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[Roll]Exile

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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Vie 16 Jun - 22:00

- Y con las presentaciones hechas... - Sonrió y regresó su mirada al hombre que exasperado los miraba desde su silla, rústica pero cómoda. - Podemos volver a lo que nos incumbe.
- ¿Quieres ir al grano? - Exigió. Estaba más que desesperado, todos los hombres que había encomendado para resguardar la entrada... Habían sido derrotados por esa pandilla de mocosos. ¿Acaso era un chiste? ¿Una cámara oculta? ¿Ahora había televisión en Exile? Nunca se enteró de ello.
- ¿Algo mal? ¿Por qué el apuro? - Rodeó el lugar con la mirada una vez más. Realmente estaba mejor amueblado de lo que esperaba. - Tenemos todo el tiempo que los militares nos quieran dar. - Dijo, y con un gesto invitó a sus compañeros a sentarse en lo que encontrasen. Aunque ellos no se movieron, realmente no había un lugar que se le pudiese decir "Agradable". Entonces se encogió de hombros.
- Prefiero estar en otro lugar para cuando ese momento llegue.
- No eres el único. - Reese sonrió. Y después de la mirada irritada de el jefe del lugar rió levemente y comenzó a explicarse. - Bueno, como te decía, esta zona, renombremos a: zona 1. - A cada palabra sus manos se movían yendo, regresando repitiendo lo que decía. Eso era una peculiaridad que siempre había tenido, no recordaba la vez en que no lo hubiese hecho, solo cuando lo controlaba por alguna necesidad de apariencia. - Está en un estado muy desfavorable.
- Como todo Exile.
- ¿Tan seguro estás? - El hombre hizo una mueca de desagrado. - Eso es que sabes algo diferente.
- ¿Y qué si es así?
- Entonces me doy cuenta de lo débil y poco ambicioso que eres. - Despectivo, claro, él también podía sonar así y aún así mantener una sonrisa amigable.
- No todos necesitan una cama de seda para dormir cómodos Jail. - El hombre suspiró. Reese dio unos pasos hacia atrás balanceando la cabeza, dudando de lo que dijo.
- Pero definitivamente serías más feliz con una cama de seda. Así mismo como todos tus subordinados. No solo eso ¿Sabes quienes serán los primeros en caer cuando lleguen los militares?
- Estamos preparados.
- No lo creo. - Negó, el hombre sentado empezaba a sentir cólera. - Sus armas dan asco, sus alimentos ni se diga, un amigo mío fue culpado de un genocidio que él no cometió. - Suspiró pesadamente. - Los almacenes...
- Espera, espera... Nosotros no tenemos nada que ver con eso, la comida había sido revisada...
- ¿Entonces cómo pasó? ¡No! ¿A quién culpar? ¿A unos recién llegados? No creo. - Se señaló a sí mismo, Nia trataba de aguantarse las ganas de ir ahí y asesinarlo de un estoque. Estaba segura de que aún cargaba consigo aquel veneno. - Ustedes son los principales culpables por lo mal que tienen cuidado el lugar.
- ¿Quieres dejar de jugar al buen samaritano? Es Exile, aquí nadie sobrevive.
- Se nota que no lo entiendes. - Hizo una mueca. - Imagina que al menos la mitad hubiese sobrevivido... Sería un poco más de problemas para los militares, más tiempo para prepararse para un mejor contraataque ¿O en serio piensas esperar a tu muerte ahí sentado?
Todos quedaron callados.
Los que acompañaban a Reese ahora entendían a dónde iba toda esa locura. La ayuda que pedía no era simplemente para andar de aquí para allá diciendo cosas sin sentido. Necesitaba de todos por tiempo, por contraataque, por un ejercito más, parecido al que iría por ellos en lo que quedaba de tiempo. Todo por salir ¿Solo? ¿Con ellos? ¿Todos los que pudieran? Quien sabe, pero algo si era seguro, si ese era el plan, no iba a ser trabajo fácil. Especialmente porque tendrían que abstenerse de asesinar a algunos.
- Tú sabes como yo, que los líderes son los primeros a los que se quieren llegar, pero los últimos en ser vistos ¿No?
- ¿Una alianza, eh? - Se llevó una mano a la cien quedando pensativo - ¿Te recuerdo que, sin error a equivocarme, han matado ya a algunos de mis subordinados?
- Fue culpa de ellos, veníamos en paz. - Se encogió de hombros, y estoy seguro de que no todos pasaron por ese destino, vamos los dos de la puerta siguen ahí como ratas asustadas. - Ahora nuestro objetivo es la Zona 2 ¿Qué dices? He escuchado que aun en el deterioro viven en mejores condiciones.



- ¿En serio vamos a colaborar con esos inútiles? - Habían salido del lugar, Nia no se veía para nada complacida. Reese solo la observó unos segundos y avanzó drásticamente sin contestarle nada más, solo le había dedicado una sonrisa.
¿Estaba bromeando acaso?  Se lo había preguntado muy seriamente como para que hiciera eso.



Habían subido al auto del científico, y el silencio invadió aquel vehículo. Hasta que Lya decidió romper el silencio.
- Esto parece un velorio, vamos, no ha muerto nadie importante. - Una amplia sonrisa decoraba su rostro. - Ironías de la vida, que estén enterrando gente, pero eso aquí no importa. Por otro lado, - Miró al pelinegro. - ¿Por qué esperar hasta mañana? Todavía hay energías para seguir, además, solo sería a revisar ¿No?
Reese balanceó la cabeza nuevamente.
- Bueno, tenemos que acoplarnos también y buscar un lugar en el que quedarnos cuando estemos ahí... - Se encogió de hombros. - Por ahora no quiero arriesgarme a un conductor sonámbulo o a maleantes medio dormidos. - Dijo refiriéndose a los maleantes de antes... o los que quedaban. - Además debe de buscar gente ahora, como jefe de lugar es el que conoce a los más capacitados. Les daré tiempo. Además ustedes también necesitan descansar, o al menos simularlo, hay una con un mal humor que si fuera posible ya me abría matado, y el otro parece nervioso, si queremos seguir los necesito en las mejores condiciones que el lugar nos puede dar.
- Comprendo. - Lya observó su rededor, y más que nada se quedó estancada en Zachary, Conocía en demasía en odio que Nia le tenía a Reese, es decir lo podía ver un ciego. Mientra tanto, Zack no parecía componerse del todo, seguía jugando con su collar como había hecho antes. Y sabía que si le preguntaba quizá se lo diría, pero no en ese lugar, no con todos ellos, debería de esperar... y en todo caso... ¿Dónde se quedarían?



- ¿Qué? ¿Aquí? - El científico casi explota al escuchar aquello.
- Tienes mejores cosas y mucho más espacio. - Sentenció el de traje pasando, los demás solo siguieron y sin pedir permiso buscaron el lugar más cómodo. - No tendrás algunas camas o colchones por ahí? Tu sabes con eso de que recolectas cosas útiles... - Observó una vez más. - Oh, mira, eso puede servir. - Señaló unos bultos al fondo. Eran lo más parecido a sábanas, agujereadas y todo servían para protegerse del frío, y más en aquel lugar lleno de metal al que el sol no llegaba.


No tengo más por ahora, si algo... solo preguntenme estoy al alcance de un mensaje para resolver todas sus dudas (???
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por *Sab--loid09* el Jue 10 Ago - 19:58

-Pues no, no tengo nada que les pueda interesar –El científico habló con una molestia en la voz que le hizo una mala jugada, pues se notó que había mentido.
-¿En serio? –Preguntó en tono sarcástico Reese, sin perder su habitual sonrisa amigable.
-¿Qué? Hablo en serio.
-No parece.
-Es cierto, está mintiendo –Habló Zack. Todos voltearon a verlo, incluso el científico, pues era raro que el chico articulara palabras si era en general- Sus gestos –Se explicó simplemente y siguió caminando.
-El chico tiene razón –Puntualizó el pelinegro- ¿Entonces…?
-Revele sus secretos –Canturreó Lyanna apareciendo a un lado del científico.
-Maldición… –El hombre no aguantó la presión y, sabiendo el peligro que significaban esos extraños jóvenes, prefirió cooperar.

Sacó de uno de los bolsillos de su bata un pequeño control, apretó un botón y en las paredes, al fondo del lugar, se abrieron unas compuertas que deslizaron hacia la habitación algunas camas, las cuales -tomando en cuenta las condiciones de Exile- se veían más blanquecinas y cómodas.

-Así está mucho mejor –Reese dio dos palmadas en un hombro del tipo, quien pareció irritarse aún más con el acto, y refunfuñó en voz baja palabras incomprensibles.

