que acababa de entrar al local buscando al susodicho
-¡Pues aquí me tienes! ¡Disfrutando de la vida como siempre! – dijo Aaron mientras abría sus brazos y dos mujeres se sentaban en cada lado apoyándose en su pecho y el resto de ellas desapareció
-Pues yo disfruto con otras cosas – dijo el hombre mientras sobaba sus tres dedos; el pulgar, el índice y el medio
-¿Te refieres a eso papeles verdes? – el hombre asintió - ¡Ja! Aún no se porque quieres robar dinero de verdad, ¡si lo puedes hacer electrónico! – su particular sonrisa asomó de la nada mientras expulsaba el humo del cigarro
-No es divertido, tengo que sentir el dinero en mis manos para saber que lo tengo
-Mira Frank – dio un sorbo de su whisky - no estamos en el siglo pasado, ahora todo es electrónico, es mejor que empieces a crecer, pequeño
-No me interesa lo que pienses, recuerda que tengo el poder para matarte – aquel hombre era el jefe de una mafia muy famosa y poderosa en esa ciudad, le encanta ensuciarse sus manos y culpar a otros, su especialidad: el robo, el 99.99% de las veces se salía con la suya
-No te tengo miedo, Frank – su semblante cambió de un segundo a otro y sus ojos se tornaron maliciosos, no aparto la vista de su rostro, ni si quiera parpadeó, logró intimidar al jefe de la mafia
-Como sea… ¿estás listo para el trabajo?  - preguntó Frank mientras cruzaba los brazos


Aaron expulso el humo de su cigarro y lo tiró al suelo
-Nací listo Frankie
El jefe de la mafia salió del lugar muy satisfecho, no sin antes decir; “No me digas Frankie”
 

 
Aaron se encontraba en una habitación que ha estado alquilando desde hace ya varios años, lo llaman “cueva”, ya que pasa la mayor parte de su tiempo ahí, aunque sorpresivamente todo esta ordenado, se creería que todo tiene tirado, con cajas de pizza en el suelo y ratas por doquier pero a él no le gusta el desorden, siempre esta haciendo una actividad así sea, en la computadora, ejercicios, leyendo, arreglando, en el cavaret, cualquier cosa, diferente cada día, lo que más odia en esta vida es no hacer nada o hacer lo mismo, es un hombre complicado, sin embargo tiene una reputación inmancable, ha robado cientos de bancos sin ser descubierto, hackeaba las televisiones y radios para dar mensajes subliminales a la gente, tumbaba redes gubernamentales muy poderosas cuando se le antojaba, incluso hackeó la base militar de su país y solo por diversión sacó códigos para el lanzamiento de una bomba atómica y hasta descubrió los planes del gobierno para fabricar algo denominado “la bomba X” mil veces más poderosa que una bomba nuclear que con el simple echo de lanzarla acabaría con miles de miles de kilómetros a la redonda y poco a poco acabaría con todo lo demás gracias a la radiación que quedaría por el impacto, sería el fin de la tierra, Aaron condicionó que no siguieran con este proyecto o él sacaría a la luz todo lo que ha descubierto, poniendo así a su contrincante en gran desventaja, si la gente veía lo que estaba pasando se revelarían y eso no llevaría a ningún bien, el gobierno aceptó y él es un hombre de palabra, por su puesto no lo lograron atrapar gracias a que fue muy precavido al momento de hackear, todo un maestro, hoy iba a hackear el sistema de seguridad del banco principal y el más importante en su categoría, un trabajo para amateurs
 
-Aquí Alfa, ¿me copias Hank?
“Hank” la palabra clave para Aaron y “Alfa” la palabra clave para Frank, él es un jefe que le gusta participar en sus robos y este para él iba a ser uno grande, tiene un equipo eficiente y confiable, van a entrar rápido y a la fuerza, así mismo la extracción va a ser rápida, por el techo en un helicóptero; fácil, rápido, rentable ¿qué más pueden pedir?
Aaron apretó el audífono en su oreja y se recostó en su silla
-Fuerte y claro Frankie
-¡Que no me llames Frankie!
-Esta bien… Frankie, ¿cómo están tú y tus perros?
Al fin y al cabo, Aaron nunca respeta la palabra clave y con “perros” se refiere al equipo eficiente y confiable
-Empecemos de una vez Hank


Ahora la cosa se pone seria la cosa, Aaron enciende su cigarro y empieza a tocar su teclado como loco y no aparta los ojos de la pantalla ni por un minuto
-Aquí Hank empezando hackeo, listo en 4 minutos
El equipo del mafioso preparaba sus armas, sus trajes, se ponían sus máscaras y estaban listos para la acción
-Listo en 3… - se escuchaba las armas recargar – 2… - el equipo moverse – 1… - el sopló de un cigarro - ¡YA!
 
El equipo entró bruscamente en el banco disparando al techo, rápido se movían de un lado a otro, unos pocos se quedaban controlando a los testigos y a los trabajadores apuntándolos con las armas y de vez en cuando disparando al suelo, ellos estaban asustados tirados en el suelo, tapándose la cabeza, gritando muy asustados, el jefe y los otros se movían hacia la bóveda con una rapidez impensable, llegaron a la parte de atrás a una puerta que tenía rejas indestructibles, al otro lado yacía la puerta gigante en forma circular de una bóveda, ahí estaba el dinero
-¡Abra la puerta ahora Hank! – dijo Frank por el audífono
-Enseguida – respondió mientras con sus rápidos dedos hacía lo que pedía, la puerta se abrió en segundos
Rápidamente pasaron a la otra puerta, la más difícil de cruzar, se necesitaba un código para entrar y huellas digitales
-La clave es 06073 y ya estas en el sistema Frankie – dijo Aaron mientras hacía su trabajo
-Exelente – se limito a poner el código y sus huellas digitales con cara de pocos amigos
 
La bóveda se abrió y pudieron apreciar todo el tesoro al frente de sus ojos, en la mitad había una enorme pila de billetes de cien cada uno era tan grande que era de la altura de uno de los más altos de su equipo, alrededor de esto estaba cientos de lingotes de oro, pesados sí, pero caros, se encontraban en estantes por abajo y por arriba, a todos les brillaron los ojos, millones de dólares es lo que están viendo. Abrieron sus bolsas y entre todos empezaron a poner el dinero y los lingotes dentro. Mientras, Aaron se recostaba en su silla y pensaba en su recompensa mientras fumaba un cigarro, no se dio cuenta que en su pantalla una luz roja brillaba.


De pronto, la bóveda se cerró de golpe y todos se quedaron atrapados, trataron de abrirla pero no podían, del techo empezó a salir un humo blanco muy extraño de un momento a otro el equipo y el jefe empezaban a toser sin parar.
-¡Alerta roja, alerta roja! ¿qué es lo que pasa, Hank? – gritó el jefe
Aaron rápidamente miro a su computadora y con sus ojos miel empezó a buscar que es lo que pasaba, al enterarse sus ojos se abrieron como platos; “¿Cómo no me di cuenta?” pensó
-Hay un segundo hack – dijo preocupado mientras en la bóveda trataban de no respirar
-¡Detenlo! – gritó el mafioso casi sin poder hablar
-Eso hago – dijo Aaron mientras tocaba el teclado como loco tratando de parar al hack no se demoro nada en hacerlo, se dio cuenta que era un estúpido hack contratado por el banco, estúpido pero hizo su trabajo; detener a los intrusos
-¿Frankie? ¿Frankie? ¡Respondeme! – gritaba locamente
No hubo respuesta
-¿Frankie? ¡Hablame!
No respuesta
-¡Alfa!
Sin cambios, ya era muy tarde, sus compañeros, todos habían muerto a causa de ese gas, a causa de su descuido, murieron a causa de él. Los que vigilaban a los testigos también murieron, todos a causa de él


Aaron no tardó nada en tomar sus cosas empacarlas en una pequeña maleta y salir corriendo de ese lugar, mató a su jefe, la mafia vendría por él, ellos no perdonan a nadie, y menos a alguien que acaba de matar a todo un equipo por un descuido
En su celular busco y busco lugares donde esconderse hasta que encontró uno perfecto, una ciudad desterrada, completamente aparte, llena de criminales, psicópatas, dementes, una ciudad que era un cárcel; Exile.
Perfecto para esconderse
Llegó muy rápido gracias a sus contactos y entró como un ciudadano, con el tiempo encontró una habitación abandonada, no tan descuidada y lo hizo su nueva “cueva” aquí la mafia no lo encontraría y si así fuera nunca vendrían a por él, es imposible que quieran entrar a una cárcel y salir en una sola pieza.
 




Año 2119------------------------------------------------------------------------
 
Ha vivido ya dos años en esta ciudad y ya se acostumbró a ella, sale mucho de su cueva a investigar personas ya que aquí son más “interesantes” en cierto modo, desde entonces ha dejado de hackear en masa, ahora solo roba a pequeños montos a pequeños bancos para sobrevivir, aprendió a usar armas de larga distancia y a ser muy ágil en combate, aprendió a ser más rápido y comer de todo.
 
Aaron está sentado en el borde del techo del edificio más alto con los pies hacia fuera, el viento en su cara y su cigarrillo en sus labios
 
   
-Es… interesante… - sonrió con esa sonrisa maliciosa que lo caracteriza dejando así, caer varios pisos el último de sus cigarros
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Mar. el Dom 11 Sep - 23:51

Año 2116 – A las afueras de Ciudad Central.
-¡Muy bien! ¡¿Están listos para acabar con esto?! – Un fuerte grito ensordecedor se escuchó en el lugar. Era un galpón grande pero oscuro, iluminado por pocos faros y luces artificiales. Una muchedumbre se hallaba alrededor de lo que parecía una plataforma con un tanque lleno de agua y lunas de cristales. Un reloj digital colgaba en la pared trasera del galpón.
- ¡No los escucho! – Una joven subió a la plataforma. Traía puesto un traje negro un poco holgado. No era muy alta, por lo que usaba unos tacones con plataforma. Lo más resaltante de su apariencia, sin duda, era su cabello que aunque corto llamaba la atención por su singular color turquesa.
- ¡Bien! Cuando este reloj llegue a 0 – dijo señalando aquel artefacto en la pared, el cual apuntaba a 60 segundos- Un tanque lleno de pirañas se abrirá sobre mí. – En ese momento, los reflectores iluminaron la parte alta, en dónde una esfera transparente colgaba sobre el tanque. Agua transparente y cientos de peces asesinos sujetos tan solo con una cadena frágil. Dos jóvenes asistieron a la muchacha mientras le colocaban esposas en las manos y grilletes en los pies asegurados con candados.

-Y no pueden faltar las esposas ¿Verdad? – sonrió. La gente vitoreaba. Este era un truco sensacional aunque cliché. En aquella época la magia había sido prohibida de cierta forma, nada extravagante o que ponga en peligro alguna persona, incluyendo al mago, podía ejecutarse de libre forma, pues atentaba a la imagen de “metrópolis perfecta”. Además que la mayoría de magos callejeros o mejor dicho, los “verdaderos magos” habían sido considerados como plaga social por ser de baja clase o se categorizados como ladronzuelos. Si bien es cierto, algunos lo habían sido, la idea se fue generalizando hasta lograr que los prohíban casi por completo. Claro está, que los aburridos con trucos cliché de cajas de magias, se habían mantenido intactos, pero era tanto el aburrimiento que no tenían la fama que aspiraban. Los pocos magos reales que quedaban, realizaban sus actos clandestinamente siendo apoyados por pequeñas comunidades de personas amantes de aquellos shows. Pero este no era particularmente ese caso. Lyanna, la joven de 18 años que se encontraba esposada a punto de lanzarse a aquel tanque, no solo era clandestina por su pasión de la magia sino que ocultaba más secretos.

-Tres. Dos. Uno. – Los asistentes halaron la ropa dejándola simplemente en un traje de baño que hacia realce a su cabello y aún más, a su proporcionado cuerpo. La multitud se volvió loca. La música empezó. Un sonido de chicharra se escuchó en cuanto el reloj empezó a correr y la plataforma debajo de los pies de Lyanna se abrió dejándola caer al tanque de agua. La multitud vitoreaba dándole ánimos. La peli turquesa se liberó hábilmente de las esposas de las manos. Primero una. Luego la otra. La multitud enloquecía. Se agachó por la de los pies, tomó la cadena y la jaló, pero esta no cedía. Intentó moverlo pero nada. ¡Socorro! El tiempo transcurría rápidamente. Empezó a tocar el vidrio, el aire parecía terminársele. -¡AYUDA!- articulaba la palabra mientras golpeaba el vidrio.
-¡Pide ayuda! – gritó alguien y todos giraron con terror en el rostro.
-No puede salir-
El tanque de pirañas estaba bajando. El reloj seguía avanzando. Un joven tomó un tubo que encontró cerca de la plataforma e intentó golpearlo. Todos buscaban la forma de sacarla. La joven se volvió a agachar para intentar liberarse. ¡Lo consiguió! Ante el terror de los espectadores. Se elevó y salió del agua justo cuando el tanque de pirañas se abría frente a ella impulsándola nuevamente hacia dentro. Un grito. Un fuerte grito. Ella estaba en el agua y los peces asesinos se acercaban. Se movía con locura. Gritó nuevamente. Sus manos en el vidrio. Los peces envolviéndola en un remolino. El agua se tiñó de rojo vivo mientras las personas gritaban y golpeaban el vidrio. Un silencio…
-¡BASURA! ¡Esto es basura! ¡Quién haya pensado en esto, es un loco sádico!- La gente volteó rápidamente hacia aquella voz. Y allí estaba, mojada e intacta. Lyanna se encontraba entre la muchedumbre que ahora la felicitaba y aplaudía aquel truco.