-Qué grosero –Habló nuevamente el castaño. Mantuvo su tono indiferente, más incluyó una pizca de burla en su voz, ese ser, como muchos otros, le parecía patético.
-¿Eh? –El científico volteó hacia él. Pero si había susurrado, ¿Cómo es que lo había escuchado?
-Zacky tiene oídos agudos –Volvió a canturrear la peliazul acercándose al ojiverde- ¿No es así? –Le sonrió cálidamente al muchacho- ¿Qué dijo el hombre tonto?
-¡¿Hombre tonto?! –Exclamó el científico, a unos metros de ellos.
-Pues… Nada relevante, insultos sin fuerza –Respondió simplemente Zachary, y Lya rió divertida.
-No esperaba más –Dijo ella.
-¡Oye, tú! –El hombre se dirigió a Reese- Controla a tu gente, si siguen alterándome los nervios…
-Oh, no te pongas así, sólo se están divirtiendo un rato –Contestó el ojirojo calmadamente, tomando asiento en una de las camas al fondo de la habitación. El científico resopló y se alejó molesto.

Nia se sentó sin decir nada, en la cama más apartada de la que Reese estaba ocupando. Seguidamente, Zack y Lya llegaron junto a ellos. El menor escogió una cama al azar, donde se acostó rápidamente.

-¿Cómodo? –Preguntó la maga, él asintió- ¿Te molesta si me siento contigo?
- … -El rostro del castaño mostró cierta sorpresa, pero muy sutil- Está bien por mí.
-Qué bueno –Sonrió la chica, sentándose al lado de él al nivel de su abdomen.

Reese se levantó inesperadamente, aunque con su calma usual. Dijo que iría a ver que el científico loco no estuviese planeando tomar algún arma para usarla contra ellos. Le sugirió a la rubia que lo acompañara, pero Nia gruñó en respuesta. Si tenía esa oportunidad de zafarse de su presencia repudiable, la aprovecharía. El pelinegro simplemente sonrió y se alejó. La chica se recostó en su alejada cama, y cerró los ojos, debía aprovechar ese corto momento de “paz”.

Lyanna aprovechó ese momento para entablar conversación con el joven, o al menos intentarlo. Le habló con un tono bajo y comprensivo.

-Entonces, Zacky –El mencionado cruzó su mirada con la de ella- ¿Qué ocurrió en el auto? Perdona si sueno insistente, pero… Me gustaría saber.
-¿Por qué? –Cuestionó sin entender, hablando en el mismo tono bajo.
-Porque… Me preocupa –Respondió con una sonrisa sincera.
-Solamente recordé algo… -Contestó, nuevamente distante.
-Eso me lo dijiste ya –Indicó Lya con un tono maternal- ¿Pero qué recordaste? –Notó que el muchacho no respondía- ¿Es muy personal? –Éste asintió.
-Simplemente… Es un mal recuerdo –Mintió Zack, pues era mucho más que eso, era una experiencia traumática.
-De acuerdo –Dijo la peliazul, no convencida para nada- Bueno, quizás luego.

Amplió su sonrisa y acercó su mano al rostro del muchacho, el cual la miró extrañado. Acarició levemente los cabellos castaños de él y los notó suaves al tacto. Zachary abrió los ojos grandes, mostrando por primera vez un cambio de expresión más notorio. Su mirada transmitía mucha sorpresa y más emociones que eran imposibles de descifrar, pues estaban ocurriendo en el interior del joven.

“¿Por qué hace eso? ¿Por qué haces eso?”

Zack miró a Lya atentamente, aún con los ojos abiertos como platos, ella seguía acariciándolo.

“No lo entiendo. Yo no… No había… sentido esto desde que…”

Sin dejar de observarla, tomó la mano de ella con la suya. Sus ojos se cristalizaron levemente y bajó la mano de Lya hasta su propia mejilla. Sus orbes verdes se movían un poco, mirando ambos ojos de la joven, quien se quedó quieta con una expresión de sorpresa y muy silenciosa.

“No me sueltes…”

Fue el pensamiento que se cruzó en su mente, y fue como si se hubiese transmitido a través de su impactante mirada verde, porque Lyanna sintió una fuerte carga de emociones en esa mirada. Lo observó atentamente, algo preocupada.

Zachary apretó ligeramente la mano de Lya.

“Mis padres solían decir que los ángeles existían… ¿Tú eres un ángel?”

-¿Zacky? –Preguntó dudosa Lya, su corazón se había hecho un nudo con la expresión que tenía el muchacho, era de desamparo, dolor.

Esa palabra, esa mención a su nombre, ese diminutivo, ese tono de voz suave y preocupado, fue el detonante.

Zack se incorporó rápidamente, se impulsó y la abrazó.

“No me sueltes… Sólo no me sueltes…”

Lyanna soltó un suspiro ahogado por la sorpresa, y se quedó estática por unos segundos. Sus ojos azules muy abiertos, sentía una mezcla de sensaciones en ella y lo más impresionante es que parecían combinarse con las emociones de él, en ese abrazo. Miró hacia el lado, su hombro derecho, donde la cabeza de Zack reposaba.

Por su lado, el rostro de Zachary era una mezcla de seriedad, sorpresa y confusión. Sus ojos seguían cristalizados, más no estaba llorando, era algo que hace muchos años había dejado de hacer.

-Tranquilo, todo está bien, estoy aquí –Correspondió el abrazo y le dio suaves palmadas en la espalda.

Las voces de Reese y el científico hicieron eco en el lugar. Nia se levantó rápidamente, no le gustaba bajar la guardia con ninguno de esos dos sujetos. Y estas presencias también ocasionaron un “click” en la mente de Zack, quien reaccionó y se separó de Lyanna, cruzaron sus miradas por un momento sin decir nada y luego él se sentó desviando su rostro. Ella hizo un gesto triste.

“¿Qué hice?”

Se miraba las manos.

“¿Qué acaba de pasar?”

Se levantó súbitamente y le dedicó una última mirada de reojo a Lya, el rostro de él se notaba desconcertado aunque ya más serio. Se encaminó rápidamente lejos de ahí.

-Como le dije… No es posible hacer que esa arma… –Hablaba el científico, cuando el castaño pasó a su lado fugazmente. El pelinegro observó con atención al joven que se alejaba, y volvió a su conversación.

Caminó fuera la habitación, cruzó un pasillo y se recostó en una de las paredes del siguiente corredor, dejándose caer al suelo, mirando sus manos otra vez.

“¿Qué acaba de pasar?”

Repitió en su mente.

Ese gesto de Lyanna hacia él, la enorme falta de interacción humana, la falta de amor… Todo eso, había ocasionado un estallido en él, un estallido de emociones que no recordaba, o que no había sentido. Y por eso, había actuado tan impulsivamente, aunque el muchacho no lo entendía y así se notaba: Estaba confundido, muy confundido, frustrado, y a la vez esos sentimientos se contrastaban con la agradable calidez que sentía en su pecho.

Se puso de pie y camino a paso rápido, bastante rápido de hecho. Tenía que salir de allí. Se chocó dentro de él la sensación que había tenido más temprano, esa ansia de matar nuevamente, con la confusión actual y esa extraña calidez. No entendía nada, se sentía muy mal, esa frustración lo llevó a desesperarse: Salió corriendo del lugar hacia las calles de Exile.

Vio a la gente que caminaba por allí, y como siempre, sintió asco y odio por ellos, un hombre incluso lo tropezó sin querer y siguió su marcha. Y luego, recordó nuevamente a Lyanna, el hecho de que prometió cuidarla, recordó las expresiones amables de ella, sus palabras de aliento, su apoyo, sus risas, su ayuda. Se miró las manos otra vez y levantó la vista al cielo gris, desde el cual empezaba a lloviznar.

“¿Eres un ángel?”