Unos minutos más tarde, todos se habían retirado y ella ya traía un traje totalmente distinto. Su pantalón ajustado de color negro, un polo ceñido y una chaqueta similar al cuero del mismo color con una capucha colgando en la espalda. Botines con plataforma y unos mitones. Quién la vería caminar, recordaría a la antigua moda de motociclistas femeninas. Traía el cabello aun mojado y lo secaba con una toalla.
-Muy buena actuación pitufa- la joven se volteó y sonrió. Frente a ella se encontraban dos chicos de aproximadamente su edad, aunque mucho más altos. A pesar de sus rasgos diferentes, tenían ropas similares, incluso las casacas negras con capuchas.
-¡Hey! Vinieron. ¿Qué les pareció el show?
-Interesante, aunque algo predecible. Típico de una novata ¿No es verdad Daniel?
-Estoy de acuerdo contigo Adrien. Has bajado la calidad mi estimada pitufa -
-¿Ah sí? Les recuerdo que la maga aquí soy yo muchachos. Y yo fui la que el enseñó todo lo que saben. – rió divertida.
-Es que aquí los alumnos superaron al maestro – habló Daniel apartando la mirada con aires de superación. Pelirrojo de ojos verdes, lindo, muy lindo pero con un egocentrismo palpable.
-¿En serio? – Preguntó la joven suspicazmente – Entonces… ¿de quién es la billetera que tengo? – El pelirrojo se giró hacia la joven quien tenía la cartera en la mano y revisaba los documentos. -¿Quién es Elvis? – rió. El chico le arranchó de las manos.
-¡No hagas eso! – reprochó.
-Me sorprende que solo hayas podido robar eso amigo, muy poco dinero son 20 dólares – la joven estiró su mano con un par de billetes en ella. El muchacho también se los quitó. -¿Y dulces? Creo que debes limpiar esos bolsillos -
Adrien solo reía. Adrien era más delgado y un poco más bajo que Daniel. Castaño, de ojos del mismo color.
-¿De qué te ríes tú? Y súbete los pantalones, por favor. Qué horror. Los dibujos de animalitos pasaron de moda hace tiempo – el chico bajó la mirada para percatarse de que sus pantalones se habían bajado y que la muchacha tenía un cinturón en la mano.
-De acuerdo, tú sigues siendo la mejor. Me retracto de mis palabras. Por favor devuélveme mi cinturón – pidió el castaño alzándose los pantalones. La chica le lanzó la correa y ella se giró a ver al otro muchacho.
-De acuerdo, yo también lo siento. – admitió el pelirrojo. Ella sonrió.
-¡Chicos! – una tercera voz se escuchó en el galpón. La joven se giró hacia el recién llegado. Cabello negro y brillantes ojos azules, de estatura media y contextura perfecta.
-Tómas – sonrió ella.
-Enana – saludó él al llegar a ellos. –Lo siento, pero debemos irnos.
-¡Vaya! ¿Más de un mes sin verte y ese es el saludo? - dramatizó el castaño.
-No es broma. Debemos irnos
-¿Por qué?- en ese momento las sirenas policiales se empezaron a oír a lo lejos. Pese al paso de los años, esas cosas con sonidos infernales y luces estrafalarias no habían sido reemplazadas.
-¿Cómo? – preguntó Daniel
-No lo sé. Pero la noticia de tu show llegó a sus oídos pero…no es todo – la muchacha lo observó atenta – Saben quién eres.
-Pero es imposible…
-No lo es, alguien ha hablado. Debemos irnos ya. Tenemos que protegerte.
-No, me buscan solo a mí.
-Ah no Lya. Estamos todos o ninguno. Lo sabes – Daniel habló.
-No vamos a perder a alguien más – Adrien apoyó.
-Está decidido. Vamos – y Tómas finalizó mientras empezaban a caminar.
-Terquedad andante-
-Gracias, lo tomaré como un cumplido – rió el pelinegro.
-Solo tú lo tomarías como un cumplido.
-Otro cumplido, gracias. Y lamento no haberte saludado como se debe después de tanto…
-Ajá tanto – rió ella.
-¿Por qué la risa?
-¡Por favor! ¿En serio quieren que piense que se aparecieron hoy después de un mes sin vernos? Sé que han estado rondando por aquí, espantando a todos mis pretendientes.
-¿Pretendientes eh?
-Si ya sabes, aquellas personas que te buscan para salir…
-A lo mejor y uno de tus “pretendientes” nos tiró dedo – intervino Daniel.
-No creo, fueron muy discretos – habló la chica pícara.
-¡Ok! Basta. ¿Cómo supiste que nosotros...?
-No es difícil. Los conozco y no importa cuántos cambios de look tengamos. Los puedo reconocer a distancia.

No pasó mucho tiempo. Los cuatro muchachos se encontraban en las afueras de una calle oscura. Cuatro motos estacionadas.
-Cool –
-No es momento de sorprenderse Dan - rió la chica.
-¿Segura que puedes con eso? – preguntó el pelinegro.
-Se manejar si preguntas ¿Y es solo para mí o también para los muchachos? – rió pícara.
-Es verdad – El chico sonrió. –Vamos – arrancaron.
-Esperen ¿Cómo era esto?
-Mira. Estos son los frenos y con esto aceleras. ¿Listo? – Lya pasó al lado del castaño, el cual soltó demasiado rápido el acelerador siendo empujado por la moto.
-¡Esa cosa es peligrosa! – Las sirenas se oían más rápido.
-¡Dan ayúdalo! – El pelirrojo se detuvo y ayudó a subir al chico.
Las tres motos avanzaron a toda velocidad. Las patrullas aparecieron pronto tras ellos y los siguieron. La persecución no duró mucho pues otra patrulla los esperaba al terminar las calles. Emboscada.
Terminaron de pie con las manos en alto.
Los cuatro intercambiaron miradas.
-Bueno, creo que acabó el juego – rió la chica.

Central de policías.
-Entonces… ¿Admitirás que eras parte de los Robin Hood? – El detective se encontraba frente a ella
-Disculpe. ¿De los qué?
-De los Robin Hood.
-Lo siento ofi. ¿Puedo decirle Ofi, cierto?
-Preferiría que no.
-Bueno ofi, lo siento pero en mi vida he oído ese nombre- bufó la chica empujando la silla para atrás, aun con las manos atadas por las esposas de la mesa. El policía soltó un bufido. Había estado en “interrogatorio” por un buen rato, pero la chica no había dicho nada.
-No estamos para juegos.
-Yo tampoco ofi pero es usted él que está haciendo las preguntas. ¿Robin hoods? ¿Qué es eso? ¿Una banda de música lírica?
-¡Ya basta!
-Mire ofi, yo podré ser muchas cosas pero… no soy mentirosa. En verdad, nunca he oído ese nombre.
-¿Sabes lo que te puede pasar, verdad?
-Claro que lo sé. Ahora ¿Por qué cargos estoy aquí, exactamente?
-Atrapamos al resto de sus amigos, ellos ya confesaron – la chica miró al hombre delante suyo. Piel trigueña, ojos saltones, barba y cabello canoso. Se notaba que tenía experiencia. Alzó la vista hacia el techo y soltó un suspiro.
-Mire ofi, a mí me enseñaron que la justicia era ciega y lenta pero ¿Mentirosa? Y así dicen que estamos en el siglo de oro…
-Escuche, sabemos que usted estuvo involucrada en el atentado de hace un mes en la ciudad del este. Sabemos que era parte de una banda de ladrones conocidos como los Robins Hood y que juntos planificaron aquel ataque.
-Si lo saben, entonces no entiendo que es lo que preguntan…
-¿Está admitiendo que es cierto?
-Yo no he mencionado nada, usted es él que está afirmando que eso ocurrió. Si está tan seguro de ello, no entiendo por qué hace este interrogatorio – El hombre retiró su asiento para atrás y tocó su nariz con su mano. Esto le estaba dando migraña.
-Bien, no me queda de otra que tomar las medidas correspondientes. – el hombre se puso de pie y se dispuso a salir de la habitación.
-¿Así si más? ¿Sin un juicio previo? Conozco mis derechos señor y usted está que los quebranta, me parece una total falta de respeto que… - la puerta se cerró. La joven suspiró. Más le preocupaban los tres jóvenes que la acompañaban que ella misma. Las horas transcurrían y ella permanecía sentada en aquella silla, en el mismo salón. Empezó a cantar, a jugar con sus esposas y con su pie empujando la otra silla… hasta que por fin la puerta se abrió y entró el mismo oficial.
-¡Ofi! ¿Tan pronto de regreso? ¿Trajo algo para comer? – sonrió divertida.
-No, levántese. Acompáñenos. – Entraron dos hombres más, uno gordito y otro más delgado.
-Ah hola ¿Son nuevos verdad? No nos hemos presentado. ¿Cómo es que se llaman? Déjenme adivinar… ¿Drake y Josh? ¿No? ¿Me equivoqué? – Los dos hombres se habían acercado y la habían desatado de las esposas que la tenían conectada a la mesa para reemplazarlas.
-Bueno lo siento, es que me recuerdan a una serie del siglo pasado. Es que soy admiradora de lo antiguo. ¿Alguna vez le han dicho que se parece a un actor de cine? – Lya utilizaba una voz bastante amigable, coqueta pero inocente. Los hombres se limitaban a hacer su trabajo. -¿No hablan mucho, eh? Bueno, ya que no me dicen su nombre ¿Puedo llamarlos Tim y Tony? Es que tienen cara de… ¿Qué esto? – los hombres habían sacado unas esposas más sencillas y se las habían colocado. -¿Es serio? ¿A esto le dicen esposas? ¡Terrible! ¡Qué vergüenza! – la joven hizo un sutil movimiento y se desató del agarre de las esposas enseñándoselas – Y para esto han avanzado los años. ¿Qué haces Tony? – El oficial más delgado había llevado las manos de la joven hacia atrás para sujetarla con las esposas y le sea más difícil escapar. –Oh ¿Intentas esposarme de nuevo? Bueno está bien, pero debes intentarlo mejor. ¿Alguna vez te han dicho que pareces muy controlador? Espero que no hagas esto con tu novia, a lo mejor y te abandona. Ya sabes, el amor es muy sensible en este aspecto… – La joven podía hablar mil palabras por minuto, pero no perdía de vista su alrededor. Mientras los oficiales denominados por ella: Tim y Tony, le intentaban colocar las esposas por tercera vez, observaba como el Ofi y otro sujeto hablaban en la puerta del lugar. Había logrado captar parte de la información y empezó a hacer un plan.
-¿Pueden acabar de una vez con eso? – regañó el Ofi cuando el otro hombre se había ido.
-Lo siento jefe, pero no deja de quitarse las esposas. – justificó Tony.
-Lo siento, lo siento. Mi culpa. Ya no lo haré de nuevo – sonrió la joven mientras estiraba nuevamente las manos libres para que el oficial Tim le coloque las esposas.
Caminaron por un largo pasillo en dónde había más habitaciones similares a donde ella había estado, Lya sospechó que sus amigas estaban o estuvieron allí. Llegaron al auto y la subieron en la parte posterior. Tim subió atrás con ella, mientras Tony conducía y el Ofi iba adelante.

Las afueras de la prisión EXILE
Condujeron por un buen tiempo, hasta llegar a una zona alejada de la ciudad. El carro se detuvo y todos bajaron. En cuanto bajó, la sombra del enorme muro que delimitaba la ciudad de exiliados la cubrió. Tim y Tony la escoltaron siguiendo al Ofi hacia la puerta central, en donde dos guardias hicieron un saludo, dejándole paso.
-Bueno, creo que es hora de decir adiós. Fue muy grato el viaje. Un gusto en conocerlos Tim, Tony. Amé charlar con ustedes. Y créanme, necesitan salir más. Busquen una novia o algo, el trabajo los está matando –los oficiales se acercaron a quitarle las esposas pero ella simplemente las alzó y se las entregó. Tim la tomó un poco confundido y se retiró junto a su compañero.
-¿Qué es lo que pretendes?
-Usted es él que me ha traído aquí Ofi
-No esperaba que lo tomará tan bien.
-Así soy yo, me adapto rápidamente al cambio… Solo tengo una duda. – La joven cambió rápidamente de expresión. Su sonrisa relajada y tranquila pasó a convertirse en una mirada seria y suspicaz. -¿Ellos?
-Recibieron la misma sentencia que tú. Solo que dudo… que se encuentren pronto. Exile es muy grande y…
-Guarda muchos secretos. Lo sé – la joven volvió a su actitud fresca –Tony lo mencionó en el auto. Es tan genial ese muchacho. Debería de darle un aumento o quizás no. Tome – la joven extendió sus manos y le entregó dos billeteras y placas – Son algo distraídos.
-Pero… ¿Qué?
-A eso se le dice magia Ofi. Por cierto, ya que mi condena está dispuesta y no pienso huir… creo que es momento de sincerarnos. – El hombre la observó desconfiado – Descuide, prometo no robarle nada – la muchacha alzó las manos en señal de inocencia.
-¿Qué quieres saber?
-¿Quién fue la fuente que le informó de mi paradero? Habíamos tomado todas las medidas para evitar que nos sigan. Cambiamos de apariencia e incluso de identidad algunas veces. Un mes libres Ofi. Solo los miembros sobrevivientes sabían de nuestra ubicación. Así que tiene que ser alguien de ellos y eso es traición. Sé muy bien que tarde o temprano todos acabarán aquí, sin importar el trato que hayan hecho, y estando aquí usted se desentiende. Así que quiero saber… Quién- habló seria.
El hombre pareció pensarlo. -¿Qué gano yo?
-No delataré si cree que eso es posible.
-Imagino que no.
-Pero le ofrezco dos cosas: 1. Le corrijo en algunos detalles de su “investigación” y 2. Una lacra menos en el mundo.
El hombre la observó. –Tú inicia.
-Jamás mentí cuando dije que no conocía a los tales: “”Robins Hoods” nos llamábamos: The Hoods y no robábamos por robar. Nuestras hazañas tienen un trasfondo. Y lo que sucedió aquel día…fue un complot.
-Sí, claro.
-No miento, ya le dije Ofi, puedo ser lo que sea menos mentirosa. Además, mucha de mi gente murió allí. Investigue un poco más. Investigue y verá la historia trasfondo de los crímenes. No éramos Robin Hood pero hacíamos cosas similares. Usted parece buena persona Ofi, justo y coherente, pero a veces comenten malos juicios. No todos los culpables estamos aquí, hay gente “pudiente” que es más basura que todos los que están en esta ciudad. No me interesa que no salgamos nunca. Me interesa que esa gente no se quede fuera. Su turno.
El hombre se quedó perplejo… a lo mejor juzgó mal. Pero…quién es sentenciado no puede volver.
-EL nombre es…

Caminó por el oscuro pasadizo, sus botines de plataforma resonaban en las paredes. Llegó al umbral. Sintió el aire seco. Gris. Todo era gris. La joven se adentró a lo que sería su nueva vida, se colocó la capucha escondiendo su llamativo cabello y siguió su paso. Tenía una misión: encontrar a sus amigos y vengarse.

Año 2119 –Exile

Han pasado tres años desde que llegó. Su vida en Exile trajo tropiezos. Había aprendido a sobrevivir, a buscar comida y refugio. Encontró un lugar para alojarse en un edificio casi abandonado que lo utilizó como su vivienda. Empezó a utilizar todas sus habilidades adquiridas en su vida mientras buscaba información. Aquella ciudad destructiva la habían comenzado a afectar, su mente le jugaba malas pasadas retornándola al accidente en dónde murieron parte de sus amigos y en dónde todo había cambiado. No tenía noticias de ninguno de sus compañeros y mucho menos de Tómas, Daniel ni de Adrien, pero en la búsqueda consiguió contactos. Tres años y su cabello había crecido, y había conseguido el tinte para mantenerlo del color. Su cuerpo se había moldeado y había sabido sacar provecho con su atuendo, sin dejar su fiel capucha. Tres años y su nueva vida, parecía a empezar a gustarle.


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UPS! me pasé demasiado ¿cierto? Lo siento. Intentaba plasmar a mi personaje pero no lo conseguí.

Antes que nada aclaro:
Muchas de las escenas empleadas en esta conti (por no decir la gran mayoría) fueron sacadas de las películas: Nada es lo que parece 1 y 2 (también conocidas como Los Ilucionistas o Now you see me)
(Mi personaje está inspirado en una combinación de los personajes de Hanley (1) y Lula (2) siendo esta ultima la más empleada)


No es necesario que lean todas mis locuras creo xD
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Lun 12 Sep - 18:44

CAPITULO DOS
LA VIDA DENTRO DE EXILE


Alguna vez en su vida le habían dicho: "Yo cometo el homicidio, pero eres tú el asesino"

Él no creía en algo como eso, cada quien hacía lo que quería, y si su oficio era asesinar gente, los asesinos eran ellos, los demás simples clientes, a quienes ellos decidían si atender o no.

Reese apenas llevaba una calle pasada, además de unos cuantos cadáveres y vagabundos que pedían limosna como si aquello sirviera de algo. Además de edificios que han sido deteriorados tanto por el paso de tiempo como por todos los factores de su alrededor: humanos, animales y clima.

Con lo bien acomodado que vivía un día atrás, prefería buscar un árbol y dormir en sus ramas.

La siguiente calle estaba desierta, exceptuando a un perro, un pastor alemán, que olisqueaba con ímpetu una colina de basura. Hasta que encontró un trozo de carne deteriorada, era carne humana.

Se acercó hasta antes de la pila y le quedó observando. El perro le gruñó, seguramente creía que le iba a quitar aquel manjar que sostenía en el hocico. Reese suspiró y se acuclilló llamándole en un bajo silbido, el perro obedeció y Reese pudo observar lo malgastada dentadura del can, aun cuando sostenía con tanta presión su alimento.

- Hola amigo - Acarició el pelaje alborotado, áspero y decrépito de su pescuezo. Pudo encontrar raspones, cortes y mordeduras pertenecientes al tiempo que llevaba en ese lugar. - ¿Antes le pertenecías a un policía, eh? - Ahora acarició tras sus orejas. El can parecía encantado, pues dejó su trozo de carne caer al suelo, dejando más claro la enfermedad de la rabia, y comenzó a mover su cola de un lado a otro. Reese esbozó una pequeña y nostálgica sonrisa - Tenías razones para asesinar a esa mujer. - Los signos del abrupto maltrato llegaron a sus ojos -  El ser humano es tan cruel... Prefirieron mandarte acá en lugar de sacrificarte. - Se puso de pie, el perro quedó sentado observándole. - Debes estar cansado de tanto luchar. - Le ladró con un pequeño salto de juego. - Descuida, ya no sufrirás más. - Se puso tras él y le tomó del pescuezo y la garganta, el cuadrúpedo se lo permitió. Después hizo un simple pero fuerte movimiento, torciendo el cuello del can, hasta que escuchó que este quebraba. Aquello no duró ni medio segundo, así que el can no había sufrido, de hecho ni se había dado cuenta del peligro que era que Jail pusiera sus manos sobre algo o alguien. - Conocí a tu dueño - Platicó con el cuerpo sin vida. - Murió el año pasado, junto a su patrulla, antes de que te pusieran aquí, de hecho; lamento que hubiera estado cerca cuando mandé a explosionar el edificio, pero mis compañeros estaban comprometidos. - Lo observó por última vez, algún día tendría que pagar todas las deudas que tenía con la vida, pero por el momento,  simplemente dejaría que su sonrisa iluminara su rostro, mientras cumplía con sus ideales.

Se sacudió levemente el traje, para luego continuar su camino. Exile le agradaba, y estaba empezando a sentirse como en casa.

Es verdad que no era un asesino si simplemente contrataba a alguien más, pero el hombre que le había dicho aquello, no se equivocaba del todo, pues él también era un asesino, pero no uno vulgar. Él asesinaba la voluntad, y los ideales.
----


Segundo cap :3 No me odien a Reese (?
Esta vez solo es narrar como les ha recibido Exile... o cómo se ha ido adaptando cada personaje a este sitio. O lo que quieran (?
Aquí si pueden haber más de una conti, dependiendo de cuanto quieran mostrar el desarrollo de su personaje :3
Si me entendieron bien, y si no... Mejor. (?
Leer la última norma aumentada (?
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Mar 13 Sep - 9:55

En Exile la comida escaseaba tanto, que su cuerpo se había vuelto mas delgado, mas curvilíneo, mas femenina y mas frágil. Aquello suponía una desventaja clara pero aún así, no sería problema, siempre consideró que la técnica superaba a la fuerza bruta por lo que nunca lo tomó como un problema.
Sabía que en aquel lugar, las mujeres no tenían derecho salvo el de satisfacer los incansables deseos del hombre. Todas eran esclavas menos aquellas que eran lo suficientemente listas para mantenerse o fuertes para defenderse. Por ello, llevaba una capa que la cubría entera, hasta el cabello mostrando solo la punta de sus botas y su rostro. Lo mas insensato era mostrar su estatus como fémina.

- ¡Nia! - Una niña pequeña de no mas de diez años corrió a abrazarla con emoción hundiendo su rostro en la capa.
- Está sucio Lau... - Respondió quitandose la capucha, dejando respirar su claros cabellos por una vez al día.
- ¡Bienvenida! - La miró a la cara con ojos centelleantes de ilusión, ignorando lo que había dicho Nia.

Aquel lugar no tenía ventanas, era oscuro, húmedo, sucio y la habitaban solamente niños. Tenía muy pocos muebles y el suelo estaba repleto de mantas donde dormían aquellos críos. Tan solo había un colchón donde la ocupaba una menor enferma.
Nia se había asignado la tarea de alimentarlos mientras que ellos tan solo tenían que merodear escuchando cotilleos. Era un trato mas que decente, no volver a robar y sufrir el riesgo de ser atrapado a cambio de información.

- ¿Que trajiste hoy? - Nia sonrió y se agachó ante ella. Había un aura maternal que ella misma había fabricado con facilidad.
- ¿No lo hueles? - Dijo a lo que la pequeña empezó a olisquear.
- ¿Que es? -
- Carne y pan... pan recién hecho. - Dijo sacando debajo de su capa un saco que desprendía agradables olores.
- ¡Si! - La tomó y salió corriendo hacia el resto.
Vio como ella y los demás comenzaban a repartirse la comida pero solo un chico de catorce años quien se encontraba apoyado en una esquina solitaria, comenzó a acercarse a Nia pero a distancias prudentes,  observandola con cierta superioridad egocéntrica.
- ¿Que pasa Bryan? -
- Ya sabrás. -
- ¿Ya sabré? - Disimuló inocencia, como había hecho todo el tiempo. El chico solo se encogió de hombros con una leve sonrisa y de pronto, llamaron a la puerta.

Nia fue a abrir y como un rayo, una mano la arrastró violentamente hasta la pared. Aquel bruto tomó sus manos y sin la menor delicadeza, las alzó por encima de su cabeza mientras las presionaba contra la pared.

- Vaya vaya, resulta que si había una mujer. - Dijo mientras su compañero retiraba la capa de Nia, revelando su pequeño no tan secreto. Nia miró hacia el adolescente que sonreía de oreja a oreja.
- ¿Cuanto por esto Bryan? - Preguntó ella.
- Bueno... por unas cuantas monedas... y por probarte. - Dijo mientras se disponía a bajar los pantalones.
- Eh, alto ahí chico, no tan rápido. - El bruto que no sostenía a Nia se acercó a Bryan quien lo miró como si nada. Y de pronto, un golpe seco en su estómago - Nosotros primero y luego os veníis todos. -
- Teníamos un trato. - Dijo tras poder recuperar el aliento.
- ¿Que trato? - Los dos adultos empezaron a reír a carcajadas. - Inocente crío. Pero nos lo pensaremos... después de todo... - Devolvió la vista a Nia. - Esta vez es bastante bella.

Nia notó cierto bulto sagrado que no dudó en clavar con todas su fuerzas la punta de sus botas de una patada. Su agresor inmediatamente la soltó con un alarido de dolor e hizo lo mismo al otro quien no tuvo tiempo de reaccionar ante aquello que no se esperaba.

- ¿Verdad que no sienta bien? - Se agachó a la misma altura de los adultos que se retorcían en el suelo.
- ¡Zorra! E-Eso no vale.... -
- Hiciste lo mismo con el trato de él. Los tratos se respetan siempre, no cuando quieres. - Se acercó a Bryan. Su rostro maternal fingido había pasado a ira. - Lo nuestro se acabó. - Iba a partirle la cabeza cuando Lau la abrazó.
- ¡No! -
- Largo. - Dijo apartandola agresivamente. Se puso su capa y salió de aquel lugar sin mirar atrás. - Dentro de lo planeado. - Se dijo a sí misma. No tenía remordimientos, sabía que clase de lugar era Exile y tan solo tenía que hacer su trabajo.


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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Mar. el Jue 15 Sep - 22:24

Oscuridad y frio. Tres años y aún no cambiaba su imagen sobre Exile. Se subió el cierre de la chaqueta hasta el cuello. A veces agradecía no haber crecido en esos tres años sería trágico tener que deshacerse de aquella prenda que la había acompañado tanto tiempo y que guardaba la única conexión a su pasado y su cordura. Avanzó rápidamente por la aquella oscura calle. Pasó por el frente de un callejón dónde un gato hurgaba en el bote de basura, qué cliché. Sonrió de lado. Ajustó la mochila al hombro. La había conseguido en su primer año en el lugar en una apuesta. La gente puede estar loca en ese lugar pero sigue siendo estúpida. Giró en la primera calle a la derecha y se detuvo fuera de lo que parecía un local de mala muerte. Entró sin más. Usaba un gorro de tela ocultando su colorido cabello. Traía pantalones ajustados y sus botines con plataformas, todo negro. Entró al lugar. Un hombre corpulento se encontraba en la barra observándola de la forma más despreciable posible. Ella examinó el lugar rápidamente y se acercó a una mesa tomando asiento.
Un hombre se acercó y tomó asiento frente a ella sin preguntar.
-¿tienes algo para mi hoy? – dijo ella con una voz tranquila. Metió su mano en su bolsillo derecho. El hombre aguantó la respiración. Ella sacó una baraja de cartas.
-No. Nada. – escupió el aire.
-¿Eh? ¿Nada? – la joven empezó a barajar los naipes – Oh, qué lástima. – Dio un golpe seco en la mesa con las cartas y consigo arrimó la silla. Se colocó de pie y se puso la mochila al hombro.
-Entonces…
-Olvídalo Kevin. No información no dinero. Adiós – sin más la joven salió del lugar, dejando a un Kevin totalmente atontado. Cuando quiso reaccionar y salir del local, la mujer se había esfumado.
Tercera fuente del día que no le daba la información que buscaba. Tres años y lo único que había conseguido averiguar de sus antiguos compañeros es que habían escuchado sobre uno en la zona este pero no era un dato seguro así que no se arriesgó a ir hasta allí. Movió la cabeza y soltó un ligero suspiro. Observó a un hombre que movía sus manos en sus bolsillos un poco alterado y notoriamente perdido, quizás ebrio o drogado. Y en la esquina, un grupo de tres. ¡Oh! Pobre idiota. Seguro un ladronzuelo corrupto que sin saber de la vida lo mandaron a ese agujero. Bueno, es verdad que había perdido un poco de cargo de conciencia pero ella seguía teniendo principios.
-Bueno, creo que es hora de trabajar –
La vida en Exile era dura pero Lyanna había aprendido a sobrevivir.
-¿Entonces? ¡De una vez!
-Chicos, chicos ¿Qué forma tan inadecuada es de tratar a un pobre hombre? – la joven se encaminó hacia los cuatro sujetos.
-No te metas mujer, al menos que quieras cubrir su lugar y hacernos divertir un poco.
-Lo consideraría, en serio que sí, pero ustedes me dan asco. Sin embargo, no puede dejar que se aprovechen de este idiota – La joven sonrió. –Así que con su permiso. – la muchacha fue a tomar al hombre que parecía haberse desparramado en el suelo, cuando uno de los de atrás la tomó del hombro.
-Un momento
-¿Por qué lo tienen que hacer tan difícil? – La chica se quitó del agarre de una forma rápida mientras se giraba a darle una patada en la cara a uno de ellos. Rápidamente, los tres hombres llevaron sus manos al cinturón -¡Oh! ¡Armas! Genial, necesito de esas. ¿Las sacaron de contrabando? ¿Pagaron demasiado? Pobres, estoy segura que los estafaron – los hombres se abalanzaron contra ella. Les haré la historia corta. PAF. PUM. PAF. Los tres hombres se encontraban tirados en el suelo y ella se estiraba. Le habían caído un par de golpes pero nada que preocuparse y justo cuando se iba a voltear, sintió el agarre del hombre tras de ella.
-Mi amor vamos a un…- Y antes de que acabe, un golpe certero en el cuello lo tumbó.
-Una que quiere hacer su labor social del día y lo malogran. Pero bueno, tomaré esto…y esto. ¡Gracias! – La joven tomó las armas y todo lo que podría ser útil en el mercado negro del bajo mundo. Sí, había un infierno más bajo que Exile. Aquel mundo dónde todos los negocios se movían. Le sacó al hombre un par de cosas más y se marchó.


------------------
Espero que se entienda y este bien! sino, luego lo edito! Smile

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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Amelia el Jue 22 Sep - 17:00

El viento era inestable, a veces muy fuerte a veces muy débil, moviéndose de un lado a otro, eso podía dificultar la caza, han pasado ya dos años desde que llegó a Exile, y se ha adaptado muy bien aunque odia el clima, la gente, la comida, el desorden, los secretos, los políticos, entre otras cosas, nunca se aburre con tantas cosas por saber y secretos por descubrir no deja de pensar que su nueva vida es interesante, aparte de que encontró un distribuidor de sus cigarros favoritos, el resto no le importaba.


 Aaron, estaba sentado con su francotirador de contrabando al lado suyo, mirando al cielo en busca de un ave o algo que pudiera cazar para su supervivencia, a su lado izquierdo tenía una cerveza que ya estaba caliente, antes en su vieja vida la hubiera desechado al instante pero ahora se ha acostumbrado a comer y beber cosas peores.
 
Ha pasado un buen tiempo, el calor era insoportable, pero no había comido en todo el día, tenía que seguir esperando con la esperanza que aparezca algo para cazar, de pronto escucho un ruido, se levantó de su asiento y miro arriba; ahí estaba un pájaro en el techo de una casa no muy lejana, un pájaro muy común pero indispensable para sobrevivir y en Exile, muy raro de encontrar, hoy era su día de suerte así que tomo su arma y lo apunto, el pájaro salió volando al instante, Aaron puso su ojo color miel en la mira para no perderlo segundos más tarde disparó; directo al blanco.