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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Mar. el Mar 10 Oct - 11:26

Se sentó resignada, dejando que sus pies colgasen desde el filo de la azotea. Había optado por subir allí para observar las calles en busca del castaño que había salido repentinamente. Había querido salir detrás de él, pero algo en su interior la detuvo, pensó que quizás había hecho algo que le fastidió y por eso huyó. Quizás debía de disculparse… o quizás no, tanto tiempo encerrada en esa pocilga que sentía que poco a poco su humanidad desaparecía ¿Qué era lo correcto? Sacudió su cabeza despejándose de dudas, observaba atenta el cuchitril que era la calle debajo de ella: todo gris.  La llovizna empezó y ella ni se inmutó. Alzó la vista hacia el cielo, también gris. Sin querer queriendo, el mundo se había vuelto monocromo. Cerró los ojos e intentó recordar lo que era su vida antes de encontrarse en esa situación. Recordó su buenos días dentro de The Hoods, sus momentos de diversión junto a Daniel, Adrien y Tomás, sus grandes actos de bondad, sus actos de magia en grupo… De pronto, sintió la calidez de sus sonrisas y sus miradas. Los extrañaba, vaya que los extrañaba… y ahora que recordaba, debía de seguir en su misión propia, tenía que encontrarlos y sobre todo, preparar su venganza.
Suspiró por tercera vez, y sintió algo moviéndose al lado suyo. Abrió los ojos, para encontrarse con la mirada dulce de Snow. Ella sonrío y lo tomó en brazos.
-Oh, pequeño ¿Qué haces aquí? Ya te mojaste todo. Ven, vamos adentro – se colocó de pie y avanzó hasta el interior llevando en brazos al pequeño animal.  Ella también se sacudió un poco al ingresar, al igual que el can.
Lyanna caminó  hacia en dónde se encontraba el resto del grupo, al ingresar a la sala, se topó con una escena interesante. Reese se encontraba recostado en una de las camas, con los ojos cerrados y tranquilos, mientras Nia se encontraba de pie a una distancia prudente del joven con la mirada asesina. Lya supuso que algo había sucedido pero prefirió no intervenir. Se volteó en busca de Zack pero no lo encontró. Quizás estaría siendo algo insistente.
-Deberían de aprovechar el tiempo para descansar. Mañana será un interesante día – mencionó Reese, sin siquiera inmutarse, seguía con los ojos cerrados y recostado casi en un apose modelo.
-Ni muerta- escupió la rubia, mientras se sentaba en una de las camas apartadas. Lya sonrío, ella si pensaba hacerlo, pero antes prefería ver al joven castaño llegar. Subió a una de las camas y colocó a Snow, quién se enroscó a su lado y se durmió rápidamente.

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¿Cuánto había pasado? Sin pensarlo se había quedado dormida, abrió los ojos lentamente por que algo la molestaba, algo faltaba… Snow. Se reincorporó rápidamente y lo buscó alrededor. No estaba, pero escuchaba su llorar. Se colocó de pie rápidamente. No se percató de su alrededor o no le importó simplemente, dio un ágil salto y se aproximó al corredor… escuchó el llanto del cachorro más fuerte. Se acercó y lo vio raspando una de las puertas.
-¿Snow? –el pequeño se giró hacia ella y movió la cola, pero inmediatamente, retornó a su trabajo. Lya se acercó y abrió la puerta. El pequeño can salió corriendo en cuanto vio una rendija de luz. La joven cerró los ojos por un momento, no sabía que tanto había pasado, pero a su parecer ya estaba amaneciendo, y el cambio de luz la había cegado por un instante. Sentía el olor a humedad, había llovido toda la noche, no había duda. Salió detrás de su mascota y vio que se detuvo al lado de unos desmontes… ¿Qué era eso? Snow empezó a ladrar y a ella se le detuvo el corazón un instante, corrió rápidamente.
-¿Zack?- El chico abrió los ojos, unos ojos fríos y serenos, su rostro se veía algo sonrosado. Lya colocó su mano en su frente. –Oh cielos, Zacky estás que ardes ¿Estuviste toda la noche bajo la lluvia? – El chico la observó con esos ojos verdes intensos antes de volverlos a cerrar.

“¿Eres un ángel?”

-Ah no, de eso nada. – Lya lo tomó de los brazos y lo samaqueó un instante. Snow ladraba.
-Ok nene, me tienes que ayudar. Mi estatura no sirve en estos casos – hablaba la peli turquesa, mientras jalaba al castaño y lograba recostar su peso en ella, para poder moverlo. Logró entrar con el joven hacia el interior.


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Ok, soy muy mala en este roll. No tenía idea de nada. Y supongo que será cerrado igual...pero, yo solo quería continuar antes de(?
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Sáb 28 Oct - 22:30

CAPITULO SEIS
ZONA DOS, PRINCIPIO



Claramente escuchó los pasos, mas, no dijo nada. Claramente escuchó un quejido, pero tampoco se molestó en preguntar; de hecho no se molestaría nisiquiera en abrir un ojo.
El muchacho estaba enfermo, y la loca del maso estaba ayudándolo.
No es que él fuese una persona sin corazón ni compasión, al contrario tenía mucha compasión, y su corazón latía como debía, o al menos ningún examen médico decía lo contrario. Pero enfermedades en aquel terreno no estaban dentro del trato; especialmente cuando debían de madrugar. Pero siendo sinceros, él nunca fue bueno para dormir de una zarpada.
¿Después de algún acontecimiento en específico? La verdad es que no. Desde que tenía uso de memoria solía dormir poco o nada; lo que lo llevó a ser más curioso por todo, haciéndolo un tipo de investigador clandestino y encontrándose en el camino con un gen especial. Lo único "bueno" que poseía. Lo demás en su interior era veneno de la mejor calidad, algo que sabía perfectamente.
Escuchó la voz de Lyanna mínimo seis veces en ese rato; y casi maldijo que se pusiera a jugar a la mamá, pero no lo hizo porque, realmente las malas palabras no iban con él. Por lo que los dejó ser; esperaría hasta el amanecer.


▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬


Sintió un zarandeo, como si de pronto un tsunami la hubiere alcanzado y arrastrado por todo un camino de edificios.
Lo que la hizo abrir los ojos y encontrarse con lo peor que podían ver sus ojos: El pelinegro, tocándole el hombro, y moviéndola levemente para despertarla. Rodó instintivamente en la cama y cayó al otro lado. No es que no le haya dolido, pero era preferible eso a seguir siendo tocada por ese hombre.
Reese solo la miró como algo normal, ya se esperaba esa reacción, de hecho también se esperó la mala cara que le puso en cuanto ella decidió sentarse, y con una sonrisa tranquila dejó en clara su actitud burlona por aquello. La expresión de Nia fue peor, pero él no tomó importancia, por lo que solo comenzó a caminar hacia la salida.
- Acompáñame. - Dijo. Ella se quedó sentada pensativa sobre ello; eso no había sido una petición, y realmente le molestaba mucho.
- Tienes a más personas para molestar ahora ¿No puedo dormir siquiera?
Él la observó de soslayo, ella le mostró su duda en mala gana.
- Verás... - Su mirada desvió a una de las camas, Nia lo siguió y pudo observar a Zack y Lyanna durmiendo, él parecía frío, y ella cansada. - Un niño malcriado desobedeció a su mamá. Pero su mamá es demasiado compasiva, así que en lugar de regañar su mal comportamiento, lo cuida. Haciéndolo más caprichoso y soñador. - Su sonrisa regresó, Nia se levantó del suelo. El giró el cuerpo hacia ella. - Así que, acompáñame.
- ¿A qué?
- A buscar el desayuno. - La mirada de ella volcó al suelo. En serio que no quería ir. - Vamos. - Concluyó comenzando a caminar, Nia suspiró pesadamente y aunque rechazó el comenzar a mover sus pies al final terminó tras él; percatándose de si aquel científico habría hecho algo raro, pero la realidad era otra, seguía roncando como el primer momento en que había caído dormido.


▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬


Paseó la vista una vez más a esa fila. Él como general no podía poseer preferencias ante nadie, peor con cadetes; mas, su mente siempre le jugaba una mala pasada cada que regresaba a ese patio de prácticas. Y era que: "Nadie se comparaba". Aún como novato aquel mocoso, ahora criminal, irradiaba una presencia que cualquiera tendría la necesidad de volteare a especular sobre sus razones, sobre su propia existencia. Alguien que no parecía tener miedo a anda, nisiquiera a lo desconocido, o al mismo altísimo y la peor de sus furias; o al mismo demonio. Pero, la realidad de la primera vez que habló con él, fue más complicada de lo que esperaba.
- Me sorprendes novato. - Una pelea había terminado siendo aquel chico el vencedor. - Es nuestro mejor hombre en lucha; todos le tienen miedo, pero no parece ser tu caso. - Pudo observar una sonrisa, una tan falsa que vació su alma en ese segundo de descuido.
- Se equivoca general. - Se atrevió a responder sin una disculpa, o siquiera una pizca de pudor. - Yo siempre tengo miedo.
Su primer pensamiento fue que quizá al ser el hijo del Gobernador, debía de mantener un margen humilde; hasta el momento en que desenterró toda la basura que había detrás de esa grácil faceta, y aunque ya había aceptado la realidad, lamentaba mucho el mal camino que había tomado alguien con tanto talento.


▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬


- ¿Qué hacemos aquí? - Nia revisó el lugar con la mirada, estaba tan desolado, que parecía mentira que alguna vez alguien haya estado sobre ese lugar.
Había más tierra, y unos pocos escombros, hasta podría decir que era una parte rural de lo que era Exile antes de ser prisión.
- Investigar un poco. - Explicó. La rubia cargaba las bolsas de lo que habían podido encontrar para la comida de ese día. Y aunque tenía curiosidad, por cualquier cosa que estuviese investigando, realmente prefería esperar a que él mismo se lo dijese, y si es que lo hacía.
Lo vio agacharse en un punto, cerca de un tronco seco.
¿Cuántas posibilidades tendría de deshacerse de él en ese momento y lugar?  Después de todo, en algún momento se tendría que reunir con su compañero para intercambiar información.
Había tantas opciones... y aún así su mente volcaba en aquella promesa. En primer lugar ese tipo era un mentiroso de primera ¿Qué la hacía creerlo cuando conocía su verdadera naturaleza?
Sus pensamientos fueron de mal en peor y al final decidió dejarlo en paz, y decidiría todo en un final que la llevase a tomar la decisión correcta.

Él se había levantado y ahora sonreía frente a ella, y como nunca presenció algo que no era falso, pero que no era lo mejor.
- ¿Qué pasa? - Preguntó cortante.
- Encontré restos de dinamita. - extendió la palma de su mano, sus dedos estaban tiznados de un gris polvoso.
-Vaya descubrimiento. - Rodó los ojos, él sacó un pañuelo de un bolsillo interno del traje y se limpió las manos.
- No te niego que es inútil, ahora, pero puede servir para un futuro.
- ¿Piensas regresar aquí?
-  No, ya hice y tomé todo lo que necesitaba de aquí, por lo que si desaparece no me podría importar menos.
- ¿Entonces? - Él quedó pensativo observándola. ¿Sería lo mejor decirle que en Exile los explosivos convencionales eran escasos? Después de todo ella es un militar. Y ese era un dato de que ni él estaba enterado.
Ella se sintió demasiado observada por lo que su rostro cambió a uno de asco, él dejó que una suave risa escapase.
- Bien, lo he decidido. - Ella quedó con duda, él resaltó su atención en ella. - Me caes bien, así que serás mi mano derecha.
- ¿Eh?
- Si alguien pregunta estamos casados.
Los ojos de Nia se abrieron como platos, y el asco abarcó toda su expresión segundos después.
- ¡No!
- No es como si lo estuviésemos de verdad. - Se encogió de hombros. - Por lo que descuida, no habrá nada de esas cosas que hacen los amantes y eso. - El rostro de ella enfureció en rojo, él solo continuó con una amplia sonrisa y regresó a caminar por el camino que habían ido. - Vamos, ya es tarde.


▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬


Regresaron al lugar, dónde encontraron al científico durmiendo todavía pero Lyanna y Zack ya estaban despiertos, ella de pie y él sentado en cama, esperando.
- Veo que ya estás bien. - Dijo animado al castaño sin recibir respuesta. La realidad era que la lluvia solo había hecho una reacción en él, por lo que aquella fiebre bajó en cuanto la ropa se vio completamente seca. - Lo tomaré como un sí. - Nia dejó las bolsas en un cubo metálico para que simulase de mesa.  - Ese es el desayuno, y el único alimento del día, traten de no desperdiciarlo.
- ¡Uh! ¿No es del quemador no? - Lyanna tomó dos y le pasó una a Zachary, quien la tomó tranquilo.
- Los necesito vivos. Por supuesto que no.  - Tomó la suya también, la rubia ya se había quedado con su porción y estaba comiendo lo más alejada que podía del pelinegro.
- ¿Le hiciste algo? - Preguntó la peliceleste.
- Solo le dije que desde ahora estamos casados.
- Es como jugar a la casita. - Sonrió divertida.
- Podría ser. - Se encogió de hombros.


▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬


- Esta es la zona dos. - El hombre señaló la gran valla metálica que daba la limitación de territorio. - Les voy a prestar cinco de mis mejores hombres, cada uno destaca en una función diferente, por ahora, sepan que él es quién nos avisará si necesitan ayuda. - Señaló a un hombre bajo, casi de la altura de Lyanna, y casi, porque ella tenía tacones. - El ingreso es fácil como cualquier zona pública, pero tengan cuidado con los motocicleros. Yo me retiro. El jefe de aquella zona se alejó caminando, tenía que regresar a su centro de mando, y mantener al menos lo poco de control que existía en ese lugar.
- ¿Motocicleros? - Preguntó Lyanna al tipo de apariencia Punk, y no se equivocó pues al parecer era el mejor informado.
- Controlan este lugar, haciendo lo que les venga en gana ya sabes. Conocen las caras, así que si nos los topamos lo más probable es que haya problemas.
- Bueno, buscamos a los jefes. - Sonrió.
- Eso es más difícil. - Puntualizó. - No se sabe si realmente haya uno.
- Ya veo. - Miró al pelinegro, todavía tenía algo que decirle desde la noche anterior... Y era sobre ella y su misión. En algún momento debía dejarse de juegos raros.

Estaba de más decir que la puerta estaba destruida por lo que entrar era tan fácil como caminar. El científico había decidido unirse a ellos más tarde puesto que Reese le pidió que mejorara un vehículo; claro que quedaba la duda de si llegaría, pero no tenían más opción y tampoco tenían todo el día.
El sonido de los motores no tardó en escucharse a lo lejos, eso, y sonidos de golpes metálicos. La pregunta era ¿Ocultarse o avanzar como si nada?


▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬



Como cuando valiste tres atajos :'v y lo he acelerado que es lo peor (??
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Dom 13 Mayo - 2:36

Ya cuando había nacido sintió toda la crueldad del mundo en que expresó en gritos de agonía, sordos sonidos para sus primogénitos. El destino que le había tocado ya era inevitable, entre soledad y miseria hasta que un ángel descendió para recogerla del frío invierno. Por primera vez sintió el calor de la vida y con ello en parte el primer amor de su vida.
Una poderosa mujer con una antorcha cuya llama es un relámpago aprisionado. Y su nombre es Madre de los Exiliados.
- Dadme a los pobres, a los rendidos, vuestras masas hacinadas anhelando la libertad. El desamparado deshecho de vuestras playas. Enviadlos... a los pobres... a los arrasados... enviadmelos... Pobre criatura, has de tener hambre. - Dijo mientras la mecía. - ¡Arthur! ¡Trae una manta! -
- ¡Enseguida Madre! -

Con ello, el destino había decidido no terminar aun su cuento en su prematura vida. Pero no tardó en recibir aun mayor pecado con el que marcaría los siguientes acontecimientos de su vida.
Recordaba aquello tan bien como si fuese ayer cuando pasó. Hombres con traje tan negro, tan oscuro como la muerte misma, vinieron a reclamar su cuerpo junto con otros tantos niños. Incapaz de evitarlo, despidió a cada hijo con un beso en la frente, un pacto de que allá donde fueran, allá donde terminaran su historía, ella siempre los volvería a recibir, para perdonarlos... para protegerlos.

La siguiente gran parte de su vida recibió todo el odio del mundo. Un lugar frío y tan triste cuyo único propósito era experimentar los límites de su cuerpo y alma, lejos de su madre. Sus gritos esta vez no tenían salvación y aunque los primeros años mantenía la esperanza, pronto comenzó a olvidar a quien una vez le dio todo lo que el mundo no quiso darle.
Bajo un programa fuera de los ojos del público, de hasta los mas cercanos funcionarios, corría la experimentación de prueba y error sobre la creación de la máquina mas compleja que el hombre haya podido fabricar: el super hombre; un error que la historia ya saldó con sus miles y miles de muertos.
Con esas premisas, requisaron huérfanos para ello, nadie los echaría de menos. Nadie se daría cuenta de ello. Y sobretodo, aunque no era moralmente aceptable, los gastos sociales reducirían para un país de compleja economía.

Si alguna vez había sido una niña alegre, ya no lo recordaba. Podía recordar partes muy vagas de su niñez pero perfectamente sus recientes ejecuciones de órdenes. Si lograba hacer su trabajo, recibía aprobación. Si no lo conseguía, recibiría castigo.
Anhelaba ser libre desde hacía tiempo porque era incapaz de morir a sus propias manos. Deseaba alguien tan hábil como ella que fuera apto en librarla de las ataduras de sufrimiento. Ya había perdido todo, incluso su dignidad.
Pero todo el tiempo que había estado en Exile le había generado un odio demasiado grande para ella. ¿Por que tenía que ser ella quien sufriese? ¿Que comprendería el niñito de un hombre rico sobre lo que había sufrido ella? Su cuerpo había sido injuriado, su mente purgada y ahora albergaba algo mas que obediencia. Estaba harta.