El pájaro cayo, pero para su mala suerte en dirección equivocada y tuvo que irse a las calles para buscarlo, vio donde aterrizó así que no habría problema, corrió en busca de su comida, ya podía saborearla con tan solo pensarlo, llegó a una calle un poco angosta y lo vio tirado en el suelo pero justo antes de recogerlo divisó a una muchacha correr y atrapar el pájaro en un instante
 
-¡Hey! ¡Esa es mi comida, tú, ladrona! – dijo Aaron muy molesto mientras salía a perseguirla
-Ya no lo es – le respondió aquella muchacha riéndose mientras colocaba al pájaro en su bolso y corría más de prisa
 
Se siguieron hasta un callejón que para suerte de Aaron no tenía salida, así que la muchacha quedó atrapada, sin poder hacer nada trato de subirse la pared pero fue imposible Aaron la alcanzó y la acorraló en una esquina con sus brazos
 
-¿Acaso creíste que podías escapar de mi? – preguntó el ojimiel con su sonrisa muy peculiar
-Eres inteligente y ágil – dijo la muchacha – pero… ¡no más que yo! – de inmediato saco de su bolsillo un cuchillo que logró rozar el hombro de Aaron pero este lo detuvo en seco con su mano haciendo que el cuchillo cayera al suelo y ella quedo completamente inmóvil


-Lo siento mucho, en verdad – empezó a lloriquear la muchacha – pero tenía demasiada hambre no he comido en días


La muchacha era muy guapa y joven, a Aaron le llamó la atención esos ojos pero no lo engañaban


-¿Y qué me hace creer que no has comido en días?
-He dado todo lo que he conseguido a mis hijos, por favor ayúdame con esto, ¡lo necesito! – rogaba la muchacha


¿Una mujer tan joven con hijos en Exile? Sí, claro. Pero le dio una idea para comprobarlo


-Me has conmovido – empezó el chico – te regalaré ese pájaro con una condición - la muchacha tragó saliva – tendrás que besarme


Aaron vio que ella reaccionó, fue tan solo un movimiento de su boca para arriba, signo de una mentira que está funcionando, ya sabía que hacer


-Vaya petición… - dijo la chica
-¿Qué te digo? Me gusta hacer este tipo de cosas…
-Pues me parece bien


Enseguida, Aaron liberó las manos de la chica y le dio un beso, la tomo de la cintura y cada vez ese beso era más intenso, duró un rato hasta que por fin se separaron


-Pues eso fue todo, querida – dijo el ojimiel – ahora puedes irte pero a la próxima no robes nada de nadie
La chica asintió y se fue corriendo fuera de allí con una pequeña risa de victoria que se notaba sin esfuerzo
 
Aaron sonrió
 
Prendió un cigarro con su mano derecha y esperó un rato a ver si la muchacha se daba cuenta, al final se trepó la pared y salió corriendo con su pájaro en mano.




------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Y eso es todo (por ahora) espero que todo este bien, que se entienda y que sigamos rolleando xD


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Re: [Roll]Exile

Mensaje por *Sab--loid09* el Sáb 24 Sep - 17:48

Tic, toc. Tic, toc.

El reloj que colgaba de unas cadenas oxidadas en un desvencijado edificio al frente, le mostraba la hora con un desesperante ruidito.

-Tres horas ya.

La manilla del reloj se colocó en posición de manera que anunciaba las once de la mañana. Llevaba ya tres horas observando y analizando a su próxima víctima: Un hombre de contextura gruesa, algo viejo y con un aire de altivez ante todo lo que veía.

-Claramente piensa que por tener algo de dinero, es mejor que los demás.

Zack miró hacia la ventana sucia del local al que había entrado el tipo. Podía ver cómo éste trataba de negociar algún asunto pendiente con el dueño del lugar y, al observar su rostro, el castaño se dio cuenta de que no había tenido éxito. Su presa iba saliendo del establecimiento, guardándose en el bolsillo una pequeña bolsa de cuero marrón desgastado, allí llevaba lo que consideraba una pequeña fortuna, al menos al ser residente en Exile.

-Idiota, no deberías andar con esas monedas por allí con tanta confianza -El ojiverde sonrió para sí, con una malicia que envenenaba sólo de verla.

Pero nadie podía darse cuenta puesto que, como siempre, se hallaba escondido acechando a sus víctimas desde un lugar donde no pudieran sospechar que los perseguían. En este caso, había escogido un estrecho y muy oscuro callejón que tomaba lugar entre dos edificios opacos y mugrientos. Sólo si te adentrabas allí y mirabas muy de cerca, podrías encontrarte con un par de ojos verdes que brillaban con una mezcla de maldad, astucia y un vacío de sentimientos que helarían a cualquiera. Pero claro, si te asomabas, si osabas descubrirlo de su escondite, aunque no fueras la víctima que escogió igual no dudaría en asesinarte a sangre fría y en un instante. Ese joven no era la clase de criminal que dejaría testigos, no, él era cauteloso y medía cada paso que llevaba a cabo. Como si de un juego inteligente se tratase.

Y allí iba, salió del callejón cuando ya su víctima se había alejado lo suficiente calle abajo, metió las manos en sus bolsillos y caminó con completa naturalidad. Sus ojos indiferentes recorrían ambos lados de la calle que resultaba ser una de las más concurridas, aunque esto no quitaba que fuese igual de lúgubre. De hecho, cualquier persona normal huiría de allí sin pensarlo, al ver a tantas lacras de la sociedad juntas haciendo de las suyas.

Pero él estaba tranquilo y no había perdido de vista al "pez gordo" que iba a capturar. No había asesinado a alguien en los últimos... Dos días, quizá? Ya necesitaba buscar un nuevo entretenimiento y ese hombre había captado su atención desde un principio. No sólo saciaría un poco su sed de sangre, también podría quedarse con las monedas de aquel tipo y así comprar algo para comer en esa apestosa ciudad. Eso era lo único donde mantenía una actitud correcta con los demás: El mercado. Había aprendido que si se comportaba bien con los vendedores y les pagaba lo suficiente, éstos lo retribuirían con lo mejor de sus productos, que fuera de Exile no sería más que comida para desechar, pero al menos era mejor que los productos regulares de allí, que daban náuseas sólo de verlos.

-Si todo sale a tiempo, usaré el dinero para tener algo que almorzar. -En ese instante, su estómago crujió, hizo una mueca y pasó una de sus manos por su barriga.

Se había adaptado a la escasa alimentación que proveía el estar en ese lugar. Comía cuando podía, comprando con el dinero que le quitaba a sus víctimas o robando en los desabastecidos mercados. Sin embargo, a su edad, la naturaleza de su cuerpo le pedía más nutrientes y a veces no lograba saciar su hambre. Cualquiera pensaría "Es un psicópata, ¿Por qué no simplemente añade el canibalismo a su lista de pecados?", pero no, no se permitía a sí mismo probar bocado de alguna carne humana, los aborrecía demasiado como para hacerlo. "Esto no pasaría si estuviese en casa" pensó para sí varias veces, con un dolor en el pecho que rápidamente reemplazaba con indiferencia, odiaba ese sentimiento.

-Ahora, a capturar al pez gordo -Se relamió los labios siniestramente, su sed de sangre aumentaba a cada paso que daba, los cuales adornaba con una risa malévola por lo bajo.

Cruzó a la derecha, su presa había tomado otro camino pero por donde Zack decidió caminar era un atajo para cruzarse con el hombre y sorprenderlo. Sin embargo, una imagen a pocos metros de él lo hizo detenerse en seco. Su mirada se enfocó. No.

Había alimentado varias veces a ese animal con carne de sus propias víctimas. Lo había encontrado malherido, y había tratado de curar sus heridas pero no lo logró. Eran demasiado graves y allí no habían medicinas. Así que se había resignado a darle alimento y acariciarlo hasta que la criatura no pudiera sobrevivir más. Lo había conocido hace tan sólo unos pocos días.

Corrió hasta encontrarse con el cuerpo de un perro, claramente muerto, y se arrodilló rápidamente ante él.

-No puede ser -tomó el cuello del animal en sus manos, notó al instante que había sido sacrificado por alguien. Le habían torcido el pescuezo para matarlo- Quién...

Levantó la mirada hacia la nada, sólo la vacía calle gris lo rodeaba. Sus ojos verdes empezaron a aguarse y su mirada se tornaba borrosa. Sus cejas se arquearon generando una mueca de furia que contrastaba con las lágrimas, y apretaba los dientes fuertemente.

-!Un humano! ¡Un humano fue el maldito que decidió sobre tu vida! -Soltó lentamente el cuerpo inerte del perro- Quien sea, si lo descubro, sufrirá. Si se dio el lujo de decidir sobre ti, yo decidiré su destino.

Aún con lágrimas surcando sus mejillas, su rostro cambió. Una sonrisa amplia y desquiciada se formó en sus labios.

-Todos pagarán.

Se levantó del suelo. Precisamente, su víctima dobló una esquina hacia la calle donde Zachary se encontraba, el castaño se dirigió a él rápidamente, con la sonrisa psicópata intacta en su cara. Lo empujó contra una pared, le tapó la boca con una mano y lo apuntó con un cuchillo que sacó de su bolsillo.

-Ni una palabra, basura.

Los ojos del hombre se abrieron desorbitados, denotaban sorpresa y un profundo temor. No le dio tiempo a reaccionar cuando el joven lo había inmovilizado y se lo llevaba a rastras a un callejón sin salida. Con cada cuchillada pagó no sólo por la locura del chico, sino también por el odio que tenía éste a los humanos y por el crimen que quien sea había hecho al matar a ese animal.

Al poco rato, sólo Zachary salió del callejón. Tomó el camino opuesto del que había llegado e hizo volar en el aire una bolsa gastada de cuero marrón, para segundos después atraparla en el aire con una mano.

-Hora de almorzar.



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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Dom 25 Sep - 1:44

CAPITULO TRES
NUEVOS CONOCIDOS

Resse había decidido seguir caminando por las rústicas calles de Exile. Quería conocer, si le era posible, hasta el último rincón.

Hasta ese día todo había estado tranquilo. Algunas veces intentaron atacarle, por robarle o simplemente por matarlo, pero, nada que le molestase.

Ahora observaba con curiosidad todo a su alrededor; de alguna manera sentía que había entrado a Disneyland, todo le parecía la mayor atracción jamás antes vista. Y cuando paró frente a un edificio, sabía que había encontrado el castillo principal. El lugar estaba mínimamente en mejores condiciones que los del rededor, por lo que, llamó su atención y quería indagar más.

Se arregló los gemelos, regresó sus manos a los bolsillos e ingresó al lugar con una paulatina sonrisa.

Aunque lo aparentara, el edificio no estaba desolado, ni mucho menos, de hecho, sentía miradas sobre él, miradas de advertencia. Tantas que le sorprendió no ser agredido en cuanto cruzó el umbral. Pero a pesar de eso solo podía seguir adelante, sin quitar su expresión de seguridad y diversión.

En el tercer piso encontró un lugar de su interés; tenía un escritorio, un librero y una ventana.
Se sentó en el escritorio deleitándose con la vista que le ofrecía aquella abertura sin protección cuadrada; y empezó a reflexionar sobre qué debería de hacer de ahí en adelante; de hecho, no tenía mucho, solo sobrevivir hasta la entrada de los militares.

¿Qué haría entonces? ¿Simplemente salir y ya?

« ¡Qué aburrido! »

Un ruido lo sacó de sus pensamientos. O más bien una voz; de aquellas que gracias a su tono rasposo, era reconocida la adicción al cigarrillo.

- Oe.

Reese giró levemente el rostro, y observó por el rabillo del ojo a quien sea que estuviese a sus espaldas. No le fue sorpresa ver a un gran grupo de personas; y menos en esas condiciones. Se notaba el desgasto en sus rostros por adicciones, además de que pudo notar que tipo de criminales eran; habían desde simples busca problemas, hasta asesinos. El que había llamado su atención no era otro que el que estaba en frente de todos. Tenía una apariencia bastante peculiar, y el mayor rasgo era el copete que se alzaba sobre su cabeza, desgastado por tintes anteriores. No era más que un busca problemas.

Volvió a sonreír cuando volvió a escuchar a aquel hombre.

- ¿Qué crees que haces ahí? - Se le notaba molesto, por lo que Reese decidió contestar lo más pronto posible.
- Disfrutando la vista. Es muy agradable ¿Sabes? - Los murmullos de incredulidad no se hicieron esperar. Reese regresó la mirada al exterior.
- ¡No me jodas! - La misma persona se acercó a pasos furiosos al escritorio. - ¡Absolutamente nadie se atreve a entrar aquí! - Dio un fuerte golpe al mueble de madera, tanto que el resentimiento de los años hizo una grieta.
- ¿En serio? - Reese no parecía tener otro interés más allá de seguir observando el paisaje, tanto así que descuidó su postura jorobando levemente su espalda. - ¿Y por qué? Soy nuevo en el vecindario, por cierto.

El hombre chirrió los dientes de irritación. Y con un movimiento rápido, hacia el estuche ubicado en la pretina de su pantalón, sacó un cuchillo y apuntó a la cabeza del enternado.

- Porque esa es la ley por esta zona. Y las personas como tú ¡No son bienvenidas! - Lanzó el artefacto. Y hubiera dado en el blanco si el otro no inclinaba el cuerpo hacia un lado.
El puñal fue alcanzado por la mano de Reese, evitando que cayera a la calle.
- ¿Hay leyes? - Reese se dignó a ponerse sobre sus pies y a mirar de frente a todos. Quienes rápidamente reaccionaron al ver su rostro.
- Por supuesto que las hay, o al menos dentro de este edificio sí.
- Ya veo... - Regresó el arma a manos de su dueño, quien solo podía seguir sintiendo irritación, y más ahora que sabía quién era. Pero se estaba controlando, y ya no parecía tener interés en atacarle.

El joven Jail dio un vistazo al librero, del cual tomó un libro. Tenía manchas de sangre pegadas a el. Estaba seca y era bastante antigua; por lo que dedujo, pertenecía a una purga pasada. Se dejó sorprender al hecho de que lo mantenían con ellos. Después dio una prolongada mirada a todos los que se encontraban ahí.
- ¿Quién de ustedes es el jefe?
- ¿Para qué quieres saber eso? - Esta vez alguien más musculoso y alto que los demás presentes habló.
- Simple curiosidad. - Sonrió, volviendo a dejar el libro en su lugar. Y luego volvió a dedicarles otra mirada. - Ah, no, disculpen... Ninguno de ustedes es. - Un tono bajo y decepcionado salió de él. Lo que molestó a todo el grupo.
- Escucha Jail... - Esta vez habló el que se había quedado en una esquina, escondido por la oscuridad y las personas, quienes dejaron el camino libre para que se pudieran ver. Aunque el otro tenía el rostro oculto por un pañuelo.
No era una sorpresa para el nominado que supieran su apellido, después de todo, era y es una figura pública.

- Este no es el palacio en el que estás acostumbrado a vivir, ni mucho menos esa civilización tan bien cuidada que tienen allá fuera. Así que mejor mide lo que haces y dices. Aquí no está tu padre para rescatarte.

Reese giró el rostro en desconcierto y después habló. No tenía malas intenciones, pero esas personas no parecían querer charlar con él. Aunque lo seguiría intentando pues tenía más ganas de llevarse bien con ellos.

- Comprendo. Se han ofendido; no era mi intención. Lo siento.- Se disculpó.
- ¡Este tipo cada vez me está crispando más los nervios! - El hombre del puñal alzó la voz, y volvió a su intento de apuñalarlo, Reese suspiró pesadamente. Y solo se hizo un poco hacia atrás para arrebatar aquel arma, de una patada y dejando que cayera al suelo.
- He venido en son de paz. Solo quiero tener una plática con quién los ha juntado.
- No te creo. - Dijo el hombre alto. - Sabiendo quién eres... ¿Solo buscas protección no es así?

Reese soltó una carcajada, no es que se estuviera burlando, creía muy capaz a cualquiera; pero ese no era su objetivo. Pero aquella risa le costó que muchos más tomaran una actitud reacia a aceptarle ahí. Él sabía que lo que en realidad pasaba, era otra cosa, tenían miedo pero no de él.

- Chicos, yo solo he venido de visita. - Nuevamente les observó. Él fuera de esas murallas, no era una persona sincera. De hecho mentía mucho y su hipocresía había crecido a medida de que conocía a las personas. Pero dentro de Exile, no necesitaba de aquello. - Solo quiero ver a su Jefe.
- Si lo quieres ver tanto. - Compartieron miradas entre el grupo. - Entonces, deberás de pasar por nosotros. - Reese lanzó otro suspiro. ¿Tan importante era para ellos? Pero bien, lo aceptaría.

◘▬◘▬◘

- ¡Señor! - Un muchacho joven corrió saliendo del edificio al ver a un moreno de ojos rasgados, era joven y alto. - Es horrible. - El menor vio la sorpresa en los ojos de su jefe y ambos corrieron rápidamente al interior del edificio. Para que uno de sus muchachos estuviera en tal estado de pánico quería decir que nada bueno había pasado.
Subió primer y segundo piso solo sabiendo de diez personas. hasta que llegó al tercero, al lugar que había escogido como su oficina. Sus hombres estaban en el suelo. Y un desconocido sentado sobre el escritorio, observando el medio día y con uno de los libros, que más de las tardes había pasado leyendo, cerrado a un lado.

- Que maleducado. ¿No te han enseñado que lugares son para sentarse y cuáles no? - Dejó salir su voz con calma, pero severa.
El nominado giró el rostro y sonrió ampliamente.
- Yun. - Pronunció con regocijo. - Te he esperado toda la mañana. - Bajó del escritorio y se acercó para saludarlo con un apretón de manos que el otro no correspondió.
- ¿Piensas que te voy a saludar después de ver esto?.
Reese miró a su alrededor y es verdad, había sido muy maleducado.
- Me disculpo, pero, te tienen demasiado aprecio. Pensaban que los iba alejar de ti o algo así. - Continuó con la mano extendida, su contraparte dejó salir un pesado suspiro. Y decidió saludarlo de igual manera.
- No entiendo que haces aquí. - Le soltó, y fue hacia uno de sus hombres caídos, presionó ciertos puntos de su cuerpo para cuando lo vio moverse por fin.
- Me han inculpado. - Sonrió. Yun solo atinó a reír. - No es gracioso.
- Sí que lo es. No han podido sacar nada de lo que realmente has hecho y se han ido por el camino fácil. - Continuó con el trabajo de regresar la movilidad a su equipo.
- Ya ves. - Se encogió de hombros.
- No puedo creer que en serio los hayas paralizado. Por eso, le dije a mi padre que no te enseñara esto. Pero fue necio. - Se quejó, ya le faltaba menos de la mitad.
- Tu padre era un hombre sabio, le estoy muy agradecido. - Reese observó a el busca problemas de hace un momento e hizo un saludo con la mano, el otro simplemente giró el rostro molesto. - Al parecer no le agrado a algunos de tus hombres.
- Ya ves... No le vas a simpatizar a todo el mundo ¿Sabes?
- Los miembros de una organización siempre tendrán atributos de sus jefes Yun. Tienes a muchas personas con potencial; y entiendo esa parte reacia a aceptarme, y es porque tú también la posees. - Reese volvió a la ventana pero esta vez se quedó observando de pie y en la esquina vio pasar alguien que llamó su atención.
- ¿Acaso quieres que hagan alguno de tus extraños planes? Reese estos muchachos están siendo rehabilitados, ni creas que te lo permitiré.
- No, esta vez no te quitaré nada. Suficiente fue aquel atentado. - Dijo, refiriéndose al fatídico día en el que el líder de ese lugar fue privado de su libertad al intentar rescatar a su unidad, y fallando. - Esta vez solo vine a decirte que estoy por aquí.
El hombre suspiró.
- Sé que lo que diré está mal, pero si necesitas algo no dudes en decirme. Aunque no son lo mejor, están listos para algunos imprevistos. - Dijo. A pesar de todo, él le debía muchos favores a Reese; especialmente con la enfermedad terminal de su padre.
- Oh, ¿En serio? - Preguntó curioso regresando a verlo. Yun conocía esa mirada, y solo podía acarrear una cosa: Problemas.
- Verás... - El sonido de un gruñido dejó a todos estupefactos. - No he comido en todo el día... - Sonrió llevándose una mano al abdomen. Yun dejó salir otra carcajada.
- Sigues siendo tan interesante, que no me puedo enojar contigo.
- ¿Interesante, eh? - Dijo más para sí. Y regresó a ver al exterior. La persona que había visto ya no estaba. Había tomado su interés pues aquella aura era nueva para él y la duda creció en él al verla completamente encapuchada. ¿Qué hacía una persona así en Exile?

---

Sé que está larga pero... Ya que se le puede hacer (?
Ahora sí, hagan lo que se les venga en gana (?
Yun y su organización, no los tomen en cuenta al menos que les sirvan de algo. Son solo relleno (? y los primeros pasos para un imperio, lol. Nah mentira (?
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Mar. el Dom 25 Sep - 20:18

Se colocó bien la chaqueta y la mochila al hombro. Caminaba despreocupada con las manos en los bolsillos y la capucha negra sobre su cabello. El silencio impuesto por aquel lúgubre lugar era opacado por el tararear de la joven. Aquella canción no era de sus favoritas pero era una de las más recordaba.
-La. La. La. Laralalara- movía la cabeza a la par mientras recordaba las notas de la canción –No tengo que ser lo que quieren ver pero en mis acciones está la respuesta. Y eso te molesta. Lalalala - terminó soltando una risita. Esa canción era tan pegajosa que no podía quitársela de la mente. -Porque todo de mi hace quebrar tu conciencia, todo de ti me hizo perder la inocencia. Dispárame no dudes más, esta vez conmigo no podrás…- Sumida en sus pensamientos y distraída con su concierto privado, Lya no se dio cuenta cuando un pequeño perrito salió rápidamente desde un callejón, por lo que frenó su paso rápidamente.
-¡Oh shit! Ten cuidado pequeño. – El pequeño animalito se encontraba sentado lamiéndose una pata y eso le llamó la atención. El cachorro tenía el pelaje claro salvo por sus patitas las cuales tenían el color de un rojo intenso. La muchacha recorrió con la mirada el sendero de pisadas que había dejado el pequeño animal. ¿Sangre? Se acercó al pequeño y este se puso en pie y empezó a ladrar, lo cual pareció muy tierno. –Ow, cosita. Ven - y lo tomó en sus brazos. Se notaba que era un pequeño de apenas un par de meses. No veía a otros perritos o a su madre. –Pobre ¿De dónde saliste? ¿Estás solo? – Ella empezó acariciarlo y este se dejó acariciar. No era de raza y parecía ser muy pequeño, así que Lya supuso que fue el último de su camada y por ello lo abandonaron. –Eres muy lindo. A lo mejor y te dejo quedarte conmigo-
Si bien es cierto, nunca tuvo un amor particular por los perros, a ella le gustaban los animales y como si fuera poco, le llamó la atención esa tintura en sus extremidades. Sin soltar al can y acariciando su cabecita caminaron hacia el interior del callejón. Oscuro y sin salida. Demasiado cliché para su gusto. Paseó su vista intentando localizarlo y lo vio. A un lado del basurero. Recostado sobre un charco de su propia sangre, tenía múltiples puñaladas que iban desde su estómago hasta sus brazos y piernas. La joven se quedó a una distancia cercana, sin dejar de acariciar al pequeño perrito.
-Cortadas en todos lados menos en las zonas mortales. Ow pobre desdichado, alguien quiso que sufrieras y murieras desangrado. ¿Qué pecado habrás pagado? – expresó.
Lyanna se consideraba una experta en referentes de investigación criminalista y se lo debía a todas las series policiales de antaño que veía y obviamente, gracias a su mentor en The Hoods.
Había examinado rápidamente con solo la vista aquella atrocidad con una mirada serena. Si bien es cierto, había tenido que lidiar con la muerte en más de una oportunidad desde que llegó a Exile, aún tenía un poco humanidad intacta y aquellas escenas le originaban un sentimiento extraño. Observó un poco más al cadáver frente a ella. Parecía haber sido víctima de un crimen de odio. Nadie ataca tantas veces sin motivo al menos que sea un sociópata. Aunque a simple vista parecería haber sido víctima de un robo, estaba segura de que no había sido el incentivo. Se dio la vuelta y siguió analizando el lugar. No había huellas, salvo las del cachorrito. El pobre hombre había sido atacado por un experto. Pobre infeliz.
–Que en paz descanses – murmuró y siguió su camino con el cachorrito en manos. No había pasado mucho desde que se efectuó aquel acto. Lya se preguntaba si en cualquier momento aparecerían aquellos que limpiaban escenas como esas. Y es que en una ciudad de tal calaña como Exile, las muertes son cosas diarias pero algo de humanidad debía de quedar en la mente de los desgraciados que nos envían porque al día siguiente de una muerte…no hay ni rastro de ello. Tenía curiosidad, había que aceptarlo. La tentación de quedarse a ver quiénes eran los que hacían tal hazaña de limpiar los desastres de otros la inundó por instantes pero el sonido de su estómago le ganó.
-¡Es cierto! Es hora de comer. ¿Qué dices precioso? ¿Me acompañas? – le habló al pequeño can que solo atinó a mover la colita y lamer su dedos. –Oww pero si eres una hermosura.

“El Quemador” así se le llamaba aquel mercado negro. Era conocido como el único lugar donde comprar artículos prohibidos e “inexistentes” a la vista de los observadores, tales como bebidas alcohólicas, armas, drogas y otros bienes obtenidos ilegalmente. Estaba ubicado en el centro de la ciudad, bajo la fachada de un galpón abandonado. Los puestos eran varios, cualquiera podía ir al Quemador e intercambiar su mercancía por otra o comprar diversos alimentos, que si bien es cierto, no eran de la mejor calidad ni era basto, servía para mantenerse en pie durante un día. Había que tener cuidado con lo que se obtuviese pues como la gente honesta no pintaban ni en retratos y cualquiera podía ser estafado. Por eso había que ser astutos y saber con qué clase de persona se hacían los negocios.
Lyanna ingresó al galpón que siempre se encontraba semi abierto por la parte delantera. Aun cargaba al pequeño cachorro del cual se iba encariñando. Caminó entre los puestos buscando algo que le llamase la atención para comprar. Así encontró un poco de fruta, retazos de pan y leche para el perrito. Lo cambió por el reloj que le había quitado al hombre aquella mañana.
-¡Tú! – la joven se volteó ante aquel grito, encontrándose con un hombre rechoncho con un peinado gracioso como de libro, engrasado y un bigote que parecía una mancha.
-Oh, eres tú. ¿Qué sucede cariño? – respondió tranquilamente endulzando su voz.
-¡Me estafaste! - ¿Recuerdan que mencioné que cualquiera podría ser estafado? Pues Lya era de las que estafaban y salían victoriosamente aprovechándose de los pobres ingenuos.
-¿Yo? ¿Cómo crees?– preguntó pícara – Si tienes problemas con tu mercancía no es mi culpa corazón. Ahora, si me disculpas, debo llevar a este hermoso a comer.
- No tan rápido, me debes. Tendrás que pagar.
-Lo haría con mucho gusto, pero me gasté mi dote de hoy en este pequeño – dijo alzando al cachorrito antes de darse media vuelta y empezar a caminar. El hombre la tomó del brazo evitando que siga su caminar.
-No te escaparás esta vez-amenazó mostrando su diente de oro, que desagradable. Lya soltó un suspiro dispuesta a girarse para luchar. Dos pistolas. Dos simios gigantes con pistolas. Típico de gentuza como el albondigón, tener a dos mastodontes como guardianes. Cómo si fueran la gran cosa. Ambos le apuntaban con un arma. Lya iba a sacar una de las pistolas que robó ese mismo día, pero recordó que aún no compraba municiones… Comprar. ¡Eso es! Aún estaba en el Quemadero y lo usaría a su favor.
-Chicos, por favor. Esto podemos conversarlo como personas civilizadas ¿a qué si?- provocó mientras retrocedía.
-No des un paso más, hermosa.
-Gracias por el cumplido, pero me temo que no puedo obedecerlo – sin más, dio un giro y pateó el arma que tenía más cercana hacia arriba, ocasionando que el hombre suelte un tiro al aire, alertando a todos. -¡Infractor! – gritó la peli turquesa antes de empezar su escape. Si bien es cierto, el Quemadero era centro de prohibiciones quebrantadas, habían algunas reglas y la primera, era que no podían haber peleas y/o asesinatos dentro del galpón pues esto sería perjudicial para todos, por lo que los principales contrabandistas habían implementado normas que todos implícitamente obedecían y el que no, se enfrentaría a la mafia más poderosa del peor mundo. ¡Ups! ¡Pobre albóndiga!
-¡Hija de perra! – gritó el hombre mientras intentaba correr detrás de ella.
-¿Qué no ves que es un perrito macho? ¡Qué falta de respeto con el animalito! - se burló mientras con un salto ágilmente se colaba entre la multitud que se acercaban al punto del conflicto. Un grupo de hombres salió de entre la gente con armas dispuestos a sacar a los provocadores.
-¡Ella disparó! ¡Suéltenme! – Detrás del hombre, salieron más matones para defenderlo y junto con dos más, lograron esquivar a los otros y empezaron a seguirla.
-¿Qué ustedes no se cansan? Para ser así de gordos, tienen buena condición física ¿no? A ver que tanto duran – sonrió. La chica esquivaba ágilmente a las personas, cogía entre sus brazos al pobre perrito que parecía divertirse con todo el jaleo. Los hombres iban a sacar sus armas y eso no lo podía permitir, había demasiadas personas, entre mujeres y hombres, alguno podría ser inocente y ella no cargaría con más muertes sin culpas. Se dirigió hacia una de las salidas del galpón cuando se topó con un joven que sin interés alguno se cruzó en su camino, provocando que casi tropezara, sin embargo, logró darse impulso y dar un salto invertido sobre el joven. Cogió al pequeño perrito fuertemente mientras sus ojos se encontraban con los verdes del muchacho. Duró menos de un segundo pero logró dedicarle una sonrisa antes de realizar un aterrizaje perfecto y seguir su camino hacia la salida. En cuestión de segundos dos hombres la siguieron con armas en mano.


--------------------------------------------------------------------------------------------------
Bueno. 
1. Aquí me encontraré con Zack!
2. La canción es Boomerang de Lali <3 
3. "El Quemador" fue sacado del libro The Hunger Games.
4. No me salió como esperaba pero espero que le entiendas!
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por *Sab--loid09* el Lun 26 Sep - 0:16

Todo había salido como lo había planeado: Torturar al hombre, verlo morir agonizante, robar su dinero, no dejar ni una pista y salir sin problemas de aquél callejón oscuro y tétrico.