- ¡Espera! - Llamó en vano Lyanna. Nia ya estaba avanzando con su arma desenfundada. Antes de que pudieran alcanzarla, ella ya estaba rodeada por aquellos bad guys sobre sus motos, dando vueltas en circulos.
Mientras el ensordercedor sonido de aquellas motos trucadas se mezclaba entre silbidos y piropos tan pasados de moda, uno se acercó a pie hacia la rubia. Antes de que tan siquiera pudiese estar a dos pasos de ella, ya tenía clavado el acero del filo de su hoja en un ojo. Quedó estático hasta que con gracia, Nia retiró la espada y finalmente cayó al suelo.
Lo que Reese pretendiese hacer con esa pandilla de fracasados le importaba muy poco. Si Exile era todo lleno de criminales, ¿que importaba que hubiese unos cientos menos? Si acaso daría menos trabajo a sus "compañeros".
- ¡Puta! - Gritó uno cargando contra ella en su moto con un rústico palo con clavos en mano. Pero para Nia le bastó un simple corte para matarlo. Con ello salió de control chocando con otro motociclero provocando una explosión y pequeño incendio.
Lo siguiente fue una masacre digna de las películas de Hollywood y poco a poco, la banda iba a cayendo hasta que apareció un hombre mucho mas corpulento que todos los anteriores, como mínimo cuatro veces mas. Definitivamente estaba tomando alguna droga.
Su risa de "Jejeje" ya era perturbante sin añadir el gigantesco mazo con cadena que portaba en mano. Tuvo el atrevimiento de enfrentarse a la rubia y aunque esta le perforó en teoría el corazón, no murió ni mostró dolor, en su lugar la agarró de la pierna y la aplastó contra el suelo. Si no fuera por el ruido, hasta Reese hubiera escuchado el crujido de sus huesos.
- ¡Hay que ayudarla! -
- No. - Ordenó Reese. - Es admirable como se ha hecho cargo de tantos, pero siguen siendo demasiados. - Añadió al ver la cara de protesta de Lyanna.
- El chico tiene razón, es mejor volver con un plan. -
- ¿Para entonces estará muerta tal vez? -
- Nah. - Le restó importancia Reese. - No lo hará. - Y aunque fingió bien, por dentro ardía poco a poco una irritabilidad pero no estaba seguro si era por el contratiempo, la imprecedecible actitud o por cualquier otra cosa... o quizás un poco de todo. Pero algo seguro es que se quedaría con aquel rostro de dolor de la rubia al caer al suelo, como si gritara mudamente al cielo.
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Dom 16 Sep - 2:15

Un hombre que había perdido todo ante sus ojos, al mismo tiempo que su alma, estaba acostumbrado a ver caer a más de uno en el campo de batalla. Absolutamente nada podía hacer que se inmutara; nisiquiera el asesinato de una pequeña niña, o el abandono de un cachorro que después sería maltratado por nuevos dueños sin escrúpulos.
Si de vez en cuando se mostraba en sorpresa, era por cosas favorables, o que no se espera. Lo que pasaba realmente poco. También pasaba cuando lo aparentaba como el buen y calculador actor que era.
Por lo que si bien no aparentaba sorpresa o molestia, estaba sorprendido, no de lo que veía, sino de sí mismo. Pues le había comenzado a molestar lo que veía.
Aquella mujer llamada Nia, si bien era una herramienta para avanzar en esa ciudad sin futuro. No era el juguete de un grandulón infectado con una asquerosa droga. Para ese momento, él tenía muy claro dos cosas:
La primera, no tendría el poder de Exile sino hasta el final del viaje. Pero no se desesperaba, sabía que aún tenía tiempo.
Y la segunda, Nia le pertenecía. No como mujer, no como soldado, sino como su entretenimiento personal, y el macho delante de ellos la estaba utilizando de mala manera. Como una niña cuando toma el maquillaje de su madre con la intención de hacer algo "bonito" y terminar como payaso de circo.

Antes de dar cualquier orden se agachó en su puesto, aprovechando la cantidad de rocas que habían ahí. Y sabia que por mucho músculo o grasa que una persona tuviese, golpear en un lugar clave no iba a ser diferencia de alguien delgado si se aplicaba la fuerza apropiada.
Al levantarse, y aprovechando que le daba la espalda, apuntó al punto en el que termina la cabeza dando dos certeros golpes de la misma cantidad de rocas que había lanzado.
El hombre había dejado de moverse y solo quedaba en pie destilando la sangre que la rubia se había encargado de producir.

Luego con un gesto ordenó retirada.
- Pero Nia... - Reclamó Lyanna. Resse solo la miró un momento.
- No la van a matar. Y aprovecharemos eso. - Le explicó. Cuando salieron de ahí antes de ser perseguidos por los motociclistas que quedaban. Y aunque dijo eso, la realidad era que, otros dos golpes más de ese tipo y ya estarían dejando a Nia a los cuervos y caníbales del lugar.

Los pertenecientes de la zona no tardaron en recogerla, para llevarla a dónde, al menos eso suponía Resse, debía de ser un tipo de escondite. Dónde la encerarían hasta cierto tiempo, hasta que se muriese, claro.
Pero antes de eso, ellos podían llegar todavía, eso lo podía jurar, y no lo estaría haciendo en vano.
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Vie 28 Sep - 17:01

Aquella habitación acumulaba un olor insoportable a humanidad y especialmente se mezclaba en el un olor muy particular que reconocía como a lavabo sucio. Mientras pensaba en un plan, soportaba el apego de las chicas restregando sus mejillas, manos y cuerpos sobre ella en busca de cariño o de que la rubia correspondiera al afecto de manera recíproca, pero no tenía intención de ello solo porque no era necesario.
Una de ellas intentó besar a la rubia quien no tuvo que esforzarse para esquivarlo con cara de hastío. Aun así la joven siguió apegandose a ella, esperando que Nia bajase la guardia un momento. Al mismo tiempo, Nia no se esforzaba en separarse de ella pues fuera a donde fuese, iba a ser perseguida en aquella habitación tan pequeña rellena de chicas jóvenes llenas de lujuria. Aquella habitación debería de ser donde guardaban a todas las mujeres para uso personal. Lo mas seguro es que le habían lavado la cabeza de algún modo, quizás a base de fuerza bruta o simplemente con drogas y esta última opción le parecía mas razonable pues el gigante musculoso ya era prueba de ello.
De pronto una puso una mano en sus pechos y algún fusible saltó en la cabeza de la rubia.
- Basta. - Dijo alzando sus manos esposadas por un trozo de metal, tan tristemente trabajado que le daba hasta asco liberarse de ellas.
- No seas así, divirtámonos juntas. - Dijo abrazandola mas fuerte y enterrando su rostro sobre sus pechos.
- No, dije basta. -
- Vamos, no hay escapatoria, es mejor aceptar el destino... Que mejor destino que estar viviendo en placer eterno. -
- Me gustan cuando son dificiles. - Dijo otra añadiendose en el asalto contra la rubia.
- Tsk. - En condiciones normales podría haberse deshecho de ellas hace tiempo pero seguía en mal estado, no estaba en condiciones de hacer esfuerzo hasta que pasara un tiempo. Con suerte, todas aquellas pruebas servirían para esta situación pero aun así, requería varias horas de descanso o incluso días si estaba peor de lo que aparentaba.
Como el dolor comenzaba a intensificarse por su esfuerzos, desistió por esta vez y ambas no tardaron en rodearla por completo junto a otras, desde su rostro hasta los pies.
- La nueva dijo que basta. -
- No tu también Regie. -
- Nadie escapa de aquí, no hay prisa. -
- Esta bien. - Dijo la chica separandose de Nia la igual que el resto. - Intentaremos no hacerlo. - Observó a Nia y se acercó para acariciarle un mechón del cabello. - Pero con lo linda que eres, no se si podré evitar robarte algún que otro abrazo y quien sabe, un beso también. - Dijo para luego marcharse a un rincón a hacer "otros negocios" bajo la atenta mirada supervisora de quien por nombre era Regie.
- Espero que no te haya traumado. -
- No realmente. - Respondió Nia al fin relajandose.
- Realmente... Eres diferente a las demás. - Esperó una respuesta por parte de Nia pero ella no se inmutó y continuó observando el espectáculo. - Tu rostro es diferente. ¿Piensas escapar de aquí? -
- ¿Importa realmente? - Regie se encogió de hombros.
- Olvidalo, nadie escapa de este sitio. Si no obedeces te torturarán. - Observó a Nia y pasó sus dedos suavemente sobre sus heridas y cardenales. - Pero supongo que tu ya sabes de lo que son capaces. -
- ¿De verdad es tan imposible? - Por primera vez hizo contacto visual con Regie. - Fui descuidada, pero no volverá a pasar. Además... -
- ¿Hm? -
- Estoy segura... de que él vendrá tontamente a por mi. -
- Ohh... ¿Tu novio? - Nia puso cada de asco al oír aquello. Si alguna alguien fuera capaz de casarse con Resse, estaría bastante loco/a o simplemente sería una arreglo por conveniencia o ahora que lo pensaba, un chantaje del propio Reese lo cual tampoco era una idea tan descabellada siendo él. - Veo que no es tu novio entonces. - Sonrió. - Pero en serio, no lo intentes, es mejor callar y disfrutar, tampoco es tan horrible si lo aceptas. -
- Te esfuerzas demasiado en ello. ¿Eres parte de la banda? - Con aquella pregunta, Nia intentó ponerla a prueba pero Regie se echó a reir con alegría inocente. Ahora que se fijaba bien, tenía sus encantos de mujer, no era para nada fea.
- No es eso. - Levantó su vestido o al menos lo cutremente que tenía para lograr taparse y enseñó sus muslos solamente. Lo que debería tener por el resto, pie, tobillo, gemelos... todo aquello brillaba por su ausencia. - Intenté escapar una vez y me cortaron las piernas. Creo que lo mas difícil fue no morir por una infección -
Sin pedirlo, Regie siguió contando su vida ante Nia, todo mientras tenía una sonrisa en su rostro. No tardó en comprender de que la chica no pertenecía a Exile aunque no le hubiese contado el por qué estaba ahí, el con qué cargo penal le habían marcado de por vida. Sin dudarlo era la persona mas normal que se había encontrado en aquel lugar, intacto sin ser corrompido por la suciedad y la lacra de la humanidad. También cabía una remota posibilidad pero era improbable. Aun así, siempre tenía en cuenta todas las variable y posibilidades a cada situación, no por nada tenía un historial limpio de fracasos.
En algún momento, Nia ya estaba tumbada en los regazos de la joven, intentando descansar de sus heridas aunque sin mucho éxito con ese dolor punzante recordandole que seguía viva. Al menos era mejor que dormir a suelo raso sin saber cuanta porquería tenía.
- ¡Traidora! - Gritó sin exagerar la joven de antes señalando a Regie. - ¡No es justo! Pensabas quedartela para ti sola. -
- Te equivocas. -
- ¡Me niego! - Dijo abalanceándose sobre Nia y agarrandose a ella. La rubia solo soltó un grito mudo de dolor.
- Entonces yo también. - Añadió otra.
- Chicas... -
Cuando tuvo a todas remolinadas a su alrededor, sabía que tenía un cierto atractivo para atraer problemas pero desde que nació. Solo quería un momento de soledad y descanso y ahora ni tenía soledad, ni tenía descanso.
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Sáb 20 Oct - 18:01

Ponerse a buscar excusas de porqué había dejado que eso pasara era una pérdida de tiempo; pero, se convencía sin problemas de que no había hecho nada sin fundamentos. Quizá solo se había dejado llevar un poco terminando con el grandote, pero usar drogas era trampa...
En realidad... No, su curiosidad se había abierto. No solo encontró restos de explosivos en una zona donde no pasaba ni el viento, además de tratarse de Exile, de primera mano eso no existía ahí como tal. Sino que ahora se miraban frente a un tipo especial de droga, capaz de al parecer volver fieras bestias a quienes lo consumen... Lo que deducía simplemente como un ralentizador de dolor, el que de alguna manera o acabó en el momento justo, o él acertó a la perfección como para evitar cualquier otro comando de ese enfermo cerebro al cuerpo.

Y todo eso se lo preguntaba mientras caminaba por las asquerosas celdas.
Muchas manos sucias, y llenas de moretones y muchas otras hasta sangrantes. Se estiraban hacia su persona, no pidiendo ayuda, no pidiendo clemencia, sino pidiendo algo más sentimental y carnal; que él, no es que no lo conociese, pero era muy quejica y seleccionador. Podía poner a la mujer más hermosa del mundo en frente pero, si no era alguien que le viniese en gracia, ya podía empezar a sentir asco, y ningún tipo de interés.

Aunque en ese momento lo había dejado completamente de lado, pues su mente se encontraba en otro lugar. Solo estaba ahí por una sola persona, molesto consigo mismo por no haber seguido su propio plan, pues tenía pensado más bien mandar a Lyanna, mientras él, junto a los demás iban por la cabeza del grupo, pero ya fue algo que les encomendó. Sabía que el muchacho Zachary haría un buen trabajo intimidando, y Lyanna evitaría el asesinato, además de noquearlo si en esa cabeza hueca no entraban palabras tan razonables como: "Síguenos o te rompemos las bolas."
Porque la violencia no lo era todo, existe el diálogo y discursos tan convincentes como ese.

Y pudo haber ido él, pero se pensó mejor las cosas, y prefería ir por su juguete, como un niño que ya no se siente cómodo sin su peluche cuando va a dormir.

Pasó varias celdas, y donde no lo acosaban, se estaban divirtiendo muy entre ellos mismos.
Aquello sabía que era otro tipo de droga, una droga de conocimiento general pero bastante peculiar. Al parecer en aquella zona estos productos abundaban al poder mantener a tantas personas en ese estado. O tenían la suficiente lascividad en ellos para gastarse todo en lo nombrado. Lo que en un punto tenía sus desventajas, hacía a las personas más idiotas, y eso estaba bien, hacía más fácil su trabajo, pues hasta lo banal y retorcido tenía lógica para ellos. O bien, solo se alimentan de eso. Lo que era un desperdicio.

Llegó a una celda que llamó su atención, no solo por los rubios que notó desde fuera, gracias a que al parecer era lo que muchas perseguían en ese momento, fue ayudado por los quejidos de dolor ante todo el problema que estaba dando la persona dueña de esos cabellos. Podría casi jurar que era un imán para los problemas, y cómo no, ya lo había topado a él. Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, pero era también se creía una solución, por lo que tanta desdicha no podía tener.
Abrir el cerrojo, no fue la gran hazaña, estaba de por sí oxidado, hasta el utilizar su navaja era una pérdida de tiempo, por lo que solo necesitó de un poco de fuerza. Sería estúpido que nadie lo hubiese escuchado, pero nadie prestó atención, tenían mejores cosas que hacer, y el que se abriese o se cerrase esa puerta era lo de menos. A lo mucho la mujer de nombre Regie pudo reparar en él, y quizá mejor que nadie ahí pudo comprender, del por qué un hombre cómo él se encontraba ahí. .

- Detenganse. - Ordenó. Unas cuantas hicieron caso a ello reparando también el la presencia del hombre, quizá con una emoción demasiado evidente, acercándose a él, quien no hizo nada más que quedarse mirando el tumulto de personas, unas sobre otras como animales sin uso de razón, buscando simplemente liberar sus instintos en otros. Y aun así, solo podía seguir pensando en lo mal que estaban usando a la joven militar. Aunque no fuese capaz de demostrarlo en su semblante, su mente era algo completamente diferente. Haciendo que hasta las mujeres que se le habían acercado tuviesen que alejarse en temor. - Es en serio.
- No gastes la garganta. - Dijo el hombre, y se acercó sin tener la necesidad de pensarlo. Y a cada paso aquel desorden iba acomodándose y alejándose.

Ese hombre por muy bien parecido y galante que se notase, aun por tener las cualidades exteriores por las que todas ellas podrían estar buscando para poder relajar los efectos de esa droga. Su instinto, solo les pedía alejarse.
Llegó hasta un punto donde hasta Nia, quien sentía hasta agonizar; notó la presencia del hombre mientras la otra persona parecía más concentrada en ella. Que justamente Reese la viese en ese estado no era vergonzoso, era repugnante y molesto; y era la misma manera en que lo miraba.

La única mujer que faltaba, ya había hecho bastante, y por muy serena que fuese su mirada y su sonrisa, pudo ver claramente como una fuerte patada hizo volar hasta la pared a la persona sobre ella, y con diferencia el crujir de algunas costillas inundó la habitación.