Dobló algunas esquinas cuidando que nadie lo viera desde que había abandonado el lugar del crimen y, una vez que había salido de la zona del "conflicto", empezó a caminar con la mayor tranquilidad que podría tener un psicópata luego de haber asesinado a alguien y no sentir culpa por ello. Al poco rato, dejó de jugar a alzar en el aire la bolsa con las monedas y se la guardó en un bolsillo puesto que había llegado a una zona más frecuentada, es decir, más personas podrían venírsele encima si veían que traía tanto dinero con él.

Se desperezó dando un ronco bostezo y estiró sus brazos en el aire, luego de tantas puñaladas, tenía que destensar los músculos. Nadie habría imaginado que alguien que aparentaba tal tranquilidad, acabara de matar a un hombre a sangre fría y es que además: Estaba completamente limpio. Ni una mancha de sangre sobre él. A veces le gustaba "mancharse un poco" pero ya que su próximo destino era el mercado, no quería levantar ni una sospecha, habían demasiados ojos chismosos por esos lares.

-Buen día, ¿Qué tiene para mí hoy? -Se inclinó un poco y apoyó su brazo desde el codo hasta la mano en el puesto de madera oscura de una mujer algo entrada en años-
-Bueno, querido, eso depende de qué traes para mí esta vez -Le sonrió, hablaba con un tono amistoso.
-Veamos... ¿Con ésto que me puedo llevar? -Hurgó en su bolsillo sin sacar la bolsa, sólo retiró la mano de allí y abrió el puño, dos pares de monedas que al parecer tenían un buen valor en ese mercado.
-Vaya, muchacho, a veces me sorprende cómo llegas con tanto dinero -Los ojos de la mujer brillaban con profundo deseo al mirar las monedas.
-Bueno, ya le he dicho, voy de persona en persona y hago cualquier pedido que me encarguen -Mintió Zack, sonriendo a la mayor, con tal transparencia que ésta le creyó al instante, como todos hacían.
-Pues sí, pero aquí no hay muchos seres que se apiaden de los demás como para darles trabajos.
-Ya verá usted, no son muchos pero a veces algunos necesitan de alguien más joven que pueda llevar cargas y cosas por el estilo -Su sonrisa seguía intacta, era suave e inocente.
-Tienes razón y, mientras tú hagas todo eso, vendrás a darme tus ganancias a cambio de algo que sacie tu estómago, entonces ambos ganamos ¿No es así? -La señora le dedicó una sonrisa más- Eres mi mejor cliente. Tú y tu estómago.
-Créame, por como van las cosas, vendré más seguido que antes -Se colocó una mano en la barriga, frotándola en gesto de hambre.
-Jajaja, mi joven muchacho, cada vez estás más alto. Tu cuerpo te pide más comida, crecen tan rápido. Está bien, te daré algo para que te llenes por hoy -Tomó las monedas como si del mejor tesoro se tratase y entró en una pequeña bodega que estaba conectada a su reducido puesto.

Zack se limitó a esperar que volviese con los productos, la sonrisa se borró de su rostro en el mismo instante en el que la mujer se había dado la vuelta y la había reemplazado con su acostumbrado rostro vacío e indiferente. Observó el lugar, nadie parecía haberse dado cuenta de que había pagado con una buena cantidad de dinero, aunque eso ya lo sabía: Había estado muy atento a su alrededor, aunque negociara con la mujer teniendo los ojos casi siempre fijos en ella.

-Un poco más y me dejas sin mercancía -Rió la señora volviendo con varios productos para comer en una bolsa, la cual cerró meticulosamente.
-Su trabajo es buscar esa mercancía, y el mío es pagarle por el favor de hacerlo y no dejarme morir de hambre -La sonrisa amigable del castaño volvió justo cuando ella salía, como si no hubiese dejado de sonreír momentos antes.
-Jajajaja -Rió de nuevo- Ay, mi muchacho, no dejaría que eso pase -Le entregó la bolsa y se despidió de él.

El joven andaba a paso tranquilo por el mercado, mirando a distintos lados con indiferencia y comiendo un trozo del pan que había adquirido, llevaba la bolsa sujeta contra su pecho con el otro brazo, para evitar que se la quitaran, muchos allí si se enteraran de la cantidad que llevaba, querrían arrebatársela.

De pronto, escuchó varios gritos provenientes de una voz masculina, luego varias, posteriormente un tiro al aire y la multitud que se movía entre excitación y nerviosismo, murmurando sin parar. Miró sin expresión alguna como un grupo de gente se iba apartando de a poco, llegaban otros hombres armados, nada que lo sorprendiera. Otro simple alboroto en el mercado.

Caminó un poco más hacia esa dirección, prestando más atención a su trozo de pan que al enfrentamiento que se llevaba a cabo a unos metros de él. De repente, una figura se cruzó frente a él con rapidez, vio cómo casi se tropezaba pero había recompuesto su postura al instante, sus ojos verdes se movieron al compás del salto impecable de la chica y logró captar la sonrisa en el rostro de la muchacha. Ella cayó perfectamente a sus espaldas y siguió su camino. Zack vio cómo seguidamente dos guardias pasaban junto a él, claramente persiguiéndola.

-Divertido –Articuló sin inmutarse, terminó de comer lo que tenía en la mano y se giró para seguirles a paso rápido, perdiéndose en la multitud, nadie se percató de que seguía a la persecución.

Sonrió, esta vez sin falsa amabilidad ni tampoco descontrolada locura, era más bien una sonrisa que denotaba interés, le había parecido entretenida la escena anterior. Veía cómo la chica atravesaba dos pequeñas calles para evadir a los hombres armados, pero éstos la seguían de cerca. El castaño se desvió del camino de todos y rodeó la calle por un atajo, apareciendo al lado de uno de los hombres, el que iba más atrás.

Un ruido seco, apenas audible, seguido del hombre cayendo al suelo. Zack lo había dejado inconsciente al golpearlo en un punto cercano a la nuca. El otro guardia, que llevaba ventaja, no se dio cuenta de esto. El ojiverde saltó unas cajas y pasó por el techo de una casa vieja y, cuando bajó al otro lado de ésta, se encontró con la muchacha que justo pasaba por esa calle que conectaba con una corta avenida a la izquierda, tratando de evadir a su perseguidor.

-¡Oh! –El chico la había tomado por sorpresa- ¡Tú de nuevo! Te vi en el mercado –Sonrió la joven.
-Por aquí –Se limitó a decir Zachary, la tomó de un brazo y se puso un dedo sobre los labios.
-Bien –Asintió ella, entendiendo que debía permanecer callada y su acompañante canino adoptó la misma cautela que ella.

Corrieron por varias calles que se cruzaban entre sí de una manera bastante complicada, ella no había recorrido aquellos extraños “pasadizos”, como decidió llamarles, pero decidió que seguiría al chico, al parecer sabía lo que hacía. Y cinco minutos después, se detuvieron en una calle bastante estrecha, que se daba lugar entre dos edificios algo altos pero igual de maltratados que todos los demás de esa ciudad en pedazos.

La muchacha se apoyó en una de las paredes, es decir, uno de los lados del edificio, con el perrito aún en brazos y ella tratando de recuperar el aliento, tanto ella como el chico tenían la respiración agitada.

-Oye… Gracias –Habló de repente ella, acariciando a su nueva mascota.

Zachary estaba algo encorvado, con las manos sobre los muslos y normalizando su respiración. Las palabras de ella lo hicieron elevarse poco a poco, fijando su mirada en los ojos azules de la joven desconocida. No respondió.

-Veo que conoces bastante bien este lugar, ¿Cuánto tiempo llevas aquí? –Volvió a hablar ella, sin obtener respuesta- Vale, vale, supongo que no es cortés preguntar tanto –Rió- ¿Al menos puedo saber tu nombre?
-… -Nunca le había dicho su nombre a nadie, se limitó a no responder y empezó a mover su collar entre sus dedos, no tan frenéticamente pero ella igual lo notó.
-“Coronel… Haunt” Oh, ¿Familia tuya? ¿Héroe de guerra? –Preguntó, había tomado las placas del collar con una de sus manos. Él sólo la miró- Mmm, bueno, no tienes que responder si no quieres. Mi nombre es Lyanna, aunque prefiero Lya –Sonrió, pensó que no habría peligro en decir su nombre al muchacho, por alguna razón- ¿Por qué me ayudaste?
-… Llamaste mi atención –Habló por primera vez Zack.
-Vaya, no eres mudo –Volvió a reír Lya- Supongo que fue mi salto sobre ti.
-No. Fue tu cabello.
-¿M-Mi cabello? –Abrió los ojos algo asombrada, inconscientemente se acomodó la capucha, había ocultado su cabello todo el tiempo que llevaba allí, y él lo había visto tan fácil.
-Cuando saltaste, se escapó uno de tus mechones por allí –Señaló la capucha- Es la primera vez que veo a alguien con el cabello azul, y que salta tan bien –El rostro del castaño se mantenía serio.
-Ya veo… -Tomó aire y volvió a su comportamiento calmado- Si no te importa, me gustaría que no le digas a nadie. ¿Vale? –Él sólo se encogió de hombros.

Lo miró por unos segundos, joven y de apariencia atractiva, se preguntaba cómo y desde cuándo había ido a parar a esa ciudad-prisión. Parecía algo menor que ella, sin embargo la sobrepasaba en altura, pero ella estaba acostumbrada, le solía suceder con mucha gente, incluso llevando sus zapatos con plataforma.

-Bueno, aquella calle ya la conozco, así que no hay necesidad de que sigamos acompañándonos –Sonrió otra vez Lyanna- Gracias, de nuevo. Me sacaste del aprieto, aunque yo hubiese podido sola.
-Sólo me pareció… Divertido –Apenas habló el chico.
-Bueno, adiós.
-Este…
-¿Sí?
-Deberías lavar al cachorro –Zack señaló las patitas del pequeño canino, aún manchadas de un rojo fuerte.
-Oh, sí, eso haré.
-… ¿Te lo… quedarás? –De verdad parecía que a ese muchacho le costaba hablar.
-Creo que sí, ¿verdad, amiguito? –Levantó al perrito en el aire, luego se lo acomodó en los brazos, junto a su pequeña bolsa de comida- Aunque me pregunto quién logró tal charco…

Las pupilas de Zack, que se mantenían fijas en las patas del animal, se contrajeron un poco. Como supuso, esa tenía que ser… La sangre del tipo al que poco tiempo antes había matado. Tenía habilidad al diferenciar los tonos, cada víctima sangraba diferente y además estaba fresca. No sólo eso, la chica había estado en el mercado, no era demasiado lejos del lugar del crimen.

Volvió su mirada a ella, quien le volvió a dedicar una pequeña sonrisa. Él no entendía por qué, pero no tenía la necesidad de hacerle daño a esa joven de cabello azul. Era la primera vez que le pasaba, sobre todo con alguien de quien no podía sacar ningún provecho. Usualmente se hubiese desecho de ella, de su vida, y desde un principio no la habría ayudado. Todo era extraño, estaba confundido y no le gustaba esa sensación. Él siempre buscaba hacer daño a las personas, siempre. ¿Por qué a ella no? Lyanna, se llamaba. Pues Lyanna debía tener algo diferente en ella, emanaba un aura diferente, su actitud era distinta e incluso parecía apreciar a los animales.

Zack sacudió la cabeza y empezó a alejarse de ella, se sentía algo mareado, por la confusión.

-… Adiós –Dijo simplemente, dándole la espalda al caminar por el lado por el que habían llegado.
-¿Nos veremos de nuevo? –Ella también le había dado la espalda, pero hablaba alegremente, como si eso hubiese sido una entretenida reunión de dos.
-…

El chico se alejó sin decir nada más. Por alguna razón, no buscó hacerle daño, la dejó ir. No entendía nada. No la odiaba, pero tampoco la quería. Estaba en un punto muerto bastante extraño. Ella, por su lado, se alejó tarareando esa pegajosa canción.

-Interesante –Canturreó ella- Al fin algo interesante por este lugar, ¿No te parece? –Le habló al cachorro, ya caminaba por la calle que conectaba con la otra donde se detuvo a hablar con el chico- Es misterioso… Como la magia –Sus ojos se encendieron de ilusión al mencionar tal palabra, que encerraba una de sus más grandes pasiones.

Siguió andando y retomó la canción, como si nada.
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Mar 27 Sep - 6:13

Un fantasma. Eso es lo que era ella, un Fantasma, personas sometidas a experimentos pocos legales para acentuar todas las capacidades, agentes de ley por encima de los especialistas contra el crimen y sobretodo, con autorización para matar a cualquier persona que ellos creyeran convenientes sin juicio ni orden.
Había quienes creían que la experimentación simplemente provocaba un serio desorden mental entre aquellos Fantasmas, anulando todo juicio razonable... después de todo, prácticamente estaban asesinando a cualquier sospechoso que considerasen como potencia peligrosa. Algunos hasta simplemente se basaban en intuición en lugar de obtener pruebas concluyentes que involucrasen los sospechosos.
Tenía que facilitar la Purga esta vez y sentenció que no había mejor manera que envenar la población. Luego se encargaría de asesinar varios cabecillas y la mitad del trabajo estaba listo y hecho.
Aquel alboroto fue la perfecta distracción para colarse en uno de los grandes edificios que se usaban como almacén en el Quemador. Envenenar la comida y el agua y provocar un genocidio no la harían mas culpable así que procedió a ello con rapidez, abriendo los embalajes y cubriendo la comida con un líquido como el agua, sin olor, sin color y sin sabor. Al agua potable le echó una cantidad escasa de polvo blanco. Las dos cosas eran veneno silencioso pero tardarían en hacer efecto.
Ya iba por el último paquete cuando alguien la alcanzó ver aunque solo la capa que la cubría. La había visto justo cuando metía varios sacos de comida en su capa, ya que no iba a envenar cada esquina y quedarse ella sin alimento.
- ¡Ladrón! -
- Tsk. -
Corrió hacia él y aquello lo sorprendió pues lo mas lógico era huir. De una rápida apuñalada en el cuello, Nia terminó con su vida procurando que ni una gota de sangre cayese en ella. Limpió el cuchillo por encima con la ropa de la víctima y lo guardó mientras se dirigía a la salida.
Apresuró su huida pero para entonces había un pelotón de hombres casi dos veces mas grande y fuertes que ella esperando al exterior. Intentó volver pero otro grupo la aguardaba dentro del edificio. No pasaba nada, no era la primera vez que la capturaban, podía con ello, los mataría eventualmente.
- Vaya vaya, ¿que tenemos aquí? - Dijo el cabecilla mientras andaba hacia Nia quien ocultando su rostro aún, no sabía que hacer mirando de un lado a otro viendo como aquellos hombres sonrían de superioridad.
Mientras trazaba de nuevo su plan, una ira de repudio comenzó a crecer en ella que tuvo que contener, pues no estaba segura si ganaría si se pusiera a masacrar a todos. Actuaría su impecable falsa yo y después escaparía como siempre.
- Tienes coraje, rata. - Olía mal, a sudor, a hombre a una masculinidad que Nia no soportaba en absoluto. - Veamos... -
Quitó la capucha que cubría la cabeza de Nia revelando su largo cabello dorado y enseguida sonó un coro de silbidos y risas flojas de felicidad, mas aún cuando retiró toda la capa buscando cosas, básicamente lo que había hurtado y el cuchillo.
- Tenías hambre ¿eh? - Dijo mientras tiraba al suelo los sacos de comida y a continuación inspeccionaba el cuchillo que aún quedaban finos hilos de sangre. - Pero no es excusa para matar a nadie. -
- ¡Premio! - Dijo uno intentando abalanzarse sobre ella pero el cabecilla lo detuvo.
- No. - Volvió ponerle la capa pero sin sus pertenencias. - Ya sabes como funcionan las cosas, además ha muerto Jared. -
- Pero es que todo lo bueno se queda los capos. Nosotros también tenemos derecho a las bellas mujeres. - Los demas secundaron la idea.
Nia se echó a temblar de timidez, componiendo un rostro de terror como si solo de imaginar lo que le harían le aterrorizara la idea. Lo hacía tan bien que de hecho se emocionaban aun mas.
- Dije que no. No me hagas repertirlo de nuevo, tolai. -
Al menos no descubrieron que la comida ya estaba envenenada.

La habían trasladado a otro lugar el cual le era particularmente familiar. Solo unas cuerdas retenían sus manos pero aun así se dejó obligar, entrando en el edificio y subiendo tres plantas exactas.
Entraron en una habitación y la obligó a arrodillarse. Nia mantuvo la mirada clavada en el suelo.
- ¿Que es esto? -
- Una rata en el almacén. Mató a Jared aunque debo decir que es bastante atractiva. -
- Ya... - Nia tanteó en soltarse y comenzar una aniquilación. Pero entonces se le heló la sangre al escuchar la frase. - Reese, ¿Te interesa? -

Lo dejo, me jubilo, chao. RIP me.
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Mar 27 Sep - 18:45

Yun le había dado unas cuantas provisiones que guardaban en el edificio. Con lo que Reese pudo alimentarse, a pesar de no ser de su preferencia, ya había aprendido con los militares a comer lo que estuviera al alcance. Y aunque podía salir a buscar algo mientras esperaba a Yun, había preferido darse la molestia de esperarlo; pues no era adivino para saber a qué hora llegaría, además de que no quería que el jefe de aquel lugar se encontrara con tal escenario y empezara a culpar a quienes culpa no tenían.
Cuando terminó decidió regresar a la ventana, y esta vez sentarse a filo de ésta, con los pies colgando hacia fuera.

- Uno de estos días te veré atorado. - El hombre de ojos rasgados se acercó, no entendía qué tanto observaba su antiguo compañero.
- Comí con calma.- Dijo Reese sin dejar de observar hacia el frente. Dónde un horizonte interceptado por una enorme muralla se abría paso con un sol radiante y molesto. Permitía que muchos de los rincones más oscuros de Exile fueran iluminados ante protestas de muchos de sus habitantes.
- Ni bien di la vuelta habías terminado, y quieres que te crea que estás calmado. ¿En serio? - Le observó suspicaz. Reese solo se encogió de hombros.
- La comida es mala. - Yun rió.
- Me estás jugando una mala pasada lo sé...
- Más o menos. - Reese sonrió. Cualquiera que pasara y le viera pensaría que era alguien a quien estafar no les llevaría ni un segundo.
- ¿Qué vas a hacer?
- Buscar.
- ¿Todavía?
- Solo porque estoy aquí no quiere decir que he perdido. - Su amigo suspiró rendido. Y miró hacia la misma dirección que Reese. Y se perdió en un rápido pensamiento: Tantos años de conocerlo, y todavía no entendía al completo sus acciones, ni palabras.
- Yun... - El nominado despertó y observó al lugar que el otro estaba señalando. Pero más que lo que estaba pasando. Le llamó la atención la expresión que Reese había dejado salir. Era una pura y vana expresión de asombro y no solo eso; parecía no poder quitarle los ojos de encima a aquella persona que llegaba encapuchada y siendo dirigida por sus hombres.

Aquella escena solo significaba que había ocurrido algo en el mercado, y aunque era cosa de todos los días y ya no sentía sorpresa de aquello, a veces se cansaba.

Cuando llegaron al piso en el que se encontraban, no pudo evitar notar el desconcierto de Reese al ver cómo trataban a esa muchacha. Por lo que su respuesta ante la muerte de uno de sus compañeros le pasó por alto y solo atinó a contestar con un monosílabo.

Por su parte Reese, continuaba en la ventana y solo había girado el torso; gracias al escritorio su rango visual era mínimo, pero eso no importaba, pues sabía que aquella mujer estaba intentando zafarse, a lo que solo pudo sonreír divertido, pues vaya que lo hubiera logrado, pero se detuvo, al escuchar su nombre, y a lo que él se obligó a ver a su compañero.

- ¿Te interesa? - Aquellas palabras le hicieron regresar al horizonte, pensativo; y después giró para ponerse en pie y caminar hasta donde se encontraba la persona a la que estaban tachando de rata. Se había tensado o simplemente era su imaginación. - Depende de en qué sentido me lo preguntes. - Le sonrió al de ojos rasgados.

Nia, seguía con la mirada al suelo. La persona con la que le habían advertido tuviera cuidado estaba ahí, en esa misma habitación caminando al rededor como si se tratase de un salón y aquello un importante evento. Pues sus pasos eran firmes y elegantes.

De alguna manera no entendía qué hacía en ese lugar.

- Bueno, es una mujer. - Se cruzó de brazos, con una pequeña sonrisa ladeada. - ¿Me dirás que no entiendes en qué sentido lo pregunto? - Reese mantuvo su expresión y simplemente negó.
- Si es así, no me interesa. - Dijo para sorpresa del hombre recién llegado. Nia de alguna manera se sintió rebajada; como si para ese hombre, ella no sirviera.
- Entonces... ¿Se la piensa quedar? - El hombre esperó por las órdenes de Yun. El que simplemente suspiró.
- ¿Qué hacemos con ella? - Preguntó para sí.

Se presentó un corto silencio.

- Déjala libre. - Dijo Reese, pero lo dijo en tal tono, que se notó el hecho de que no se trataba de una sugerencia, sino de una orden. El jefe del lugar frunció el ceño. Nia quien se ayudaba por su capucha para poder liberar sus brazos, y así matar dos pájaros de un tiro, quedó perpleja.
- ¿Pretendes que quebrante mi propia ley?
- Vas a perder una gran adquisición si la dejas como juguete sexual de esos vándalos, lo mismo si la sacrifican.
- ¿Dejar que alguien que asesinó a un compañero se una? - El guardia levantó la voz con gran malestar. mientras observaba a Jail. - Me vale mucho quién seas, mocoso mimado, pero las cosas aquí no van a tu mandar.
El nominado sonrió simplemente.
- Cálmate. - Pidió. - Ese compañero que ha sido sacrificado, ahora será reemplazado por alguien con mejores habilidades. - Explicó con tranquilidad y se puso frente a la rubia. - Tómenlo como una mejora de personal. - Se agachó a su altura y la observó. Ella no parecía tener intenciones de verlo, hasta demostró una mueca de asco; pero no le importó. - Además es muy guapa. Los demás estarían más que regocijados de tener algo que ver. - Dejó que una risa saliera de él. Una de sorna. Nia supo que era de ella. Si se había dado cuenta que había logrado zafarse estaba en problemas.
- Reese, sé que tienes buen ojo para estas cosas pero...
- Ahora, si no la quieres... Déjamela a mí. - Recompuso su postura. Yun levantó una ceja, indeciso.
- ¿No que no te interesaba?
- Me interesa, pero no de la manera en que me la estabas ofreciendo.
- ¿Entonces?
- Bueno... - Volvió la vista a Nia. - Si le interesa... La haré miembro de mi organización.
- ¿Para qué quieres una mujer en una organización que ni existe? - Yun rió. El hombre se molestó y Reese se encogió de hombros.
- Esta persona. - Señaló al guardia. - Piensa que por ser mujer solo puede tener dos roles en este mundo, y en estos dos es usada. En cambio tú, Yun, te estás dejando absorber por el ambiente de este lugar y tu propia ley. - Dijo decepcionado. - Yo todavía tengo cosas por hacer dentro de esta ciudad y ya tengo menos de un año. ¿Qué mejor manera de comenzar que con alguien que puede asesinar a sangre fría? - Sonrió ampliamente. Y eso no era lo único, sabía que había más, y no podía desperdiciarlo. En esos días que había estado en esa ciudad, no había encontrado nada que le llamara tanto la atención. Y por eso, sabía que sería divertido.
- Cosa tuya. - Dijo Yun y después chasqueó la lengua.
- Pero jefe... - El otro iba a reclamar pero fue callado por un ademán del nominado. Lo que le hizo gruñir. - ¡Se está dejando convencer!.
- ¿Acaso estás en desacuerdo? - El hombre buscó en su cabeza excusas, algo que le sirviera, pero nada, no encontró nada. Era la primera vez en mucho tiempo que las leyes impuestas para "El Quemador" eran quebrantadas, y mucho menos se había escuchado de que el propio creador, lo hubiera aceptado.
- Entonces... - Reese tomó del brazo a Nia e hizo que se levantara; ella no puso resistencia. De todas maneras, ya se estaba salvando de una grande. Y así uno de los peces gordos podía caer más rápido. - Gracias por todo Yun, nos hemos de topar por ahí. - Dijo avanzando hasta la puerta. - Nos vamos.

Bajaron, y cuando llegaron al primer piso, se encontraron con un gran grupo de hombres, parte de ellos, eran del grupo que habían ayudado en su captura. Pero en lugar de detenerse el hombre que no había soltado su brazo solo avanzó con una sonrisa y sin ningún reclamo escuchado a su paso.

Fuera, ella se dignó a hablar.
- ¿Por qué has hecho eso? - Preguntó con inocencia. Reese le sonrió.
- Bueno, es verdad todo lo que dije... - Plantó en seco, y entró a un callejón arrastrándola con él. - ¿Dejarías de hacer uso de tus dotes de actriz? ¿O tengo que sacar a la real tú a la fuerza?
- ¿De qué hablas?
Él suspiró.
- Bueno, no importa... Al menos deja de aparentar estar amarrada. - La soltó. - Un gusto. Reese Jail. - Dijo extendiendo la mano como saludo. Nia solo lo observó dudosa. Y debía de aceptar de que era alguien bien parecido, nisiquiera tenía pinta de ser lo que era. - Hasta que me dejas verte la cara. - Rió levemente. Ella hizo todo lo posible por no crisparse.


Me jubilo también (?


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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Miér 28 Sep - 14:37

Rápidamente, Nia alzó una mano para volverse a cubrir el rostro pero Reese la detuvo agarrándola de la muñeca. Miró nerviosamente a su acompañante quien sonría ampliamente observando cada centímetro de ella.
Nia desvió la mirada tras varios largos segundos. Se hacía incómodo un contacto visual tan largo sin ningún motivo aparente, tan solo la miraba a los ojos fijamente y al parecer Nia perdió aquella batalla.
- ¿Q-Que? - Tartamudeó.
- ¿No me mostrarás tu verdadera tu? Se que tienes talento, yo le daré utilidad. - Seguía mirandola a los ojos mientras que ella mantenía apartada la vista.
- No se de que me hablas. - Intentó disimular lágrimas pero Reese dio un golpe a la pared tan repentino que Nia se sobresaltó.
- Puedo darte la libertad que tanto ansías. -
- No sabes... -
- Libertad. - Repitió interrumpiendola.
El rostro de Nia se ensombreció tras un largo silencio. La ternura que había disimulado ahora era una mirada asesina que no mostraba otra cosa que tedio y rechazo, un hastío tan grande que hacía hasta mueca de asco.
- ¿Hasta cuando vas a retenerme? - Preguntó tosca.
- Eso esta mejor. - Sonrió.
- ¿Eso es lo mejor que se te ocurre? - Nia ladeó la cabeza. - Podría matarte ahora mismo. -
- Y sin embargo no puedes. - La soltó. - Ven. -
- ¿Por que debería? -
- Porque te necesito. -
Nia no podía leer los pensamientos de Reese. Era bastante fácil predecir lo que la gente pensaba pero Reese era como una página en blanco, cuanto mas hablaba con él, peor lo conocía. No le extrañaba que le advirtieran sobre él, sentía un peligro constante y aunque pensó en hacer un favor al mundo eliminandolo... por algún motivo se sintió mas amenazada si lo hacía de verdad
- Primero: Demuéstrame quien eres como dices. Segundo: No tienes forma de demostrar que cumplirás un trato así. -
- Tendrás que confiar. Quien no arriesga no gana. -
Reese comenzó a caminar sin esperarla. Nia lo observó andar y chasqueó asqueada, no tenía mas remedio que seguirlo y odiaba que tuviera razón. Odiaba que alguien tan rastrero tuviera razón. Odiaba su superioridad.


- Sabes, no hace falta que mantengas una distancia prudente de mi como si fuéramos autos en autopista. ¿Donde se ha visto un guardaespaldas que esté a diez metros de su amo al que debe proteger? -
- ¿Ahora soy tu guardaespaldas / mascota? - Aquello la molestó. - Hasta las ratas son prudentes para acercarse a ti. -
- Me partes que alma, corazón. - Se acercó a Nia. - Recuerda que te salvé de cierto lugar lleno de salvajes. -
- Podía sola. -
- Y por eso te elegí. - La tomó de la barbilla y a continuación se metió las manos en los bolsillos. - Ni modo, no te obligaré a nada. -
Si aquello era un plan para convencerla, había funcionado pues ahora andaba detrás suya como casi una sombra.
- ¿Y bien? ¿Que hacías en ese lugar asesinando a un pobre salvaje? - Preguntó mientras seguían caminando. Nia dudó, aquello era una pregunta peligrosa, si no respondía bien se daría cuenta del sabotaje que había hecho.
- Buscando comida. -




Go to sleep. - Jeff the Killer cuando no duermes y haces pendejadas a lo bruto (?)
Para variar un poco, ustedes se explayan mucho en sus contis, no esta mal ver algo cortito (?)
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Sáb 1 Oct - 2:19

- Comida ¿Eh?
Reese nisiquiera se tomó la molestia de regresar a verla, a ella poco le importó y simplemente continuó callada. En primera podía comprometerse si decía algo mal, y en segunda él no había pedido explicaciones; al menos no inmediatas.
- Y... ¿Qué hacemos ahora? - Preguntó como cualquier persona cuando comienza una conversación trivial.
- Se supone que eres el jefe - Ironizó. El hombre ensanchó una sonrisa divertida. Claro, ella no podía verlo.
- Se supone... - Se encogió de hombros y observó a los lados. - ¿Qué lugar sería el mejor? - Quedó un momento en silencio y luego giró la cabeza para poder verla. Había vuelto a ocultar su rostro tras aquella tela; no sabía si le molestaría o no al Jail, pero definitivamente ella todavía no quería andar por ahí dando a regalar su identidad de buenas a primeras. - ¿Qué opinas?
Ella solo le dedicó una mirada quemimportista, nisiquiera sabía de qué estaba hablando.
- Vamos... Necesitamos un lugar de reuniones. - Explicó. Nia sintió haber visto a un niño pequeño explicándole a los padres las razones por la cuál quería un juguete. Y se obligó a detener su paso.