Nia no cambió su semblante, claro que aquella brutalidad había sido inesperada, pero se concentró más en la relajación que el hombre mantenía en su rostro. A veces podía volver a dudar de si era humano. Pero la respuesta era clara, y eso era detestable.

La tomó en brazos porque más no podía. Y en silencio iba en dirección a la salida. A penas pudo darle una última mirada a Regie, quien le ofreció una cálida sonrisa, así como ella misma, antes de que sus ojos cerraran en cansancio, lo suficiente para perder el conocimiento en ese momento. Era una pequeña esperanza, que le pedía mantener sus ideales y su escencia. Algo que no olvidaría si no hasta su muerte, o hasta la llegada de alguna enfermedad como la amnesia; por suerte, seguía viendo más cercana la primera opción.

Reese salió del lugar, no se molestó en siquiera cerrar la puerta, le importaba poco lo que un grupo de personas drogadas hasta el punto de haber perdido más de mil neuronas podría hacer.
En la entrada dos hombres estaban a la espera de la salida de el pelinegro, y en cuanto éste terminó de pasar el umbral cerraron la puerta sin esperar una orden o alguna seña. Mientras unos cuantos cuerpos se esparcían alrededor.
Más adelante; la presencia de Zachary y Lyanna junto a los otros dos personajes; uno en estado tranquilo y el otro en claro pánico. No parecía tener ni un gramo de ganas de estar mínimamente cerca del castaño.

- Lo que pediste. - Lyanna dejó a un tercero arrodillarse de un empujón con el pie frente a Reese, tenía las muñecas amarradas. El político no dijo nada, ya sabía la razón. - Viene con lazo incluido. - Sonrió ante el pequeño detalle que habían preparado. Zachary solo miraba a otro aparentando distracción; esa noche iba a haber luna nueva. Por tanto sería una completa oscuridad.

Reese se acercó solo un poco, hasta donde el desmayado cuerpo de Nia se lo permitía. El hombre podía ver más que solo la monotonía en esos ojos rojos, al tener que enfrentarlo.
- Disculparás los malos modales que hayan tenido. - Dijo con la gracilidad que lo caracterizaba. - También la masacre que habrán hecho. No son de controlarse mucho. - Sonrió. - Pero qué te puedo decir… Yo tampoco lo soy. - Sonrió. - Tocaron algo que no debían, de la manera incorrecta. Por lo que retiro esa disculpa. - Avanzó más al rodearlo. - No te haré nada, pero primero, quiero la mejor habitación que tengan en este basurero. Eso, o seguirás a los demás. - El hombre asintió simplemente ante esa mirada de completa seguridad. Los guardias de antes se encargaron de guiarlo. - Lyanna, necesito tu ayuda. - Le dijo. La nombrada lo siguió, sabía que se trataba de Nia. - Si la toco, seguramente, cuando despierte me quiera matar más que antes.
- Pero también quiero una buena habitación.
- No es que vayamos a conseguir un palacio, pero te pediría de favor que te quedes con ella. - La mujer asintió. Si algo tenía Reese es que al menos sabía pedir las cosas a cada persona. - ah… - Regresó la mirada. - Muchacho. - Llamó al más joven. - Haz con él lo que quieras, una sesión extirpamiento no le vendría mal. - Dijo simplemente. Le dejaría al muchacho decidir si lo haría o no. Pero después de el bonito almacén de porquería que poseía, no es como si no se lo mereciese. - Pero déjalo vivo. - Concluyó al continuar su camino. Esa zona, por él bien podrían estarla quemando esa misma noche, pero no lo haría, la rubia debía descansar y aunque no fuese un hotel que llegase mínimamente a una estrella, mínimo debía de tener un tratamiento adecuado.

Llegaron a la típica habitación de mala muerte, pero al menos su pequeño colchón no se notaba tan roto, ni descuidado como los de la primer zona. En cuanto dejó a la muchacha a cuidado de Lyanna, con lo necesario para lo que al menos era un tratamiento básico y hasta primitivo; él salió, tenía que pensar lo siguiente que harían, pero lo más probable es que se estancarían unos cuantos días ahí. Por lo que se dedicaría a recorrer el lugar; y si por alguna coincidencia conseguía más información, que bienvenido fuese.


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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Vie 26 Oct - 18:18

El techo no lo reconocía, tampoco las paredes, los muebles de la habitación y menos aún el paisaje tras la ventana. Podía hasta haber olvidado quien era no ser por aquel dolor que recorría su cuerpo recordándole quien era. La única parte positiva es que aunque doliese, era soportable, podía levantarse y al hacerlo se dio cuenta de que estaba desnuda. Tan solo unos vendajes cubrían parte de su cuerpo.
Sin dudarlo, la primera prioridad era vestirse y mientras iba en busca de su ropa, escuchó la puerta abrirse, revelando a Lyanna
Ella no podía verse a sí misma, pero a ojos de Lyanna, era como si estuviera observando el lienzo de un cuadro, un fondo níveo con nubes de tonos violáceos y granate. Era una lástima que aquella piel tan blanca obtuviera aquellos cardenales pero tampoco le sentaban mal al cuadro, tenían su encanto.
- Ah, por fin despiertas. - Dijo acercándose a ella. - Has estado durmiendo durante tres días. -
- ¿Ya han pasado tres días? - Logró avistar su ropa en una esquina, encima de una silla perfectamente doblada y ahí comenzó a vestirse.
- Hasta pensábamos buscar un doctor por si estabas en coma. -
- Descuida. No moriré. - Tan pronto como terminó de vestirse, echó en falta cierto complemento, concretamente sus medias. De hecho si las tenía pero obviamente no eran las suyas. Como era el camino mas fácil, directamente le preguntó a su mayor. - ¿Y mis medias? - Lyanna solo sonrió durante un largo tiempo.
- De hecho, mientras dormías... alguien entró a la habitación hurgando tus cosas. Justamente fue Reese quien lo descubrió y aunque no logró herir a nadie, al parecer se llevó eso al huir. Pero no tienes que preocuparte porque lavé de nuevo la ropa y así... Mas cosas pasaron pero no son importantes... - Explicó con una sonrisa sincera pero rehuyendo de la posiblemente mirada asesina malhumorada de la rubia. Cuando sus ojos se encontraron con la mirada de Nia, estaba demasiado calmada para ser verdad.
- Ya veo. - Dijo mientras revisaba sus pertenencias palpando en los bolsillos secretos que tenía.
- Ah, vine a avisarte de que el desayuno esta listo (si estabas despierta y viva). - Sin responderle, Nia caminó hasta salir de la habitación y entonces se detuvo para esperar a la mayor.
- Tu guías el camino. -

Estuviese donde estuviese, no reconocía mucho el lugar. Hacía memoria e iba reconstruyendo sus recuerdos parte por parte hasta que se acordó de Regie. Hubiera preferido llevársela con ella pero sin piernas, solo sería un estorbo. Tenía una tarea que cumplir si o si con un éxito del cien por cien y mientras continuaba asentando lo que había pasado, llegó a una habitación donde la presencia de una sola persona la sacó de su mundo.
- Por fin despiertas. - Dijo tomandole la mano para luego besársela. - ¿Dormiste bien? - Nia tan solo miró a otro lado. - Deja que traiga el desayuno. -
Mientras Reese iba a por un "plato", las dos chicas se sentaron junto a Zack quien ya estaba ahí desde Dios sabrá cuando. No paso mas de un par de minutos cuando regresó Reese con un plato con pan y unos huevos fritos, un desayuno muy pobre para los estándares de la alta clase. Y mientras Nia llenaba su boca con comida con mordiscos pequeños, el adinerado solo la miraba sonriente hasta que ella perdió la paciencia y suspiró.
- Eres insoportable. - Su cara hasta entonces neutra comenzó a mostrar molestia. - Deja de sonreir. -
- Pero sonreir es saludable y mantiene la piel mas joven. - Miró a Lyanna quien también sonreía. Tan solo Zack la acompañaba en una atmósfera de "meh".
- Todos ustedes están dementes. -
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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Fire. el Dom 28 Oct - 3:36

En la oscuridad provocada por el pequeño edificio que tapaba el estrecho callejón, los maltratados y largos cabellos rubios reposaban sobre el suelo manchándose con el rojo de la sangre que aún no dejaba de fluir de su pecho, ni de sus muñecas.
La mujer no tenía muchos meses de haber llegado a Exile, y a pesar de ser atacada una que otra vez había logrado librarse de más de un asesino y/o violador. Pero como a todo lo que se encuentra en Exile y es humano, sus últimos momentos no fueron más que el suelo de un frío callejón, a pesar de todo el esfuerzo que había puesto por escapar del acosador, que en ese momento se deleitaba y balbuceaba, mientras había uso del aun cálido pero inerte cuerpo de la mujer.
O eso hasta que comprendió que no era a quién estaba buscando, su piel no era del mismo níveo y sus cabellos no poseían aquella palidez, ni ella ese aroma de medicina, lo sabía porque aún a través de aquellas medias percibía la clara diferencia.
Esa no era la musa que había encontrado en el cuartucho del edificio de uno de los líderes de ese lugar. En el cual entró buscando algo para robar o poder alimentarse, encontrándose con algo mejor; algo a lo que un maldito hombre que olía no solo a peligro sino a demonio, le prohibió siquiera tocar, y por lo que tuvo que escapar solo pudiéndose llevar aquel par de medias. Mas, aun así, juró que regresaría por ella. Y en cualquier momento la volvería a encontrar.