De alguna extraña manera había comprendido lo que Exile era para ese hombre.

Si el mundo era un tablón de ajedrez, aquella cárcel no era más que un movimiento de la torre. Y él era ese peón, que había logrado llegar hasta el último cuadro, allí dónde se encontraba el enemigo. Y que se transforma en esa pieza tan molesta, pero necesaria para la victoria. Y más importante que todo, el oponente nunca la ve llegar. O casi nunca. De todas maneras depende mucho del jugador. Porque cuando esta no es bien usada, la probabilidad de Jaque mate disminuye.
Por lo que cuando los jugadores se topan con esta pieza tienen que saber bien la utilidad que le darán; porque si la dejan caer antes de tiempo; al menos en ese lugar, costaría más que un simple juego, más que solo la vida.

Reese se detuvo con ella. Y la observó de frente, una sonrisa calmada y una mirada atenta. Nia sabía que no debía de bajar la guardia ni por un segundo. Mucho menos cuando comenzó a acercarse, a un paso tortuosamente lento.

- Entonces... - Sintió que era rodeada y reaccionó poniéndose en guardia. Solo era el brazo de aquel hombre sobre sus hombros. Pero aquello provocó que casi echara un grito de hastio. - ¿Qué te parece ese de allí? - Reese señaló al fondo de la calle. Dónde se ubicaba una simple casucha de una planta. Pero tenía que aceptar, que al ser tan discreta, su estado no era tan deplorable.
- No me toques - Ordenó con el puño contenido. Reese obedeció levantando los brazos en son de paz. Y luego rió bajo.
- Bueno, encontramos nuestro lugar. - Continuó caminando, Nia, esperó un poco, hasta que hubo una distancia lo suficientemente amplia para que ella se sintiera a gusto.


Me corren... Y si me pongo a hacer todo lo que pensé... Nunca acabo xDD

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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Mar 4 Oct - 12:05

Nia resopló, la diferencia entre su cómoda vida y Exile era un sufrimiento. ¿El estado del edificio? Lamentable. ¿Su higiene? Deplorable. Es mas, ¿había algo bueno en aquel lugar? Absolutamente nada de nada y para colmo, estaba junto a Reese, de todas las personas él tenía que ser.
El suelo no estaba pavimentado, las paredes tenían preocupantes agujeros para quienes consideraban la privacidad algo esencial en el vida y los muebles la mayoría estaban a punto de morir con crujidos aterradores.
- Acogedor ¿eh? - Dijo Reese satisfecho. Nia le ignoró y eso provocó que Reese le tomara de la muñeca a lo que ella apartó tras contacto.
- ¿Que pretendes? - Reese sonrió.
- ¿Que hablas? -
Aquello sacó de las casillas a Nia quien se abalanceó contra Reese agarrandolo de la camisa y es que gracias a personas como él, ella se había visto obligada formar parte de un macabro experimento por la ley, la justicia y el orden.
- Todos sabemos que estás detrás de todo. Solo te has salvado porque eres hijo del gran gobernador. - Reese suspiró.
- ¿Eso es todo? - Volvió a dibujar una sonrisa en su rostro
- ¿Que? - Dijo atónita.

En aquel momento, la puerta se abrió revelando dos siluetas masculinas cuyo aspectos eran totalmente esteoritipo de macarra peligroso. Uno de ellos entró con pasos firmes mientras en su rostro no mostraba otra cosa que ira, amenaza y poca compasión por Nia y Reese por haber interrumpido en su hogar.
- ¿Pero que mierda es esto? Este es mi hogar. -
La poca paciencia que le quedaba a Nia había extinguido hace tiempo. Soltó a Reese quien se arregló el traje tranquilamente y se dirigió hacia aquel grandullón que a diferencia de sus pasos, sonaban a un eco elegante en lugar de un estruendo amenazador.
Lo siguiente que contempló Reese solo fue rápidos movimiento de Nia que por supuestamente, no le costaba en absoluto seguir. El grandullón tenía una fuerza absoluta así que un golpe sería mas que fatal pero Nia era mucho mas rápida y cada vez que golpeaba, veía como con precisión, estaba golpeando puntos débiles que finalmente tras un minuto, hicieron efecto dejando al hombre muerto. Para su acompañante, le aguardó el mismo futuro quien en lugar de huir decidió luchar.
La capucha que cubría el rostro de Nia ahora revelaba sus largos cabellos dorados. No se molestó en volver a ocultar, Reese ya había visto mucho. Miró desafiante a Reese y este no pudo evitar sonreír, Nia tenía talento, no era ordinaria y estaba contento de haber encontrado un diamante como ella. Pero la mirada de Nia le decía que no estaba dispuesto a soportarlo mucho más.

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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Mar 4 Oct - 23:03

Reese se estiró y regresó la vista al lugar, era amplio así que servía. Pero más que el lugar le importaba más la chica a la que le había dado la espalda hace solo unos segundos.
- ¿Hasta cuando vas a seguir mirándome con tanto odio? - Preguntó tranquilo. - Es incómodo que un elemento tan importante como tú, quiera asesinarme con tantas ganas. - Regresó a verla. Y ganas no le faltaban de hacer lo que dijo. Y él no podía permitir que ese sentimiento siguiera aflorando dentro de ella; era peligroso. Y no quería perder a la causa de su actual y desquiciada idea.
- ¿Elemento? ¿Ahora soy tu maldito juguete? - Esta vez ella se acercó. El hastío y rabia la carcomían por dentro.
Estuvo a punto de encestar un golpe; lo suficiente para hacer que sufriera y dejara de hacerle indiferencia a todo lo que alguna vez había hecho. Pero el cambio en el rostro de la persona frente a ella la hizo detenerse. Su sonrisa se había borrado y sus ojos irradiaban molestia. De aquella con la que se tenía que andar con cuidado. Y que le advertía no tocarlo.
No es como si el miedo de repente se haya apoderado de ella, el problema era que recordó lo que dijo cuando le conoció: Libertad.
- ¿Juguete? Ya no soy un niño. - Dijo, y la observó de arriba a abajo, lo que a ella le incomodó. - Tengo el presentimiento... No. - Hizo una pausa y la observó a los ojos. - Sé. - Puntualizó. - Que no eres una simple criminal. - Nia arrugó el entrecejo. Y aunque tuviera razón en ello; él no sabía nada de ella; absolutamente nada para que se pusiera a hacer especulaciones tan a la ligera. - No me pongas esa cara... Tú y yo tenemos más cosas en común de lo que puedas creer.
- No me rebajes a tu categoría.
Reese dejó salir una sonrisa socarrona.
- ¿Categorías? - Suspiró y se alejó. - Esperaba más de ti, señorita militar. - Aquellas palabras cayeron sobre ella como un balde de agua fría. Lo que la hicieron abrir los ojos grandes.
- ¿De qué estás hablando? - Se volvió a esconder tras la actuación.
- Tu forma de pelear. ¿Qué más si no? - Nia se maldijo por haberse dejado llevar por aquel impulso, el cual había sido provocado por la molestia que le daba estar con ese hombre. El que comenzó a revisar la estabilidad de los muebles forzando con su brazo, hasta un peso considerable. Si la persona en cuestión no rebasaba los estándares normales, algunos durarían dos meses más, otros ni eso.
- Y antes de que me lleves la contraria. Conozco todos los estilos de combate que enseñan en la milicia. Y no solo ahí... También el proceso que llevan para crear a personas más hábiles, soy un benefactor de hecho.
- Una persona como tú... - Nia apretó los puños, ya no creía que ese hombre necesitara piedad siquiera. No merecía estar ahí. Merecía estar enterrado y antes haber pasado por las peores torturas jamás creadas.
- Exacto, una persona como yo. - Ensanchó la sonrisa. - Pero... ¿Qué es una persona como yo?
Nia lo observó con seriedad.
- Tú no sabes nada de mí.
- Sé lo que has hecho, el pánico que has creado antes de entrar aquí. Absolutamente todas esas conspiraciones. - Contradijo.
- Y te dijeron que todo eso fue provocado por mí ¿No? O ¿Simples sospechas? - La chica gruñó para sus adentros. Es verdad, siempre fueron simples sospechas. Nunca había una prueba contundente, ni siquiera una ausencia, o alguien que abriera la boca en su contra. Al contrario, fueron los horrorosos elogios que recibía, lo que hicieron que sus superiores entendieran que él no estaba limpio.
- ¿En serio crees que siempre te saldrás con la tuya, eh? - Desvió la mirada, y pasó a un tono más pasivo. Casi de preocupación.
- No.- Contestó para sorpresa de Nia. - Prueba de ello es que estoy aquí metido. - Se encogió de hombros. - Lo que pasa es que siempre hay que encontrarle la ventaja a los obstáculos.
- Que un vándalo como tú diga eso...
- ¿Vándalo? - Reese resopló. - Te doy la libertad de hacer lo que quieras, y aún así me tratas así... En serio... No comprendo tu odio. - Negó. Y se sentó en uno de los asientos. Y un crujido se escuchó de aquello. Mas no pasó de eso.
- Es comprensible cuando se sabe de lo que eres capaz. - Aquellas palabras quisieron destilar odio.
- De lo que soy capaz...- Juntó sus manos y adoptó un semblante pensativo. - Nadie sabe todavía eso... Ni yo mismo. - Susurró para sí de manera amarga, y volvió la vista a ella. - ¿Te contaron alguna vez de: a cuántos salvé, acaso?
Nia no evitó soltar un soplido de burla; para ella eso era imposible de creer. Pero regresó a su expresión habitual no muy después.
- ¿No me crees? - El en cambio si mostró diversión. - ¿Cómo puedes no creerme con tanta seguridad? ¿Te he mentido alguna vez?
- A penas hemos estado cruzando palabras, no puedo confiar en nada de lo que me digas.
- Entonces, ¿Por qué confiar en lo que ellos digan? ¿Por qué tienen más tiempo envenenando esa linda cabecita tuya? ¿Porque han hecho algo por ti? ¿Por qué? - Exigió una respuesta.
- Porque... - Nia quedó tiesa. Tenía como refutar eso. En serio que lo tenía, pero no salía, simplemente no. - Porque...
- Ellos son quienes han creado eso que eres ¿Les estás agradecida por eso? - Le interrumpió. Volvió a levantarse y dio unos cuantos pasos. - ¿O es porque te han dicho que así es la ley?. - Y con eso ella despertó.
Sí, así es la ley, y la ley dicta lo que está bien y lo que está mal. Ayudando a las personas y a que estas no sufran. Ella ayudaba a eso.
- Veo que he dado en el clavo. - Dejó salir una melodía a lo último, como si hubiera terminado de armar el cubo rubik. Y se acercó a ella para susurrar cerca de su oído. - ¿Qué ha hecho esa ley por ti? ¿Te ha dado esa libertad que tanto ansías? - Se alejó antes de que se ofuscara como la vez pasada. - Esta ley, que nos pone tantas cadenas a los seres humanos ¿En serio son tan buenas? De hecho... ¿Qué es ser bueno? He tenido esa duda toda mi vida. Si me contestas estaré más que agradecido. - Luego reflexionó un poco más. Pues seguía sin obtener respuesta de su acompañante. - Pero sabes qué... Al final... No me importa saber eso; ¿Para qué? Si a fin de cuentas seguiré siendo el malo según tus superiores. - Nia se tapó los oídos no quería escuchar una palabra más sabía que lo único que buscaba ese hombre era corromper su mente. Pero Reese no se calló. - Dime... ¿Por qué soy el malo? - Se llevó una mano a la cien y sonrió. - Yo no estoy equivocado, y lo sabes, pero tampoco estoy en lo correcto, porque nunca se puede ser perfecto. Pero... - Tomó aire. - Nunca he faltado a una promesa. Aun cuando he ido contra esa ley que ponen en alto... Nunca he fallado en eso. - La dejó tranquila, sabía que si seguía con aquello solo lograría confundirla más. Y no era eso lo que necesitaba.


Por deos... Reese, cállate, hasta a mí me corrompes el cerebro (?
En serio... Juro que no iba a ser así... De hecho... Tenía pensado poner otra cosa, pero... esto está demasiado largo, este tipo uno de estos días va a hacer que lo mate. Si no me mata él primero, claro (?
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Jue 6 Oct - 10:51

Había jurado lealtad hacía tiempo. Si rompía las reglas, lo mas seguro es que la hicieran volver al infierno y eso era lo menos que quería. No podía traicionar sus principios, si ella no ejecutaba las órdenes de la ley, ¿quien lo haría?
Su mente se llenó de las venenosas palabras de Reese, hasta tal punto que decidió no darle mas vueltas sentándose en una de las tantas silla y comenzando a jugar con su cabello. Para Reese era la primera vez que la veía con guardia baja con la mirada perdida en su juego de manos repetitivo.
- Dijiste que tenías hambre. - Dijo Reese ofreciéndole comida directamente de su envoltorio. Usar un plato era pedir mucho por no decir que ni siquiera estaría limpio en aquel lugar tan asqueroso.
Nia levantó la mirada y le observó, después a la comida y su estómago no tardo en hacer un silencioso sonido que solo ella podía notar. Pero aún así apartó la mirada, no quería la comida. No "esa" comida ya que por muy camuflado que estuviera, reconocería el mismo veneno que había puesto ella sin dudar.
- No. -
- Vamos estoy siendo amable. - Dijo Reese acercando la comida a la boca.
- ¡No! - Nia gritó. Se arrepintió enseguida. - Nada... - Dijo al ver como la miraba atentamente.
- ¿Pasa algo? -
- Absolutamente nada. - Reese pensó.
- Mientes mal. -
Nia guardó silencio, esperando que tan solo ignorase aquel hecho y lo dejara pasar y de hecho así fue: Reese dejó la comida sin preguntas.


La tarde dio paso a la noche rápidamente. Reese simplemente no hacía nada mientras miraba al vacío y Nia solo estaba ahí a su lado sin la posibilidad de hacer su trabajo de espía, ni siquiera se sentía mentalmente preparada. Pero entonces la rubia decidió romper el silencio eterno.
- Aunque te libres de mí, otros vendrán. - De nuevo vino el silencio. Era como si el azabache no estuviera.
- Bueno te tengo a ti. -
- Lo que te pase a ti no me impor- -
- Si envían a otra persona y te ven, ya sabes que pasara. -
- Tsk. - Se levantó y fue a "su habitación".
- ¿Que pretendes? - Preguntó Reese al ver como Nia dibujaba en el suelo una línea fina.
- No traspasar. -
- Por favor ya somos adultos... - Cerró la puerta sin una sola palabra. - Que mujer. -
Reese dirigió la vista al suelo y vio una rata muerta, justamente la rata quien le había otorgado un trozo de comida.
- Ya veo... - Se dijo para si mismo.

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