Él continuaba viéndola comer, como un pequeño tonto, o eso le parecía a Nia ¿Qué le pasaba a él y a todos? Dormir por tres días era un peligro para su temperamento. Y decidió terminar de comer rápido. Zachary, tenía tiempo de haber terminado pero se había quedado sentado como esperando y haciendo sobremesa, con su típico silencio; no parecía pensar en nada, mientras que Reese parecía pensar en todo; y eso solo la irritaba, no entendía cómo Lyanna soportaba aquello, pero luego recordaba que era como ellos y se le pasaba (?.
Terminó y se levantó, sin decir nada, ni mirar a nadie.
- Disculparás. - Dijo Reese al levantarse también a Lyanna quien se tomó su tiempo para comer como se debía. Quien solo le dedicó una sonrisa y una señal de quemimportismo mientras masticaba el trozo de pan que tenía en su boca.
- ¿Te diviertes? - Preguntó la ojiceleste una vez que se libró de su comida. Zachary solo la miró, no es que no supiera que contestar, es que era extraño recibir esas preguntas. Pero al final terminó encogiéndose de hombros.
- No es a lo que acostumbro. ¿Tú? ¿Te diviertes?
- Entiendo. - Ella sonrió y después también se encogió de hombros. - Estoy entretenida, no te miento. Pero sigue sin ser lo suficientemente divertido. - Su sonrisa solo se amplió y comenzó otra charla más trivial con el joven, acerca de Snow, el que se había quedado bajo la "mesa" en todo ese rato, roncando y respirando tranquilamente.

No era difícil notar que la estaba siguiendo, prácticamente no lo disimulaba e iba tras de ella; con las manos en los bolsillos y esa expresión relajada que podía irritarla sin esfuerzo alguno.
- ¿Qué quieres? - Preguntó tosca, él comenzó a caminar a su nivel.
- Nada, como recién despertaste te doy la oportunidad de mantenerte conmigo. Ella puso los ojos en blanco, él solo ladeó levemente su sonrisa. - Bien, solo quiero advertirte de algo.
- ¿Y es?
- Me imagino Lyanna ya te explicó que pasó con tus medias. - Ella asintió con cierto asco recorriendo su rostro. él se rió levemente. - Andaría con cuidado de ser tú, escapó antes de que alcanzase a tocarlo siquiera.
- Ya... - Aquella monotonía le hizo entender a Reese que no era algo a lo que Nia le tuviese algo como miedo, ni pánico, y lo entendía.
- Pero no solo eso. - Pasó en frente de ella haciéndola detener. - La próxima vez que te metas en algo así, asegúrate de que o vas a poder o vas a morir. - Dijo para confusión de la joven. - No tengo tiempo pata perder, es todo. - Se explicó. - Y de hecho ahora me debes una. - Su sonrisa se hizo más bien tenebrosa para la imaginación de Nia, y se fue alejando. En ese momento solo tenía el propósito de arreglar todo para salir esa misma noche a la siguiente zona.

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Re: [Roll]Exile

Mensaje por Nya el Miér 31 Oct - 13:35

Observando el paisaje prácticamente muerto, intentó reorganizar sus prioridades. Tres días era demasiado, había un lapso de tiempo que no tenía ni idea de que había pasado y trabajando en dos bandos diferentes, no podía permitirse el lujo de darse un descanso. Pronto tendría que reportar algo a sus superiores pero la constante presencia mas inoportuna de Reese tampoco ayudaba en absoluto.
El camino mas fácil, era continuar siendo esclava del estado, terminar con Reese, Lyanna y Zachary enseguida lo cual práticamente era un ticket de salida exprés de Exile, pues completaría directamente con su objetivo de acabar con un gran obstáculo del camino. El camino mas difícil era continuar siendo esclava de Reese e ir arrebatando vidas a diestro y siniestro aparentemente sin ningún motivo, sabiendo que siempre podría venderla en cualquier momento. Suspiró para sí pero lo hizo con tan poca delicadeza que un dolor le vino al costado, hasta casi se había olvidado de aquello.
Torpemente avanzó por los pasillos hasta encontrar la salida a aquel edificio. Por suerte no se había encontrado con nadie con salvo ahora los dos guardias de la entrada, uno a cada lado. Se enderezó y camino con la misma normalidad de siempre. Tardó varios segundos hasta que uno de ellos la reconoció como la asesina de sus compañeros, cayendo al suelo del susto.
- ¿Que? -
- ¡N-Nada! - Respondió con voz temblorosa. Nia continuó caminando y cuando estaba lo suficientemente lejos, el hombre añadió. - Pensé que iba a morir... -
- Lo mismo digo... ¿pero sabes que? Yo le daba. - Y entonces sonrió lascivamente. - Una noche, a cuatro patas como una motocicleta baby, rum rum yeah. -
- Shhh te va a oír. -
- Nada de Shhh, yo se que tu también. ¿O prefieres mas que ella te de a ti? Yo también me dejaba, tiene aura de hielo con esa mirada tan fría que hasta me enciende. -
- ¡Deja de hablar! - Dijo susurrando.
- Si ni siquiera está. -
- Oh, pero yo si estoy. - El pervertido miró hacia atrás y se encontró con peor persona que la rubia, el jefe del jefe. - Deberías tener mas cuidado, hay oídos en todas partes. - Dijo Reese mientras apoyaba una mano en su hombro, gesto suficiente como para infundar miedo, hasta que incluso el hombre cayó al suelo tembloroso. - Si me disculpan. - Dijo mientras se alejaba siguiendo el mismo camino de Nia.
- Te dije, por no cerrar el pico. -

El mundo siempre lo había tratado bien incluso cuando a veces se equivocaba, siempre acababa favorecido. Realmente, no tenía motivos para descargar su ira sobre el mundo pero aun así decidió que matar animales era algo ocioso. A veces sentía curiosidad de como estaba hecho las cosas y simplemente las desmontaba, así fuera un ser vivo. A veces encontraba paz haciendo aquella metódica disección y a veces simplemente porque quería ver una fuente de color rojo. Todo lo que mataba era por capricho.
Pero conforme el tiempo pasaba, lo encontraba aburrido, se volvía monótono encontrar siempre las mismas reacciones y poca fuerza de voluntad le bastó para acabar "desmontando" cosas mas grandes.
Cuando quiso darse cuenta, ya estaba en aquel lugar podrido, lleno de imperfecciones y suciedad. La única diferencia con su anterior vida, era la belleza pero si algo tenían en común, es que ambos lugares se habían vuelto monótonos. Y entonces, en aquel oscuro lugar, encontró a su diosa, un diamante entre tierra y arena.
Su blanca, suave y firme piel, sus cabellos pálidos, aquella fragilidad y aquel aroma a antiséptico... Hacía memoria de todo aquello mientras inspiraba a través de las medias, luego se detenía subitamente y una locura por encontrarla se apoderaba de él. Unas medias no era suficiente para su perversión
Pero entonces, como la vida siempre había hecho, un milagro cayó del cielo y su diosa apareció frente a sus ojos por un segundo. No tardó en perseguirla  y cuando salió del callejón, realmente estaba ahí. Llevaba una capa que por detrás, no dejaba ver casi nada de ella salvo sus zapatos. Incluso si no era ella, le daba igual, no dudó en seguirla pensando en como le mostraría su amor y cariño.
Cuanto mas la seguía mas seguro estaba de que era ella. Había momentos en que la rubia miraba de un lado a otro y él lograba ver algo más, parte de sus cabellos, su nariz y sus labios. Pero debía de ser paciente, pues no querría encontrarse con ese hombre de nuevo.
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Re: [Roll]Exile

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